Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

¿Verdad o mentira? La parca felina

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Anoche, hablando con una amiga enfermera y vacilándole sobre la correlación entre muertes en un servicio y su presencia en el mismo (humor negro y cabrón donde lo haya), me acordé de la historia de Óscar el gato. Antes de contárosla, os aviso: sé que es inverosímil, pero no la he cogido de una cadena de correo sino del New England Journal of Medicine, palabra de Dios (te alabamos, óyenos).

Óscar el gatoEl susodicho Óscar es un felino muy singular. Vive en una unidad de cuidados paliativos (pacientes terminales) en un hospital de Providence (Rhode Island) desde que era un cachorro, cuando fue adoptado por los trabajadores del servicio. Este felino, además de hacer compañía a los huéspedes de la unidad, tiene una extraña cualidad. Como si fuera la dama de la guadaña, su visita a un paciente indica que éste vive sus últimas horas. Óscar se pasea arriba y abajo por los pasillos, campando a sus anchas. Olisquea a un enfermo que pasa, se asoma por una puerta, y entonces entra en una habitación. Se queda a los pies de la cama, ronroneando, mientras las enfermeras reparan en su presencia y llaman a los familiares y el sacerdote; cuando se escribió en el artículo, hace ya dos años, el animalico había avisado de la muerte de veinticinco pacientes.

¿Verdad o leyenda? No sé, pero no deja de ser curioso. Quizás esto explique por qué nunca me gustaron los gatos.

Bibliografía:
Dosa DM. A day in the life of Oscar the cat. N Engl J Med. 2007 Jul 26;357(4):328-9.

Perpetrado por EC-JPR

febrero 28th, 2009 a las 2:04 am

Categoría: Frikadas, Medicina