Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

Entradas de archivo para la categoría ‘Ortografía y gramática’

¿Israelí o israelita?

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Ya son varias las veces que he oído referirse a los habitantes de Israel como israelitas en vez de israelíes. Sin embargo, esto es erróneo (aunque técnicamente acertaríamos tres de cada cuatro veces), al igual que lo es hablar de hospitales israelitas o misiles israelitas: ¿por qué?

El adjetivo israelita tiene un carácter religioso, sinónimo de hebreo (técnicamente, los descendientes de los doce hijos de Jacob). Y dudo mucho que, cuando alguien se refiere como “israelita” a una persona con pasaporte de Israel, realmente quiera decir que le falta el prepucio. Según aclara el Diccionario Panhispánico de Dudas, para referirnos a algo originario de ese país de Oriente Medio la palabra correcta es israelí. Si se me permite la comparación (inválida, porque el ejemplo no es equivalente), sería como denominar anglicano y anglosajón indistintamente.

Ah, y hacedme el favor: de israelí, israelíes. Cada vez que oigo israelís, marroquís o iraquís, siento una patada verbal en mis testículos.

Perpetrado por EC-JPR

marzo 2nd, 2010 a las 8:12 pm

Categoría: Ortografía y gramática

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¿Sabías por qué… la adrenalina tiene ese nombre?

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Muy fácil: como ya vimos en otra ocasión, prácticamente todas las palabras médicas llevan encerrado su significado. Perdonadme los filólogos pero, en mi escaso conocimiento del latín, ad significa “al lado” y renal indica “relativo a los riñones” (ina es un sufijo que denota hormona). Así pues, la propia palabra indica que es una sustancia producida al lado de los riñones; empero, el nombre debería ser “suprarrenalina”, pues se produce en las glándulas suprarrenales (encima de los riñones).

Sin embargo, como muchos sabréis, la adrenalina se conoce también como epinefrina, especialmente en el mundo anglosajón. Pues bien, aquí viene lo friki: ambas palabras, adrenalina y epinefrina, tienen la misma etimología. Mientras que adrenalina deriva del latín, epinefrina procede del griego epi (arriba) y nefritikon (riñón).

Otra curiosidad inútil patrocinada por Per Ardua ad Astra.

Perpetrado por EC-JPR

septiembre 12th, 2009 a las 1:49 pm

El té no es para tí

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Uno de los errores ortográficos más comunes es el uso de la tilde sobre el pronombre “ti”: quizás por analogía del nominativo “tú”, mucha gente sucumbe a la tentación de escribir “tí”, cosa que es incorrecta. Algunos puede que recordéis del colegio, y a otros os lo refresco, que los monosílabos no llevan tilde excepto los casos que requieren una tilde diacrítica.

La tilde diacrítica es aquella que se introduce en una palabra para diferenciar su escritura de otra con igual sonido pero distinto significado. Como curiosidad, el adjetivo “diacrítico” también se puede emplear referido al signo que permite separar unívocamente dos enfermedades (vg. las manchas de Koplik, entre el sarampión y la escarlatina). Por lo tanto hay ciertas palabras que, aun siendo monosílabos, se acentúan para distinguirlas de otras: tal es el caso de la conjunción si y el adverbio , o del pronombre personal y el determinante posesivo tu («Tú eres el dueño de tu vida»), por ejemplo.

Otramente dicho: si hay una forma con tilde, es porque hay otra sin ella con distinto significado. No obstante, ¿alguno conocéis esa segunda acepción del pronombre “ti” que hiciese necesaria la tilde diacrítica? No padre. Pues entonces queda claro: “ti” se escribe siempre sin tilde.

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septiembre 9th, 2009 a las 10:59 pm

Categoría: Ortografía y gramática

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Pérdida de conciencia

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El otro día, Ulukai planteaba una duda sobre una palabra escuchada muy a menudo dentro y fuera del ámbito hospitalario: ¿cuál es la forma correcta, “conciencia” o “consciencia”? Supongo que el problema viene porque el adjetivo correspondiente es “(in)consciente”, con s, por lo que parece que el sustantivo más adecuado es el que también la incluye, debiendo hablar pues de “pérdida de consciencia” y similares. No obstante, yo siempre he preferido la forma sin s, y no sé muy bien por qué: bebamos de las fuentes para ver qué es lo correcto.

Si vamos al DRAE, leemos que se acepta tanto consciencia como conciencia, con un significado muy similar pues, de hecho, ambas comparten la misma raíz latina conscientia. Es más: si la memoria no me falla, diría que la diferencia es que “conciencia” está un paso más evolucionada, más alejada del latín, que su hermana con s. En cualquier caso, como decía, ambas formas son potencialmente intercambiables excepto en un punto: cuando la empleamos para referirnos a la moral (el “conocimiento interior del bien y del mal”, como lo llama el DRAE), acepción que sólo corresponde a la palabra “conciencia” (vg. objeción de conciencia, actuar en conciencia, etcétera), como lo deja bien claro el Panhispánico de Dudas.

