Entradas de archivo para la categoría ‘Opinión’
Ante la troncalidad, ¿qué hacer?
Madre mía, la que se ha liado: cuando escribimos este texto entre dos compañeros y yo no pensamos que fuese a tener tanta repercusión… ¡Y me alegro! Lo primero es que todos estemos informados de lo que se avecina: hasta ahora no he encontrado a nadie que compartiese la propuesta del Ministerio tal y como está formulada, sea estudiante, residente o adjunto. Sin embargo, sí he visto algo que me parece arriesgado, y es que hay compañeros dispuestos a soportar “males menores”. Dejadme que hable claro: aquí la cuestión no es que, puestos a que nos jodan, que lo hagan con cariño. La clave es que tenemos que hacernos oír y respetar. Vista la aberración del Ministerio, algunos aceptarían la troncalidad si se hiciesen cambios menores como quitar el examen posterior o permitir elegir especialidad fuera de tu hospital. Y digo yo: ¡exacto, eso es lo que pretenden! Quieren una moto, así que nos piden un coche.
¿Por qué digo esto? Cualquier persona con dos dedos de frente se dará cuenta de que el borrador de la troncalidad es una burrada, que su aplicación sembraría el caos (especialistas mal formados, fuga de especialidades, servicios sin personal). Por eso mismo estoy convencido de que al Ministerio no le importaría ceder en ciertos puntos, y el resultado ya no nos parecería tan malo: claro, comparado con lo que había antes… Por eso la pregunta que debemos hacernos es: ¿con qué estamos dispuestos a tragar? Personalmente, no me gustaría que me alargasen la residencia dos años más por la patilla, y me da a la nariz que ese es el objetivo real: el resto son señuelos para distraernos por el camino.
Por eso debemos actuar con perspectiva y no conformarnos con una chapuza, no encogernos de hombros y decir «Bueno, podríamos estar peor». Sí, siempre podemos estar peor. Por eso no podemos echarnos a temblar y admitir un mal menor “por si acaso”. Tenemos que negar la mayor: no queremos más años mareando la perdiz ¡No queremos estudiar séptimo y octavo de Medicina! Algunos diréis que al fin y al cabo no es tan grave, que ya hay especialidades que rotan casi dos años. Cierto: Familia, Interna y pocas más. Pero decidme qué carajo pinta un dermatólogo, un preventivista o un ginecólogo recorriéndose los servicios de medio hospital durante la mitad de su formación. ¡Joder, que la mayoría de las especialidades duran cuatro años!
Mi punto en todo esto es que no podemos confundirnos al plantear nuestras reivindicaciones, y debemos hacerlo con amplitud de miras: que el árbol no nos impida ver el bosque. Y como todo movimiento popular, debemos iniciarlo a nivel local. No podemos esperar a que organizaciones estatales, lastradas por la burocracia, inicien las movilizaciones. Corred la voz en vuestras Facultades, en vuestros hospitales, haced llegar esto a los medios de comunicación. Que la gente sepa que nos la están intentando meter doblada, y que nosotros no nos conformamos con un poquito de vaselina.
Troncalidad en el MIR
Ayer tuvimos una reunión en Madrid, auspiciada por una academia de preparación al MIR, para informarnos de los cambios de las próximas convocatorias: en concreto, de la famosa “troncalidad”. Y, aunque el texto aún puede sufrir alteraciones menores hasta su publicación (se espera que salga antes de un mes, vía Real Decreto), su aprobación significará una patada en el estómago a la formación de los Médicos Internos Residentes en España.
Para los de fuera del gremio, resumo la situación actual, la misma que durante los últimos treinta y dos años: uno hace el examen MIR (250 preguntas tipo test) y, con la nota que obtiene y su expediente, puede elegir una plaza de formación en una especialidad y hospital determinados, plaza que mantiene hasta que acaba su enseñanza (cuatro o cinco años). Fácil, bonito y para toda la familia.
