Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

Dial de modos

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Esta entrada va para todos esos orgullosos propietarios de cámaras réflex o bridge que, no obstante, no acaban de entender todas las letras que salen en su dial de modos (también conocido como “ruedita de seleccionar”). Aunque hay pequeñas diferencias entre marcas y modelos, esencialmente son todos los mismos, así que echemos un vistazo al de mi joyita:

Selector de modos de la Nikon D90

El “dial de modos” recibe ese nombre porque permite ajustar entre los distintos modos de escena: cada una de esas letras o iconos se refiere a un conjunto de preajustes de la cámara para distintas circunstancias. Se pueden dividir en tres grupos:

  • Automáticos predefinidos: fotografía nocturna, deportes-acción, macro, paisajes, retratos.
  • Completamente automáticos: auto, auto sin flash.
  • Manuales o semiautomáticos: Manual, prioridad de Apertura, prioridad de disparador (Shutter), automático Programado.

Antes de explicarlos con más detalle, resumo lo interesante: el auto sin flash es el más cómodo y seguro de todos, especialmente cuando hay prisa y no podemos fallar esa foto. En su lugar emplearemos el auto sólo cuando el flash sea indispensable por la poca iluminación. Cuando vayamos con calma y queramos hacer buenas fotos, lo suyo es disparar en Manual. Y si queremos seguir controlando características de la imagen, pero no podemos estar todo el rato ajustando velocidad y apertura, usaremos el Programado.

Dicho esto, veamos con algo más de detenimento en qué consisten esos modos:

  • Automáticos predefinidos: consulta en el manual de tu cámara los ajustes concretos, pero en general tienden a hacer lo siguiente:
    • Fotografía nocturna: lenta velocidad de obturación (probablemente necesites un trípode o similar para que no te salga movida).
    • Deportes-acción: velocidad de obturación rápida para congelar la acción, que compensará con una mayor apertura (esto puede resultar en una foto con el motivo desenfocado). También activa el enfoque con seguimiento, si tu cámara lo tiene.
    • Macro: enfoca al punto central y da poca profundidad de campo para conseguir el efecto de fondo difuminado.
      Pero atención: seleccionar el modo macro no implica que vayas a hacer una foto macro. Para esto necesitarás un objetivo específico que forme una imagen de al menos el mismo tamaño que el objeto real (aunque se habla de macrofotografía hasta una relación de aumento de 10:1), al contrario que lo que sucede con las lentes normales, que reducen el objeto fotografiado (vg. una persona) al tamaño del sensor (una pulgada escasa).
    • Retrato: satura hacia colores cálidos y da poca profundidad de campo, persiguiendo ese efecto difuminado del que hablábamos.
    • Paisaje: satura hacia verdes y azules y no emplea el flash. En principio tiende a priorizar profundidad de campo frente a tiempo de exposición.
  • Auto: todo lo decide la cámara, desde el modo y los puntos de enfoque, hasta la apertura del diafragma o el uso del flash.
  • Auto sin flash: lo mismo que el anterior, pero sin ese flash que te puede echar a perder una buena imagen.
  • Manuales o semiautomáticos: estos son iguales para todas las cámaras.
    • Manual: todo manual. Requiere por ello, además del conocimiento técnico, una atención especial para acordarse de reconfigurar la cámara cuando cambia el escenario: no es lo mismo disparar en el interior de una iglesia que en un día encapotado.
    • Apertura: fijamos todo excepto la velocidad de obturación, que la cámara calculará en función de la apertura que le digamos (por eso es de “prioridad de apertura”) y lo que el exposímetro le dicte. Así pues, no olvides comprobar qué modo de medición de exposición tienes seleccionado (punto central, ponderado…).
    • Shutter (obturador): fijamos todo excepto la apertura: la cámara la seleccionará en función de la velocidad que le fijemos (prioridad de shutter) y la información de exposición.
    • Programado: nosotros fijamos todo excepto apertura y velocidad. Es el más “automático” de estos modos, pues la cámara se ocupa de que la foto salga correctamente expuesta. La desventaja es que confiamos en el fotómetro y nos quedamos sin “recursos artísticos”; no obstante, algunas cámaras permiten elegir dentro de una serie de combinaciones de apertura y velocidad que proporcionan la misma exposición.

Coño, qué ladrillo me ha quedado… Por lo menos espero que a alguno de vosotros le haya servido de algo: con eso me daré por satisfecho.

Perpetrado por EC-JPR

junio 20th, 2010 a las 8:30 pm

Categoría: Fotografía

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