Por lo tanto, respondiendo a la pregunta de Ulukai, podemos perder la conciencia o la consciencia, como más nos guste, pero teniendo siempre cuidado de no golpearnos la cabeza al caer.

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julio 6th, 2009 a las 12:35 am

Categoría: Ortografía y gramática

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No hace falta que me lo pidan

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Cuando hacemos algo sin que nadie nos lo haya pedido antes, por nuestra propia iniciativa, podemos describirlo con la locución latina motu proprio. Sin embargo, mucha gente emplea la forma “de motu propio”; supongo que porque parece más acorde con la definición del DRAE en la que se explica que proprio equivale a propio, pero que es un arcaicismo en desuso (de hecho, no aparece en el María Moliner).

No obstante, una consulta rápida al Panhispánico de Dudas revela que la única forma aceptada es motu proprio, sin preposición y con la “r” en el adjetivo.

Hale, una cosa más con la que ya no hay excusa para confundirse.

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junio 3rd, 2009 a las 11:20 pm

El agroso

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Un compañero de clase (mío y de otras tres promociones) recibía el cariñoso apodo de el agroso (junto con “el Matrix”, por su eterna gabardina de cuero y gafas de sol fuese diciembre o mayo; pero esto no viene al caso). Cuando pregunté a los viejos del lugar el por qué de tal apodo, me explicaron que el primer día de clase un profesor hizo una pregunta a pillar, de esas en las que uno se sitúa como el listillo, como parte de la clase o, en el caso que nos ocupa, como el notas de la Facultad. Ante: «¿Alguien sabe por qué el hielo flota?», nuestro compañero respondió: «A groso modo, porque el agua líquida tiene cohesión y se hunde». Punto uno: no tienes ni idea y ya te la has ganado, capullo. Punto dos: tampoco sabes nada de química.

Existe una locución latina que significa “más o menos” o, según la etimología proporcionada por el DRAE:

grosso modo.
Loc. lat.; literalmente, ‘de manera burda’

Pero dicha locución es “grosso modo”, sin preposición previa, como explica el Panhispánico de dudas. Por eso, cada vez que oigo a alguien empezar una frase con “A grosso modo…”, me pitan los oídos. Por eso mi antiguo compañero se ganó su mote, y por eso os pido que, desde ahora, cada vez que oigáis un “a grosso modo” soltéis una colleja.

Ah: y el hielo flota porque es menos denso que el agua líquida. La relación temperatura/densidad del agua no es lineal sino que tiene un punto de inflexión mínimo a 4ºC.

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mayo 9th, 2009 a las 1:44 am

Categoría: Ortografía y gramática

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Deber de deber

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Hasta ahora no he escrito ninguna entrada sobre ortografía y gramática. Algo extraño, pues ya sabéis que disfruto con el tema; no obstante, quien tenga nariz que no llame mocoso al vecino, y como estoy seguro de que a veces se me va la tecla, mejor no hablo de la paja en el ojo ajeno.

Sin embargo, estaba dando una vuelta por una de esas redes sociales cuando he leído este mensaje:
Captura

Así, a botepronto, cuento que faltan dos mayúsculas, cinco tildes, cambiar una b por v y bicebersa y cuatro signos de puntuación. Ah, y sobra un “te” y un “de”. En total, quince faltas de ortografía en diecisiete palabras. Ya me imagino al aludido tecleando con los dos índices; menos mal que “cumple” lo ha puesto con m…

Donde dice: si estube en rocio y celebre mi cumple alli te deverias de haberte venido lo pasamos de lujo
Debería decir: Sí, estuve en Rocío y celebré mi cumple allí: deberías haberte venido, lo pasamos de lujo.

De todas formas, yo aquí venía para hablar de mi libro. Para eso, y para explicar la diferencia entre “deber” y “deber de”: es una pichorrada, pero que a mucha gente se le pasa por alto. Algo tan sencillo como:

  • “Deber” indica obligación: Debería haberte avisado, Debes estar aquí antes de las cuatro. Podemos probar cambiándolo por “tener que”.
  • “Deber de” indica probabilidad, inseguridad: Son las cuatro, así que ya deben de haber llegado, Tanto beber no debe de ser bueno. Podemos comprobarlo reformulando la oración con “quizás” (vg. Tanto beber quizás no sea bueno).

¿A que es fácil? Pues entonces, ¿¿por qué coño la gente no lo hace??