Ahora se sacan de la manga la “troncalidad”: ¿qué repercusiones va a tener semejante idea de bombero? Démosle vueltas a lo que se expone en este borrador. Con la modificación no se elegirá especialidad y centro sino una UDT (Unidad Docente Troncal), cada una de las cuales podrá comprender uno o varios hospitales e incluirá distintas especialidades. Existirán cuatro itinerarios troncales: médico, quirúrgico, laboratorio y diagnóstico por imagen (excepto algunas especialidades que se quedan fuera de la troncalidad, y que de momento son: pediatría, oftalmología, anatomía patológica y psiquiatría). Los dos primeros años de formación (R1 y R2) serán comunes para cada tronco, con rotaciones por los distintos servicios que lo integran, adquiriendo formación en competencias generales. O, en otras palabras, los dos primeros años de residencia pasarán a ser séptimo y octavo de Medicina.
Al cabo de estos dos años se hará otro examen, como un segundo MIR, con una temática propia del tronco (denominado prueba troncal o PT). Y, con la nota de este segundo examen, la evaluación de los dos años y la nota del MIR original, podremos elegir la especialidad. Pero, atención: no cualquier especialidad. Sólo entre aquellas ofertadas por esa UDT.
¿Qué repercusiones prácticas tiene todo esto?
- En primer lugar, y más importante, supondrá un descenso de la calidad de la formación y la asistencia, pues se reduce en dos años el período efectivo de especialización (de cuatro a dos o de cinco a tres); ante esta vicisitud, algunas sociedades especulan con alargar el periodo de residencia, mientras que ciertas unidades docentes han valorado directamente rechazar la docencia. ¿Tú te dejarías anestesiar por alguien que lo ha practicado sólo durante dos años?
- No habrá residentes de primer o segundo año propios de cada servicio: las guardias específicas del servicio se repartirán entre la mitad de personal, que además carecerá de experiencia (el R3 de cardio estaría realmente en su primer año de formación como cardiólogo).
- En lo académico, el residente no sabe la especialidad que podrá cursar hasta pasados dos años de formación, que serán a fondo perdido si finalmente no consigue la especialidad deseada: o te jodes y haces reumatología, o vuelves a empezar (¿alguien dijo “estabilidad laboral”?). Es más: el residente ni siquiera sabe si su unidad docente troncal (UDT) seguirá ofreciendo esa especialidad para cuando él finalice su período de troncalidad, pues puede haber sido desacreditada entre tanto. O sea: me voy a Jaén con la esperanza de hacer vascular… y después de dos años de guardias resulta que ya no puedo porque la han quitado.
- Asimismo, la nota del MIR será computada por duplicado, aumentando el porcentaje de médicos que se vuelven a presentar sólo para mejorar la calificación. En el mismo sentido, enrarecerá el ambiente de trabajo, pues los compañeros de los dos primeros años serán competidores directos para las (o la) plaza deseada en la PT.
- El hecho de haber especialidades fuera de la troncalidad conducirá a una fuga hacia estas: si alguien duda entre una especialidad con troncalidad y otra sin (por ejemplo ORL vs. oftalmología), es lógico que quiera asegurarse la especialidad desde un primer momento.
- En el borrador no se define qué sucederá con los centros privados: ¿no estarán sometidos a UDT, formarán UDTs independientes, quedarán adscritos a una UDT pública, sus plazas serán de acceso libre?
- No obstante, no todo son inconvenientes: hay una gran ventaja. Económica. Se aumenta enormemente (más del doble) el personal disponible para la realización de suplencias o guardias, que dejarían de ser realizadas por adjuntos para pasar a serlo por R1 y R2 (con salarios más bajos). Y además, las academias (privadas) también verían aumentados sus ingresos al tener que preparar a médicos para el MIR y la PT.
¿Qué hacer?
Estas medidas se implantarían en la convocatoria MIR de 2012: afectan directamente a los estudiantes que actualmente están en quinto de carrera, pero también salpica a todos los residentes que se verán enmarronados dentro de tres años con una carga de trabajo ingente, y a los servicios que van a tener que funcionar con la mitad de personal. Por eso os pido que, aunque haya que esperar a su publicación definitiva en el BOE, de momento corráis la voz para que la gente esté alerta con este tema porque, si no se le mete tijeretazo a ese texto, tendremos que tomar las medidas oportunas.
