Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

Crónica de un examen

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Ayer fue el día.

El examen

Estrictamente, “el MIR” no es un examen sino un tipo con bata. MIR significa Médico Interno Residente, que es en lo que nos convertiremos a partir del 30 de marzo: médicos con una suerte de contrato de prácticas adscritos a una unidad docente. El examen de ayer realmente era la “prueba selectiva de acceso a la formación sanitaria especializada”, sólo que para simplificar semejante retahíla todo el mundo se refiere a él como “el MIR”.

Una gilichorrada parida por alguien que no tiene ni puta idea de Medicina (ni de la LOPS ni la directiva 2005/36/CE).En contra de lo que la gente piensa, no es un examen duro. Una oposición en la que hay dos candidatos por plaza puede ser muchas cosas, pero no dura. Seamos honestos: era jodido en tiempos de nuestros padres, cuando obtener una plaza era todo un logro (aunque la nefrología te repatease, ¡eh, tenías una plaza de especialista!). Pero actualmente, a no ser que quieras optar a una de las escasas plazas de plástica o dermatología, lo vas a tener relativamente fácil. En las academias facilitan manuales condensando los conceptos necesarios, y compendios con explicaciones para las preguntas de los últimos años: así sabes que, hasta ahora, siempre que te contaban un estudio científico y te preguntaban “¿Cuántas personas hay que tratar para evitar un evento?”, tú tenías que responder “Veinte” (hasta este año, que han sido cuarenta). En otras palabras: obtener un número brillante es difícil (como todo en la vida: Per Ardua ad Astra), pero sin demasiado sacrificio puedes meterte en el pelotón.

¿Y para qué sirve este examen? Ponderando la nota del examen (90%) y el expediente (10%) obtienes un número de orden, una posición en la fila de la elección de plaza para la residencia. El número 1 elegirá lo que quiera donde quiera. El 1000 ya no podrá elegir plástica ni derma, y el 3000 ha perdido sus opciones de hacer cardio, endocrino o maxilo.

Pero no es estrictamente cierto que necesitemos el MIR para trabajar. Un error muy común es pensar que no puedes ejercer hasta que has hecho el examen: no es cierto. Un Licenciado en Medicina ya es médico, y puede trabajar como tal desde que acaba la carrera (previo pago de las tasas al Colegio correspondiente, lisérgico tema este). El problema es que sin especialidad no puede trabajar en áreas que la requieran (LOPS, artº 16.3), lo cual, de facto reduce mucho el abanico de opciones sanitarias. Pero tengo compañeros que, sin haber hecho el MIR, despachaban pacientes en unas urgencias o una Mutua. Insisto: un licenciado es un médico de pleno derecho.

Por último, el MIR no es un examen que cueste años preparar. Me sobran dedos de una mano para contar las personas que conozco que han empleado más de siete meses para prepararlo: siete meses que son los que van desde junio, cuando te licencias, hasta enero, cuando te examinas. Opositar a Judicatura es largo. Preparar el MIR, no.

Mi examen

Han sido siete meses, 750 horas de estudio (como tres semestres de la carrera) y más de doce mil preguntas de examen, entre simulacros y preguntas de otros años (y sin contar minitests). ¿En qué situación me dejaba esto? Visteis los percentiles que puse en la entrada anterior. Desde entonces hasta el examen hicimos tres simulacros más, y en cada uno de ellos perdía puestos: 89, 88, 87, 86. Vamos, que si el examen llega a ser dentro de tres meses, me cubro de gloria. Si yo estudiaba como nunca, seguía los consejos de la academia… no entendía cómo me hundía entre mis compañeros.

En cualquier caso, los datos eran esos: en los últimos simulacros tenía en torno a unas 400-500 personas delante de mí. Sabiendo que en mi academia (CTO) había casi 4000 opositores que se lo tomaban en serio (i.e., hacían los simulacros periódicamente) y que, por tanto, optaban a puestos de cabeza, asumí que ese medio millar seguiría estando delante el día del MIR. Y asumiendo que entre las otras dos academias principales (MIR Asturias y AMIR) preparan a otras 4000 personas, y que todas las academias tienen un nivel similar (i.e., sus estudiantes se distribuyen homogéneamente), eso sumaría otras 500 personas delante. Resumiendo: extrapolando los resultados, estimaba sacar un 1000-1200 (700 si se daba bien, 1700 si la liaba). Un número bueno, pero nada brillante.

Con todo esto en la cabeza, fui al examen. Se sorprendían de que no estuviera nervioso: ¿por qué había de estarlo? Llevo más de seis años estudiando Medicina, aprendiendo la inserción del flexor carpi ulnaris o la posología de la morfina subcutánea. Más de seis años en los que fui acumulando herramientas para enfrentarme a un paciente enfermo o un examen: la suerte estaba echada. Al fin y al cabo, como nos dijeron en la preparación, el MIR pone a cada uno en su sitio (con las contadas excepciones que confirman la regla).

Y hasta aquí lo que os habría podido contar el viernes. Ahora el examen ya ha pasado, y añado este párrafo. Un buen amigo me dijo durante la carrera que no se me podía preguntar qué me había parecido un examen: si el examen había sido fácil, yo pensaba que me habían dado por culo, y si mis compañeros veían peligrar su cuello, yo decía que “bah, asequible, creo que he jugado bonito”. Y los simulacros de estos meses confirmaban su teoría: me convenía un simulacro difícil. El niño es raro también para esto, qué le voy a hacer: será que veo trampas donde no las hay o rebusco las preguntas. El caso es que, cuando salí ayer del examen, saqué una buena sensación: un examen largo, pero divertido. No pude revisar las preguntas, pero tenía un buen sabor de boca. Y entre mis compañeros, caras largas: caramba…

No sabré realmente qué ha pasado hasta que el Ministerio publique la relación definitiva de plazas en marzo. Simplemente la impugnación de preguntas puede tirarte hasta 500 puestos más abajo, como le pasó a un colega: anularon cinco preguntas que tenía bien, y cogieron cinco de reserva que él tenía mal. -6,66 puntos netos. Sin embargo, he corregido hoy el examen con las respuestas que han dado los profesores de la academia, y el resultado me permite ser optimista.

¿Y ahora? Ahora toca tomar muchas cañas pendientes, vaciar la estantería de libros pendientes de leer, volver a Burdeos a desoxidar el francés y, en resumen, aprovechar estos meses, las últimas vacaciones.

Bonus: parte del material empleado estos meses. Test de clase, simulacros multicolor, esquemas-resumen, manuales de asignaturas y desgloses de preguntas de otros años.

Material estudio

Perpetrado por EC-JPR

enero 30th, 2011 a las 7:31 pm

Categoría: Autobombo, Medicina