Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

Me hierve la sangre…

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…con esta gente que no sabe lo que hace. Os cuento la historia. Once upon a time, un día tal que ayer, entra mi hermano en la habitación y me pregunta:

― Oye, tato [sí, joderse, sigo siendo el tato], ¿sabes que son las ECM? Es que en filo[sofía], nos han dado un artículo para que hagamos un trabajo

¿Las ECM? Joder, tengo esa sensación típica de un examen, el “coño, si esta me la sabía”. Pero no caigo, así que le tengo que pedir que me lo explique. “Espera, que voy a por la hoja y te digo”.

Tal que viene por el pasillo, vocea: “Sí, las ECM: Entidad Celular Microtubular”. ¿¿Mande?? Como no sea el centriolo (por lo de celular y microtubular), ni idea. Pero, joder, cómo se pasa la de biología, que les da un artículo en plan friki, ¡sobre el centriolo! Espera… Si mi hermano estudia bachiller técnico, ¿qué hace con un texto de biología? Es más, ¿no me ha dicho que se lo han dado en filosofía? La hecatombe. ¡Ha dicho culo, papá, ha dicho culo! Una profesora de filosofía repartiendo textos de biología. Me temo lo peor.

Y no es para menos. Tal que el artículo cae sobre mi mesa, leo «Cuando el corazón y el cerebro se paran, no puede existir memoria». ¡Coño, claro! Las ECM: ¡Experiencias Cercanas a la Muerte! ¡Si me acabo de leer una novela que trata sobre eso! Ya decía yo que esta pregunta me la sabía… Ahora bien, ¿qué tiene que ver “la luz al final del túnel” con una movida de Citología? Y me insiste: “No, no, te juro que la profesora nos ha dicho eso: Entidad Celular Microtubular. De hecho, había un montón que no lo entendían, y ella lo ha repetido varias veces, y ha leído este párrafo”. Nota al margen: Profesor de filosofía: dícese del docente que no tiene ni puta idea de lo que habla y que, cuando se le va a ver el plumero (con cualquier tema objetivable), opta por leer el texto.

Mi vena se empieza a hinchar. No es que se ponga a hablar de lo que no le compete. No es que “el artículo” sea una fotocopia de El Semanal. Es que, encima, ¡ni siquiera sabe qué significan las siglas que titulan el artículo! ‘amos, no jodas… No salgo de mi asombro.

Vayamos por partes. El refranero español dice: “Zapatero, a tus zapatos”. Yo, además de que soy de ciencias, no tengo ni puñetera idea de humanidades (ya lo dije en su día: soy un desgraciado hijo de la LOGSE). Y si se me ocurre meterme en cuestiones lingüísticas es porque en la carrera he tenido una asignatura dedicada específicamente a ello. ¿Acaso los de humanidades tienen algo parecido? ¡Qué van a tener!

Sólo así se entiende que esa misma profesora, en esa misma clase, les dijera que no les sabía explicar la diferencia entre muerte clínica, muerte y coma. Cuando mi hermano me contó esto, yo casi paso de golpe por esos dos estados. Porque sí, señores, son dos y no tres, mal que le pese a la de filosofía. Y es que uno, o está muerto, o está vivo; lo mismo que una mujer, o está embarazada, o no lo está (incluido el mismo acto de cambio de estado). Pero ni puede estar “clínicamente embarazada” ni “clínicamente muerta”. O lo juno, o lo jotro.

Y es que me parece perfecto que los de ciencias tengan que dar Historia, Lengua y Filosofía (¿por qué no?). Me la suda que los de letras no sepan distinguir una vena de una arteria (ellos se lo pierden). Incluso que esté dando clase un profesor sin un mínimo de cultura general. Lo que ya me empieza a hinchar las gónadas es que un profesor opine de algo de lo que no tiene conocimiento. Pero lo que le pone la puntilla es que ni siquiera se ha leído el texto que entrega a sus alumnos, que esté diametralmente confundido, ¡¡y que encima lo defienda!!

Diréis: sí, claro, es muy bonito hablar desde la barrera, pero ¿qué hubieras hecho tú en su lugar? Pues muy fácil. Lo primero, no repartir una fotocopia de El Semanal, que me quita la poca credibilidad que pudiera tener como docente. Y lo segundo, documentarme mínimamente. Anoche yo no tenía ni idea de qué eran las ECM (aparte de lo que leí en la novela, pero que por tratarse de una novela no puedo dar credibilidad). Sin embargo, uno busca un poco por internet, y en veinte minutos saca una decena de referencias. Un vistazo a los resúmenes bastó para seleccionar estas dos:

  • “Near Death Experience”, de un British Medical Journal de 1989
  • “Near death experiences, cognitive function and psychological outcomes of surviving cardiac arrest.”, de un Resuscitation de 2007 (por coger algo más actual)

Leerlas y subrayarlas no me ha llevado más de una hora. ¿Tan difícil era que la profesora hubiera hecho esto? ¿No tiene un mínimo de dignidad para documentarse antes de hablar de un tema?

Como con lo de la muerte clínica. Vamos a ver, chiquilla. Si hasta te viene en el BOE explicada la diferencia (RD 2070/1999, de trasplantes: mirad el Anexo I). Si es algo de cultura general. Y, lo que es peor: ¡si es algo que vas a explicar en tus clases!

Por Ford, me hierve la sangre. Cómo se puede ser tan doblemente ignorante: no sabiendo, y desconociendo que no se sabe. Y, lo que es peor: cómo se pueden tener los redaños de regodearse en ello y no intentar remediarlo. Me revienta, os lo juro.

Pero bueno, para que no se diga que aquí sólo se hace crítica destructiva, prometo colgar mañana y pasado sendas explicaciones sobre la definición de muerte y las ECM. Para que así, por lo menos, los que leéis este blog no quedéis en ridículo como lo hizo la de filosofía.

Perpetrado por EC-JPR

marzo 5th, 2008 a las 1:41 am

Categoría: Educación, Opinión