¿A dónde pretenden llegar con todo esto?
Vamos a los comentarios, donde ya ha salido el tema. Porque, al igual que otros, yo tampoco creo que el objetivo sea aprobar el texto tal y como está ahora…
Evidence Based Medicine: la homeopatía no es el único engaño
Probablemente ya hayáis oído que esta semana una comisión del Parlamento británico emitió una recomendación para que el NHS retirase inmediatamente la financiación pública a los tratamientos y hospitales homeopáticos, pues no se habían encontrado pruebas de su efectividad (como ya ocurriera con la KVG suiza hace cinco años gracias a este estudio de la Universidad de Berna). El texto británico tiene frases tan contundentes como esta:
The Government should stop allowing the funding of homeopathy on the NHS. We conclude that placebos should not be routinely prescribed on the NHS. (…) and doctors should not refer patients to homeopaths.
El Gobierno debería dejar de permitir la financiación de la homeopatía en el Sistema Nacional de Salud. Concluimos que los placebos no deberían ser prescritos rutinariamente en el SNS. (…) y los médicos no deberían referir pacientes a los homeópatas.
Bien, en esto todos estamos de acuerdo. Pero el problema es que la superchería también está plácidamente instalada dentro de la Medicina “tradicional”. Este texto de Ben Goldacre en el Guardian me ha animado a dedicar unas líneas a esos medicamentos aprobados por las autoridades sanitarias pero que no han demostrado ser más eficaces que otros ya existentes o que, simplemente, no sirven en absoluto.
En Medicina hay fármacos, como la metformina para la diabetes, cuya eficacia no se ha conseguido igualar después de lustros de comercialización. Pero también hay mucho mariconeo; uno de los que más gracia me hace es el empleo de isómeros: (es)omeprazol, (es)citalopram, (dex)ketoprofeno, (dex)ibuprofeno, etcétera. ¿En qué consiste esto? Resumidamente, en vender la forma purificada de un fármaco alegando una mínima mejora terapéutica, basándose en ensayos pequeños apropiadamente torturados, pero a cambio de un gran incremento en el precio (Nexium/Axiago son diez veces más caros que el omeprazol genérico). ¿A santo de qué viene? ¿Qué autoridad y con qué criterio financia medicamentos que no aportan nada sobre los ya comercializados? ¡Y luego hablan de introducir el copago en las consultas para controlar el gasto! El ojo del médico sobre un paciente puede ahorrar muchos problemas y apenas cuesta unos pocos euros, mientras que el puterío de la prescripción farmacéutica es una auténtica sangría económica que sólo beneficia a unos pocos.
Otro ejemplo: seguro que todos conocéis a alguien a quien le han recetado esos polvitos con sabor a naranja, Flumil para el catarro, “para soltar los mocos”. Sin embargo, a menos que tengáis fibrosis quística o alguna otra enfermedad pulmonar seria, este medicamento probablemente sólo os serviría… como antídoto en la intoxicación por paracetamol. Y, siguiendo con los resfriados, mi favorito: el Inmunoferon, que “refuerza las defensas” (¿eh?). Su principio activo es el enigmático AM3, y una búsqueda en PubMed devuelve un puñado de estudios (pequeños) en los que las diferencias encontradas, si las hay, son de escasa relevancia clínica y con end points débiles. Vamos: que no hay pruebas de que si doy Inmunoferón a un paciente vaya a resfriarse menos o curarse antes. Empero, el SNS sigue financiándolo.
Y como esto, otros muchos ejemplos: algunos “de toda la vida”, como la vitamina D en postmenopáusicas para prevenir la osteoporosis (inútil) o los antitusígenos en el catarro (Flutox tiene doce referencias en PubMed), y otros de nueva manufactura, como el Altargo para infecciones cutáneas (que apenas tiene estudios publicados y no ha demostrado ser mejor que Bactroban o Fucidine, a pesar de costar tres veces más).
