Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

Respiración artificial antediluviana

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Seguro que todos vosotros conocéis cómo se hace la respiración boca a boca, y algunos incluso lo habréis podido practicar (espero que sólo haya sido en maniquíes). Pero, por si acaso no es así, os recuerdo lo típico: paciente inconsciente, con pulso pero sin movimientos respiratorios…

  1. Despejamos vía aérea (prótesis dentales, comida…).
  2. Realizamos maniobra frente-mentón (o tracción mandibular si sospechamos lesión cervical).
  3. Aplicamos nuestra boca contra la del paciente, pinzando su nariz con nuestros dedos.
  4. Insuflamos el aire (viendo cómo se eleva el tórax).
  5. Nos retiramos, para dejar salir el aire (y observamos cómo desciende el pecho).
  6. Repetir a un ritmo de unas diez veces por minuto.

Seis pasos. Es más: da lo mismo que ventilemos boca-a-boca que con un Ambú, la respiración es perfectamente efectiva, garantizando el intercambio de gases. El único problema (que no es ninguna tontería) es que parte del aire puede ir al estómago, provocando el vómito y una neumonitis. Y eso es bastante jodido…

Pero bueno, yo hoy no venía a eso. Sólo a enseñaros esta guía de principios del siglo XX para el tratamiento del shock eléctrico: la parte de “separar a la víctima de la fuente”, es igual que ahora (con detalles como que los guantes hoy ya no son “de goma india”). Pero la de la respiración artificial llama la atención por su ingenuidad:

Después de la retirada:

No espere a quitar la ropa. Coloque al paciente sobre su pecho, con la cabeza girada hacia un lado. Arrodíllese a su lado y, agarrando las costillas inferiores con ambas manos, dirija su peso gradualmente hacia su cuerpo. Retírese atrás rápidamente, y repita el movimiento quince veces por minuto.

Perpetrado por EC-JPR

septiembre 14th, 2008 a las 4:38 pm