Archive for Mayo, 2008
Apagado o fuera de cobertura
Prometo estar de vuelta lo antes posible, con ánimos renovados y entradas larguísimas. Si queréis recibir una notificación cuando vuelva a estar por aquí, podéis serviros de Feedburner:
(Espero que funcione…)
Nos vemos.
Cuadro diagnóstico SCA
Por primera vez en este blog, al menos que yo recuerde, una entrada tiene un público específico. Para el lector medio de este blog (lo cual ya implica un nivel muy alto, y esta vez no me tiro flores a mí sino a vosotros), ya escribí en su día dos entradas, una en plan resumido, y otra un poco más extensa.
Sin embargo, esta vez me dirijo principalmente a estudiantes de Medicina, y también a médicos generalistas, aunque estos deberían tenerlo ya bastante aprendido. Más que nada, porque el SCA es como el aniversario de la parienta: a todos nos va a tocar saberlo algún día, y ¡ay de ti como se te olvide!
Por eso he hecho una especie de algoritmo diagnóstico del Síndrome Coronario Agudo, made in EC-JPR, con la correspondiente licencia CC BY-NC-SA, y alojado por cortesía de noslan (ahora ya no, que tengo servidor propio). Es un pequeño pdf (84 kb), y está en versión 1.0; según vaya teniendo más ideas (se aceptan comentarios y sugerencias) lo iré modificando y actualizando.
Y, antes de terminar y poneros el link, hago el disclaimer de rigor: este esquema no es exhaustivo. No sustituye a los libros. Y, ante todo, si cree que alguien tiene un infarto, ¡¡llame al 112!!
Tenlo en cuenta
Es fácil pasar por alto algo que no estás buscando.
Nunca diagnosticarás aquello en lo que no estés pensando.
El perro mecánico
El Perro mecánico duerme pero no duerme, vive pero no vive en su caseta, con su tierno zumbido, su tierna vibración, suavemente iluminada en una esquina oscura del cuartel de bomberos. La tenue claridad de la una de la madrugada, la luz de la luna a través de la gran ventana, tocaban aquí y allá el latón y el cobre y el acero de la bestia, que temblaba ligeramente. La luz parpadeaba en trozos de cristal de rubí y en los capilares sensitivos de esa nariz con pelillos de nylon que tenía la criatura, levemente trémula, con sus ocho patas dobladas bajo ella, apoyada sobre sus pezuñas de goma.
Las noches que la cosa se ponía aburrida, lo cual era casi siempre, los hombres se bajaban deslizándose por la barra de latón, ajustaban las combinaciones del sistema olfativo del perro y soltaban ratas en el patio del cuartel de bomberos.
Tres segundos después, la suerte estaba echada, la rata atrapada a mitad de camino del patio, agarrada con suaves pezuñas mientras una aguja de acero de diez centímetros emergía del morro del perro para inyectar cantidades masivas de morfina o procaína.
Lo tétrico del asunto es que el animalico de Bradbury puede atacar a cualquiera, siempre que se le programe la composición química de la presa. Y que es sigiloso, rápido, e infalible.
Vale, pues ahora veamos qué han inventito tiene la DARPA (la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados para Defensa):
Glups. Y, lo mejor, es que Bradbury escribió su novela… en 1953.
¡Si lo sabré yo!
Afirmar que uno sabe de algo es fácil. Basta la barra de un bar y un par de cañas. Sostenerlo resulta más complejo.
Mi videolog (VIII)
Antibióticos y alcohol
Hoy una entrada corta, venga. Aprovechando que es viernes, ¿quién no ha oído alguna vez la frase esa de “no, esta noche no puedo beber, que estoy tomando antibiótico”? Mucha gente piensa que los antibióticos y el alcohol son incompatibles. Pues bien, no es del todo correcto: la mayoría de los fármacos se eliminan (e interaccionan) por la vía del citocromo P450, que a su vez no metaboliza más del ~10% del alcohol ingerido.
No obstante, la leyenda urbana, como ocurre a veces, sí que tiene una base real. La mayoría del alcohol (85-90%) se degrada vía aldehído deshidrogenasa, una enzima a la que afectan muchísimos menos fármacos, a saber: sulfonilureas (antidiabéticos orales), cloranfenicol (un antibiótico que hoy apenas se usa), metronidazol (Flagyl®, este sí que es más común) y alguna cefalosporina (otro tipo de antibióticos). En otras palabras: sí, hay algún antibiótico que no se debe mezclar con alcohol, pero son casos puntuales.
Y esos “casos puntuales” (Flagyl…), ¿qué problemas causan con el alcohol? Pues se puede producir el efecto disulfiram, o efecto antabús, llamado así porque es el nombre de un fármaco empleado en la deshabituación alcohólica. En los casos en los que el médico (psiquiatra) lo juzgue conveniente, y siempre previa firma de un consentimiento por parte del paciente, puede iniciar el tratamiento con Antabus®. Este medicamento no “desalcoholiza” a nadie, sino que, digamos, refuerza la voluntad del ex-adicto; si su ánimo flaquea y se le ocurre volver a echar un trago, le va a entrar tal chungazo (sudor, taquicardia, vértigo, náuseas, hipotensión…) que se le van a quitar de golpe las ganas de repetir. Lo malo es que algunos, entre tanto, acaban en la UCI (de potentes que son los efectos): por eso lo del consentimiento.
Pero bueno, curiosidades aparte, ya lo sabéis: el próximo día que estéis tomando antibiótico para las anginas y salgáis con los colegas, os podéis echar un par de cervezas tranquilamente. Y de todas formas, diga yo lo que diga, no os olvidéis de que, en caso de duda, lo más seguro es leer el prospecto.
Una rapidita
Os cuento una, rapidita, que tengo una pila curro que me da miedo solo verla. Si no se entienden las palabras, dejando el ratón sobre ellas sale la explicación.
Os pongo en situación: paciente terminal, en anuria (es decir, con fallo multiórganico: la muerte es inminente). Se habla con la familia y se deciden cuidados paliativos, dejándole sólo la medicación necesaria para que no sufra. El especialista redactando la orden médica (pauta de tratamiento):
- Seguril… suprimimos. También enalapril, Emconcor… El antibiótico igual se lo dejamos puesto… y el Clexane también.
- Eh… Clexane, ¿para?
- ¿El Clexane? Para el juez.
Reconozco que es humor negro, pero yo me he descojonado. Y, para mañana, prometo una entrada menos friki.
Patadas al palabrero
hola amigo
dame una yamada al
cuidate mucho ha
Con dos cojones. Voy a responderle (en buen plan, no os penséis). No creo que me vuelva a escribir, pero si lo hace, lo compartiré con vosotros.
Efecto Microsiervos
Y es que, aunque sea de refilón, aunque sea al final de una entrada, el Efecto Microsiervos™ se nota. ¡Joé, si he tenido visitas hasta de los colegas del Valdecilla! Que, por cierto, he estado viendo fotos y después de la reforma lo han dejado hecho un pincel: a ver si al final tengo la suerte de recalar por allí…
Y, ya que estoy, aprovecho la entrada para comentaros que este, vuestro blog familiar, acaba de sobrepasar el millar de visitas. Excelente…