¿Cuál es mi punto en todo esto? Llamar la atención sobre el hecho de que la buena o la mala Medicina no depende del título o de la bata del que la ejerza, sino de las pruebas sobre las que se sustente su práctica, que luego confundimos churras con merinas, llámese homeopatía, VINE o “avance revolucionario”.
Gracias a Fernando Frías por el soplo al artículo de Goldacre y el empujón para escribir esta entrada.
Librería (II)
Hace un año compartí por aquí esta lista con los libros que me había fulminado en los doce meses anteriores, por si acaso a alguien le podía servir como recomendación (o como aviso). Esta vez la lista es más breve porque un suculento regalo de cumpleaños ha robado parte de mi atención. En cualquier caso, hela aquí: títulos, autores e impresiones. Las dudas y aclaraciones, en los comentarios. Y recordad que las calificaciones son:
: sin más. Se deja leer, pero no es el típico que recomendaría a un amigo.
: si no sabes qué fusilarte, este libro es una buena idea.
: realmente bueno, léelo en cuanto tengas tiempo.
En orden inverso de lectura (el último más arriba):
- Descubrir… los motores de aviación (José Antonio Martínez Cabeza):
Perteneciente a la colección “Descubrir” editada por AENA, este libro es muy recomendable para cualquier persona con un poco de curiosidad por la aviación. No hace falta tener ningún conocimiento previo, porque el autor explica claramente y con ejemplos la historia de los motores de aviación, desde los albores con motores de automoción adaptados hasta los modernos turbofanes de alto índice de derivación, e incluyendo curiosidades históricas como los motores nucleares o combustibles exóticos. El único fallo, si se puede contar como tal, es que en algunas partes es demasiado profuso en datos históricos (años, motores, fabricantes, ingenieros insignes) pero, por lo demás, es un libro breve y fácil de leer, muy aconsejable. - El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (Oliver Sacks):
–
Agridulce. Esperaba algo distinto, y quizás eso condiciona mi juicio. Yo pensaba que iba a leer un libro de divulgación de Medicina, con chascarrillos y anécdotas de neurología, y en vez de eso me encontré con una serie de divagaciones psicológicas y filosóficas sobre el cuerpo y el alma (echad un vistazo a estas dos citas). Objetivamente el libro no está tan mal y tiene alguna reflexión aprovechable (carita alegre), pero no es menos cierto que hay páginas que se pueden leer en diagonal sin temor a perderse absolutamente nada (carita triste). - 50 reasons people give for believing in a god (Guy P. Harrison):
No aporta nada nuevo, además de recurrir muchas veces a los cuatro mismos argumentos. Podía haber sido mucho más ingenioso, mucho más certero, pero se ha quedado en una tibieza que ni gusta ni disgusta, y por eso muchas veces aburre. Prescindible. - Novelas ejemplares (Miguel de Cervantes):
Esperaba otra cosa pero, si me lo permitís… me resultó un poco coñazo (hale, podéis crucificarme). A no ser que estés especialmente interesado en esa época histórica o en libros de ese tipo, como “lector generalista” no compensa. Lo que más me llamó la atención fue el estilo tan artificioso y rebuscado de los diálogos en muchas de las historias; no sé si pensar que se debe a la época, porque no obstante los personajes de inferior estofa eran mucho más directos, pero en cualquier caso muchas veces me daban ganas de soltarle una colleja al noble caballero de turno, por relamido y capullo. - Letter to a Christian Nation (Sam Harris):
Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Dice que tiene pretensiones de hacer pensar a los creyentes (de ahí su nombre), pero en ocasiones peca de demasiado duro. De todas formas, no importa: para un “bloguero científico ateo progre” (como hoy me han definido), resulta refrescante y se fulmina en unas horas.
