Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

Sistema educativo médicos (1/2)

9 comentarios

En los comentarios de esta entrada, Iñaki pregunta:
Me tienes que explicar cómo funciona todo eso: residentes, estudiantes, etc. Coméntame cómo se organiza todo eso porque no me aclaro.
Pues bien, vamos a intentarlo… Empecemos por el principio de los tiempos. Érase una vez un estudiante de Bachillerato de Ciencias de la Vida y Salud (o de COU, si el estudiante es más talludito), que, desde pequeño, había sentido la llamada de la vocación. Los síntomas más precoces de esta enfermedad incluían, entre otros, tragarse todos los episodios de “Érase una vez la vida” y conocer los principios activos de los medicamentos. También podían presentar parafilias y desviaciones varias; en mi caso, la más grave fue leerme un manual sobre reanimación cardiopulmonar avanzada cuando tenía… nueve años.

Pero bueno, volvamos al estudiante. Esta chavala (lo pongo en femenino porque son mayoría) terminaba su bachiller y hacía la temida Selectividad, obteniendo unos resultados envidiados por la inmensa mayoría de sus compañeros. No era para menos, pues para poder realizar su sueño dorado necesitaba una media superior al notable (entre 8 y 8,5, según las facultades). No obstante, siempre quedaba la opción de llamar a la puerta de una de las dos universidades privadas que hay en España. Como podéis imaginar, hay razon€$ contundentes por las que la gente suele descartar esta posibilidad.

Tras esto, ya nos han admitido en una facultad de Medicina. Eso significa que, hasta tener un título de “Licenciado en Medicina”, transcurrirán seis años. Después, quien quiera hacer una especialidad (que, por vicisitudes legales, es todo el mundo), tendrá seis meses para preparar un examen-oposición y concursar a una de las plazas de formación ofertadas por el Ministerio: los famosos MIR, tras lo que le esperan otros cuatro (o cinco) años de compaginar estudio y trabajo, hasta obtener el título de especialista.

Pero mejor vayamos poco a poco. Estábamos con la chavala que reventaba el examen de Selectividad y era admitida en Medicina…

Ya estamos dentro

Nuestra chica tiene por delante seis años de estudio. En la mayoría de facultades españolas, estos seis años se dividen en dos ciclos:

  • El primer ciclo, teórico, de 1º a 3º, de contenido teórico general.
  • Y el segundo ciclo, clínico, de 4º a 6º, de contenido teórico específico y práctico.

Esta es la regla general en casi todas las universidades estatales. No obstante, hay algunas excepciones; por ejemplo, desde hace varios años la Universidad de Castilla-La Mancha inicia las prácticas clínicas desde 1º de carrera.

Eso significa que la chica (llamémosla Ana) empezará estudiando materias generales, que le servirán para conocer las bases de la Medicina. Me refiero a cosas como Anatomía o Fisiología, pero también Bioquímica, Histología o Bioestadística. Ya en 3º le darán una visión general sobre las enfermedades y su diagnóstico (Patología General, Radiología), así como su curación (Farmacología General, Cirugía).

Obviamente, los tres primeros años no son sólo de teoría. Ana también habrá hecho prácticas relacionadas con las asignaturas. Unas más útiles, como saber tomar la tensión y leer un electro, y otras completamente superfluas, como hacer e interpretar una PCR.

Después de estos tres años, Ana asistirá a la Diplomatura de muchos de sus compañeros de clase, mientras a ella le quedan otros tantos años de estudio. Pero, como es vocacional, no le importa y sigue adelante. En septiembre empieza el segundo ciclo, el clínico. Eso significa que alternará clases teóricas de las distintas especialidades (cardiología, urología, pediatría…) con pasantías por varios servicios. Las clases teóricas son más o menos comunes en todas las Facultades españolas. Sin embargo, las organización de las pasantías difiere entre Universidades; en algunas sólo se pasa por dos servicios cada curso, totalizando tres meses de clínica, mientras que en otras las pasantías son continuas, dos semanas por servicio durante todo el año lectivo.

Ya, bueno, pero ¿qué es una pasantía? Las pasantías consisten en “trabajar” en un servicio de un hospital: te puede tocar uno interesante, como Cardiología, o un coñazo, como Farmacología. Cuando estás ahí, tú te las apañas para aprender más o menos. Los hay que se sientan en una esquina y esperan que alguien les diga qué tienen que ver. Esos son los que luego se quejarán porque no han aprendido nada. Y luego hay otros que se preocupan, y tocan las narices a los médicos para que les expliquen un caso o les dejen hacer cosas: desde ponerte unos guantes (todo requiere su técnica) hasta intubar a un paciente. Si te preocupas un poco, te mueves y llevas los ojos bien abiertos, puedes aprender muchas cosas.

Pero bueno, volvamos al tema. Decíamos que Ana estaba en el ciclo clínico. 4º, 5º, y cuando acaba los exámenes de junio de 6º… ¡¡ya es médico!! Ahora, en un mundo ideal, Ana podría ejercer la Medicina, previa colegiación (“registrándose” en un Colegio de Médicos). Sin embargo, gracias a un doble mortal con tirabuzón legal (también conocido como “6=0”), Ana no puede ejercer en la sanidad pública. Ni siquiera como médico de familia.

Perfecto. Tenemos a una chiquita de 24 tacos, de los que ha pasado seis estudiando, y que no puede trabajar “de lo suyo”. Como mucho, puede currar como médico general en el sector privado: atendiendo urgencias o haciendo reconocimientos médicos en una mutua, pero poco más. Tanto si quiere un trabajo “serio”, como si quiere estar en la sanidad pública, debe tener una especialidad. ¿Y esto cómo funciona? Bueno… eso mejor lo dejamos para la siguiente entrada.

Hasta aquí, ¿alguna duda?

Perpetrado por EC-JPR

abril 30th, 2008 a las 6:56 pm

Categoría: Educación, Medicina