Perpetrado por EC-JPR

abril 15th, 2009 a las 3:48 pm

Categoría: Ortografía y gramática

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Terminología médica

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Muchas veces se dice que los matasanos empleamos un lenguaje enrevesado, con palabras crípticas, redactando informes con un vocabulario que sólo otro de nuestra calaña podría comprender. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La verdad es que, tras insultos como “colangiopancreatografía retrógrada endoscópica” se esconde un mecanismo de composición que nos permite, manejando unas pocas expresiones, referirnos a un amplio abanico de conceptos.

Como digo, el mecanismo es simple composición. Tomamos las raíces (creo que los de letras lo llaman lexemas) de palabras griegas, y las soltamos del tirón, sin coger aire, formando una palabra. Para ejemplificar esto me serviré de cinco casos. Se trata de palabras con una apariencia más o menos inocente, pero que realmente disimulan realidades, cuando menos, escabrosas.

Y antes de seguir: los de letras, mis muertos no tienen la culpa de que yo sea un hijo de la LOGSE. Así que perdonadme la vida y los fallos que cometa.



Idiopático

Procede de las raíces ἰδιος (ídios; peculiar) y παθο (pato; enfermedad). Literalmente, “enfermedad peculiar” o, con el significado que se le da, “enfermedad de causa desconocida”.

Puede ocurrir que la causa de la enfermedad sea desconocida porque realmente la ciencia la ignora, como es el caso del 93% de las hipertensiones arteriales, denominadas HTA esencial o idiopática. O también puede ser que el medicucho emplee esta palabra simplemente para camuflar su ignorancia. En este caso se aplicaría la definición de “idiopático” que da el Dr. House: «Idiopático significa que somos idiotas por no saber lo que le pasa al paciente»



Iatrogénico

Formado por dos lexemas: ἰατρóς (iatrós; médico) y γεν (gen; generar, producir). Es decir, una enfermedad causada por el médico, una enfermedad resultado de la acción médica.

Os regalo un ejemplo con una situación “basada en hechos reales”

    - Doctor, me operaron hace una semana de la mandíbula, y el caso es que llevo estos días sangrando muchísimo por la nariz…
    - No se preocupe, señora: eso seguro que es una epistaxis iatrogénica; en unos días se le pasará.

En esta situación, lo que realmente quiere decir el médico es:

    Señora, lo que a usted le pasa es por culpa de la operación. De hecho, el anestesista (fijo que era un residente), pensó que, ya que estaba, le podía limpiar todos los mocos de la nariz a base de hurgar con el tubito de intubación.

Pero, sin embargo, lo que entiende el paciente es:

    Aaaahh… vale


Nosocomial

Este palabrejo viene del latín tardío nosocomium, que a su vez procede del griego νοσοκομεῖον (nosokoméion; hospital de enfermos). Veréis que los de la bata blanca se refieren con este adjetivo a aquellas enfermedades (generalmente infecciones) adquiridas en el contexto hospitalario.

Como frikidatos al respecto comentaré que la infección nosocomial más común es la cistitis (infección de la vejiga), que ocurre hasta en un tercio de los pacientes ingresados, mientras que la más letal (y la segunda por incidencia) es la neumonía. Se da además la peculiaridad de que en los hospitales hay una flora bacteriológica propia; puro paradigma de la selección natural de la que hablaba Darwin, los bichillos que hay pululando por los hospitales son lo mejorcito de cada casa. Tanto es así, que la neumonía nosocomial tiene un tratamiento más agresivo que la neumonía comunitaria (vamos, la corriente y moliente).

No obstante, tampoco es para ponerse nervioso cuando volváis al hospital: afortunadamente todos cuentan con servicios de Esterilización y Antisepsia. Y os sorprendería el cuidado (casi paranoia) que se tiene con estos temas en los quirófanos.



Y llegamos ahora a mis dos favoritas: parece mentira cómo podemos referirnos a algo tan escabroso con dos palabritas tan inocentes… aparentemente.

Autolisis

En contra de lo que parece (y lo que dice la propia RAE), no es ningún proceso enzimático; αὐτο (auto; por uno mismo) y λυσις (lisis; descomposición), si los sumamos, nos dan un “suicidio”. Lo cual no deja de ser curioso, porque suicidio está formado de la misma manera que autolisis: sui (“de sí mismo”) + cidio (coedo, “asesinato”).



Éxitus

En ésta, sabiendo inglés, nos imaginamos el significado. Sin embargo, no procede del inglés sino del latín; exitus vitæ es el final de la vida, pues exitus, en latín, significa “salida, fin”. El uso que se le da en Medicina a esta palabra es obvio: muerte.

Y es que no me negaréis que queda más fino decir: “el paciente tuvo una neumonía nosocomial que culminó en éxitus” que “el paciente la ha espichado por una pulmonía que se ha cogido en el hospital”…

Perpetrado por EC-JPR

febrero 12th, 2008 a las 11:38 pm