- Beyond chocolate: understanding swiss culture. (Margaret Oertig-Davidson):
La conclusión obvia: toda generalización es errónea (incluida esta misma frase). Cualquier afirmación acerca del carácter o el comportamiento de un grupo de personas lo suficientemente amplio debe seguirse por tal retahíla de condicionantes y excepciones que la afirmación original queda invalidada. Exceptuando algunas curiosidades culturales como que en una fiesta el recién llegado ha de estrechar la mano y decir su nombre uno a uno a todos los integrantes (doy fe), el resto del libro aporta más bien poco. - Seras-tu là? (Guillaume Musso):
/
Sonriente si no has leído ninguno de este autor. Triste si ya lo has hecho. Esto es como las películas porno: vista una, vistas todas. La historia se resume en: médico (varón) que ha perdido traumáticamente a la mujer que era su alma gemela, se consagra exclusivamente a su trabajo hasta que un acontecimiento sobrenatural le vuelve a poner en contacto con ella y hace que cambie su vida. Se leen fácil, son muy emotivos… pero no aportan nada. Vamos, como una porno: cuquilla sin compromiso, y a seguir con la tarea. - El jugador (Fyodor Dostoyevski):
Muy ameno, me gustó especialmente la caricatura que efectúa de distintos estereotipos nacionales (rusos, franceses, ingleses).
- La Nausée (Jean Paul Sartre):
Buen libro. Debería haber escrito esto cuando terminé de leerlo: supongo que entonces me habría sido más fácil expresar el caos que plasma Sartre en sus hojas. La novela es un diario que recopila las divagaciones nihilistas de un hombre que yerra como barco sin puerto, dudando de todo y sin saber a dónde dirigirse. Personalmente, el libro mejora pasados los primeros capítulos, una vez conseguimos meternos en la mente de Roquentin y compartir su vértigo, su náusea.
Y ahora mismo, The Pila™ cuenta con los siguientes integrantes: El mapa fantasma (Steven Johnson), The grapes of wrath (John Steinbeck), Le rouge et le noir (Stendhal), El conde de Montecristo (Alejandro Dumas), Autism’s false prophets: bad science, risky medicine, and the search for a cure (Paul Offit), Atlas ilustrado de armas y municiones de la Guerra Civil española (lo vi en el híper y no me pude resistir), Diseño de motores de aviación comercial (Alberto García Pérez) y Descubrir… el control aéreo (Jorge Ontiveros). Teniendo en cuenta lo que se me avecina este año, me temo que me podré dar con un canto en los dientes si me los leo todos. No obstante, ¿creéis que hay algún “must have” que no puedo dejar pasar?
Mujer que aborta, mujer que te violas
Tenía prevista otra entrada, más didáctica y tal, pero algunos miembros de la Curia las ponen a huevo (y Sonicando me las suministra). Una perlita del arzobispo de Granada:
El arzobispo de Granada, Javier Martínez, pronunció el pasado domingo una homilía en la Catedral en la que comparó la reforma de la Ley del Aborto con el régimen de Hitler (…) “Matar a un niño indefenso, y que lo haga su propia madre, da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar del cuerpo de la mujer, porque la tragedia se la traga ella”.
Joder. Y no sé yo si la puntualización lo arregla o lo remata:
La oficina de información de los Obispos del Sur, que distribuyó ayer su homilía del domingo, explicaron que esta frase de Martínez apunta primero “al abuso que la mujer comete primero con su cuerpo y con su hijo”, y que la deslegitima para negarse a que el hombre abuse de ella “como si fuera un objeto”. “El arzobispo se refería a que si la madre es capaz de matar a su propio hijo, el varón tiene entonces autoridad absoluta para hacer lo que quiera con ella y con su cuerpo”.
En fin: como los viejos de la casa sabéis, me gusta darle a todo una vuelta de tuerca. Algo que, en este caso, quedaría…
Si permitir el aborto permite que los varones abusen sin límites de la mujer, permitir el trabajo femenino da pie a que los maridos exploten y esclavicen a sus mujeres. ¿Conclusión? ¡No permitamos el aborto y prohibamos el trabajo femenino!
Y antes de que me digáis que frases como la del arzobispo son fruto de la edad (Media, supongo) o la demencia senil de unos pocos voceros, os traigo un par de links que me ha dejado Google: «La realidad del aborto: promotor de la violencia contra la mujer», «El aborto exprés y sin control fomenta la violencia machista» o «El Foro de la Familia avisa que la ley del aborto traerá “más violencia machista”»
Lo que yo diga: permitir que la mujer pueda trabajar supone abrir la veda a que el marido la explote laboralmente. O algo así.
En defensa de los derechos fundamentales en Internet
Seguro que ya lo habéis visto en otros sitios, pero no por eso hay que dejar de darle repercusión. Para quien quiera más información, aquí tiene el texto del anteproyecto de ley: echadle un vistazo a la disposición final primera (necesitaréis también esta otra referencia).
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.
“En cinco años se nos hunde el chiringuito: no habrá carne ni leche frescas.”
Associated Ardua Press. Madrid.
En la manifestación celebrada esta mañana ante el Ministerio de Alimentación, la patronal del sector de vendedores de hielo se queja de la competencia ilícita proporcionada por empresas como Zanussi o Liebherr. Los convocantes leyeron un manifiesto diciendo que los frigoríficos amenazan en toda España los puestos de trabajo de más de setenta personas (con sus respectivos burros), y exigen la prohibición de los compresores eléctricos para evitar la extensión de esa tecnología del averno. «La refrigeración artificial es un crimen -afirman-: ¡la carne no sabe igual que después de cuatro días entre hielos chorreantes! De seguir así, en cinco años no quedará quien pueda comer alimentos frescos.»
Los vendedores de sal y los de fresqueras participaron también en la manifestación para demostrar su apoyo.
En otras palabras: he aquí el ejemplo de cómo mirar a otro lado y patalear en vez de enterarse de que tu modelo de negocio está acabado. Perdonad que me salga de la temática habitual, pero es que esta gente me está empezando a resultar graciosa…
El sentido de la vida
Recuerdo aquellas clases de Antropología donde analizábamos Un Mundo Feliz, en las que todo el mundo (los casi doscientos que éramos) coincidía en que ofrecía una visión indeseable de la vida, basada en una felicidad artificial. O al menos eso decían todos. Sin embargo, había algo que me chirriaba: si, religiones aparte, se supone que perseguimos la felicidad, ¿qué tiene de malo un bienestar utópico, sin efectos secundarios?
Me ha venido esto a la cabeza al ver esta encuesta de los Microsiervos, y entonces he recordado una escena de Matrix:
Did you know that the first Matrix was designed to be a perfect human world where none suffered… where everyone would be happy. It was a disaster. (…) Some believe that we lacked the programming language to describe your perfect world. But I believe that, as a species, human beings define their reality through misery and suffering.
¿Sabías que la primera Matrix se diseñó para ser un mundo humano perfecto donde nadie sufriese… donde todos estuviesen felices? Fue un desastre. (…) Algunos creen que nos faltaba el lenguaje de programación para describir vuestro mundo perfecto. Pero yo creo que, como especie, los humanos definen su realidad a través de la tristeza y el sufrimiento
A eso es a lo que me refería. Eso es lo que, implícitamente, defendían mis compañeros. Y, años después, me alivia descubrir que no soy el único que lo ve así.
Por qué invertir en I+D es una buena idea
Aviso: en contra de lo que es habitual en este blog, no voy a poder adjuntar una lista interminable de referencias; más bien me apoyo en lo que he aprendido a base de leer la prensa durante todos estos años.
Pondré un ejemplo de cómo la I+D puede traer prosperidad a una región. Fijémonos en Navarra. Si miramos al pasado, hace unos años (¿cincuenta?) Navarra era una comunidad agrícola en su mitad inferior y ganadera en la superior. Y contrabandista en la parte de más arriba, pero eso no viene al caso. En cualquier caso, eran actividades que no dejaban demasiado dinero en el Reyno…
Sin embargo, tuvo que ir Huarte a meterle mano y cambiar el “modelo productivo”, basándolo en la industria. El principal ejemplo de esto es la fábrica de Authi, después Seat, actualmente Volkswagen, que a fecha de hoy es la principal empresa de la Comunidad Foral.
Asimismo, se instaló la Universidad de Navarra y su Clínica que, con las debidas prebendas gubernamentales (aún existentes hoy, por ejemplo en forma de becas estudiantiles), son actualmente el segundo motor de la economía navarra. Industria, educación y sanidad. Pinta bien. Pero sigamos.
La gallina de los huevos de oro podía agotarse uno de estos días. Por eso, en la década de los noventa la Diputación dio un paso adelante e invirtió en futuro: EHN, puntera en renovables y relacionada con otra navarra, MTorres (involucrada en la construcción del A380), si bien esta última es una iniciativa privada.
Una vez EHN estaba funcionando a todo gas, y mal que me pese, se vendió a Acciona, obteniendo pingües beneficios con la transacción. Retirados de las renovables, ¿dónde invertir? En biotecnología, el filón de los próximos años. Así que se creó el CIMA (privado, pero con una importante financiación pública a través de CAN y SODENA), que ya es la primera empresa del sector en número de patentes en España, que tras sólo cinco años de su puesta en marcha tiene productos a punto de ser comercializados, y se estima que sea rentable años antes de lo que se calculó inicialmente. Vamos, que en vez de exportar científicos, Navarra los atrae desde el resto de España y parte del extranjero.
Y, por si fuera poco, además de esta iniciativa privada se está iniciando en el Hospital de Navarra el Centro de Investigación Biomédica, que amplía el que ya existía, dependiente del CSIC.
¿Cuál es el resultado final? Nah, tonterías: en otras partes tienen Fórmula 1, y Navarra cuenta con dos Universidades (que suman más de 20.000 estudiantes en una comunidad con 600.000 habitantes). Que en otros lados intentan organizar las olimpiadas y los navarros tienen cuatro hospitales públicos completamente equipados, y otro concertado que es referencia para trasplantes.
Así que yo, personalmente, no tengo ninguna duda de la bondad del I+D.
Homeopatía, congresistas y desaciertos
¿Qué cara pondríais si os dijera que, a partir de ahora, hará falta receta médica para peregrinar a Lourdes? Pues una parecida se me ha quedado cuando he leído este titular:
El Congreso acuerda que la homeopatía sea realizada solo por licenciados en Medicina y Cirugía
Acojonante (y no me refiero a la falta de ortografía): o sea que, de ahora en adelante, habrá que ser licenciado en chorradas para recetar agua azucarada. Ya me parece una gran temeridad dar credibilidad a algo en ausencia de pruebas, sea la homeopatía, los unicornios rosas o los milagros de Fátima, pero encomendar mi salud a un tratamiento sin fundamento no es temerario sino, directamente, estúpido.
Destripemos la noticia por partes: primero, una cita literal que me ha dado especial penita y dolor: «[se emplean medicamentos homeopáticos] no sólo para tratar a enfermos leves, sino patologías muy graves». Respondo con un toque de humor:
OK, so you kill the odd patient with cancer or heart disease, or bronchitis, flu, chicken pox or measles, but when someone comes in with a vague sense of unease, or a touch of the nerves, or even just more money than sense, you’ll be there for them with a bottle of basically just water in one hand and a huge invoice in the other.
Aparte del hecho de los beneficios económicos, que ya se discutió en esta casa, siempre me ha hecho gracia que la homeopatía se emplee en ámbitos extremadamente subjetivos, donde es difícil comprobar su efecto: dolor, ansiedad, cansancio… Que yo sepa, todavía no hay ningún producto homeopático que diga poder curar una infección o corregir una alteración analítica: ¿será porque esos son datos objetivos y mensurables, y la homeopatía quedaría en pelotas? ¿O será simplemente porque, a fecha de hoy, la homeopatía simplemente no ha demostrado su efectividad? Por favor, ¡si hasta la OMS advierte que, cuando se trata de cosas serias, no sirve ni para tomar por saco!
Pero es más, la noticia sigue con esta parrafada que me ha soltado la risa floja:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la homeopatía una medicina tradicional desde 2003. La OMS apoya el uso de las medicinas tradicionales si demuestran su utilidad para el paciente y representan un riesgo mínimo. En países como Alemania, Reino Unido y Francia la homeopatía se ejerce incluso dentro del sistema sanitario público.
Bien: el periodista es capaz de articular tres oraciones coherentes y, no obstante, carentes de relación entre sí y que no significan que la homeopatía funcione. Leemos qué opina la OMS sobre las medicinas tradicionales, y vemos que se centran en los remedios herbarios, sobre los cuales persiguen «asegurar el uso de productos y prácticas seguros, efectivos y de calidad, basados en las pruebas disponibles». En este otro documento son más explícitos y acotan:
With respect to multigenerational use of homeopathic medicines, it is recognised that homeopathic medicine represents a special case where the manufacturing process of serial dilution is a major component of the tradition of use of the therapy. [...] claims may be assessed on an “evidence of traditional use” basis. Evidence of traditional use includes independent written histories of use in traditional or contemporary homeopathic literature, multigenerational use, homeopathic proving, records of clinical use and records of the set of symptoms provoked by a “crude” substance.
Negro sobre blanco: el único argumento que reconoce la OMS a favor de la homeopatía es que “antes ya se usaba”. Bueno, sin salir de España te pueden recomendar que te frotes el rabo de un gato para curar un orzuelo pero, una vez más, eso no significa que vaya a funcionar.
Permitidme aquí un pequeño paréntesis. El problema de base de la homeopatía es que su planteamiento de diluciones seriadas no cumple uno de los criterios básicos de causalidad, que es el de plausibilidad biológica: con los conocimientos de química y física actuales, la homeopatía no puede funcionar (¡si se pasa por el forro el número de Avogadro!). Pero, por si acaso estuviésemos confundidos, tenemos una red de seguridad: los ensayos comparativos con placebo. Igual hemos pasado algo por alto y realmente sí que funciona: comparémosla con cápsulas de lactosa, y veamos qué hace. ¿Lo adivináis? ¡Nada!
Respecto al hecho de que la homeopatía se ejerza en el sistema sanitario público, lamentablemente no conozco cómo está el tema en los tres países citados. Sí sé, por el contrario, que en Suiza la KVG la financiaba hasta que un estudio de la Universidad de Berna evidenció que no había pruebas que la respaldasen.
Y es que ese es el talón de Aquiles de la homeopatía: los estudios de eficacia comparada. Todo fármaco que va a salir al mercado no se aprueba si no demuestra su superioridad, al menos, contra placebo; empero, se duda de la ética y la utilidad de los estudios versus placebo, defendiendo en su lugar la comparación con la alternativa terapéutica más eficaz. Farmacéuticas, gobiernos y médicos gastan tiempo y dinero para asegurarse de que proporcionan a sus pacientes el mejor tratamiento disponible. Y la homeopatía pasa por encima de todo esto con perlas como que “los estudios normales no aprecian la homeopatía en toda su amplitud”:
The authors’ experience of conducting clinical trials in homeopathy and analysing data from these has drawn attention to a fundamental problem (…). For clinical trials of homeopathy to be accurate representations of practice, we need modified designs that take into account the complexity of the homeopathic intervention.
En otras palabras: la homeopatía no funciona por sí misma, sólo si el homeopatólogo tiene labia. Me pregunto entonces, con lo subiditos que son los cardiólogos y los cirujanos, cómo es posible que los cateterismos o las apendicectomías sirvan para algo…
En fin, señoras y caballeros, veremos en qué termina esa proposición no de Ley. Entre tanto, si aún no lo habéis hecho, os recomiendo leer «”Pues a mí me funciona” y otras falacias en torno a la homeopatía», un gran texto escrito por Esther Samper que desmonta los principales argumentos a favor de la homeopatía.
