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Control de la sociedad
Democracy is the most revolutionary thing in the world. […] If you have power, you use it to meet the needs of you and your community. And this idea of choice which capitalists talk about all of the time, “you’ve got to have a choice”. Choice depends on the freedom to choose. And if you’re shackled with debt, you don’t have the freedom to choose. […] The people in debt become hopeless, and hopeless people don’t vote; see they always say that everyone should vote, but I think that if the poor […] turned out and voted for people who represented their interests, it would be a real democratic revolution. So they don’t want it to happen.
An educated, healthy and confident nation is harder to govern. And I think there’s an element in the thinking of some people: “We don’t want people to be educated, healthy and confident because they would get out of control”.
De azafatas y guarreridas (francesas)
Dos azafatas protagonizan stripteases en pleno vuelo.
Las jóvenes se desnudaron en la cabina de los pilotos, que jugueteaban con ellas
Y ahora, modestia aparte, tengo que decir: yo ya lo sabía. Mira el vídeo llamado: «Disfrutar del sistema de entertainment on board». ¿Fecha del post? 11 de diciembre del año pasado.
Después de esto, volvamos al tema que nos ocupa. Una azafata entra en la cabina de un avión, y en un ambiente de colegueo y comadreo, se desteta, para refocile y disfrute de los superiores y compañeros (y compañera) allí presentes.
La verdad, no me lo consigo explicar. Si lo que quería era hacer su propia historia de «Azafata se lo monta con piloto», al estilo «Médicos y enfermeras», podía haber esperado a llegar al hotel y enseñarle sus dos primores al comandante, a solas. Así además podía haber rematado la faena. Le sobraban los espectadores. Y la cámara. Y el cachondeo público.
Porque, esa es otra, ahora viene la segunda parte. Aceptamos «destete» como forma de entretenerse en un vuelo; son todos muy amiguetes y muy liberales, mucha liberté y fraternité, y se van a echar unas risas. Perfecto. Pero, ¿a quién se le ocurre la brillante idea de grabar la hazaña en vídeo? Lo que es peor: ¿quién coño permite que le graben haciendo eso? ¿Es que nadie pensó que esa cinta podía caer en las manos equivocadas? Joder, esto es más tonto que el hombre que subió fotos a Flickr con un portátil robado.
Cuando la de abajo se calienta, la de arriba ya no piensa
Pero aún no hemos terminado de repartir leña, no señores. Hemos hablado de la ligereza de cascos de la azafata. De la salidez de los pilotos. También habría que mentar la complicidad de la otra TCP que colabora, o del extra que mira la función desde el trasportín. Sin embargo, no se ha dicho nada de la seguridad en vuelo. Imaginaros un incidente en el vuelo. Nada grave, pero que haga que los colegas de la NTSB y la DGAC tengan que examinar el CVR, las grabaciones de cabina. Desde luego, hubiera disfrutado como un enano si en mitad del espectáculo se oyese un Master Warning: ¡ding! ¡Lucecita roja! Eso sí habría sido un subidón, y no lo que tenían los pilotos.
En fin, querido público, son las horas que son, y uno aún no ha cumplido con sus obligaciones. Queda esta entrada para cuando consigamos editar el puñetero CSS del blog. A ver si entonces el resultado es más aparente.
Saludetes varios
Permitidme tutearos, imbéciles
Es hoy ya la tercera vez que me mandan este artículo de Arturo Pérez Reverte. Y la verdad que no podía dejar pasar la ocasión para dar mi opinión.
Antes de entrar al trapo, y como nota marginal, me llama la atención que hay quien me lo ha reenviado pensando que constituía un alegato por la derecha. Será que en su versión falta el párrafo en el que Reverte reparte leña para todos lados. Pero bueno, se lo disculpo: estamos en precampaña, y eso enturbia la comprensión (y la memoria) a todo el mundo.
De todas formas, yo no he venido aquí a hablar de diestros o zurdos, sino de la educación en este santo país. Y la verdad es que el artículo se comenta solo. Una Ley de Educación que ni siquiera es una ley de mínimos. Unos profesores puteados haciendo su trabajo, por una Administración que mira para otro lado y unos alumnos a los que se la suda el estudio y cualquier esfuerzo en general. ¿Resultado? Garrulos que promocionan automáticamente curso tras curso, aprobados por profesores a los que se les exige que respeten la idiosincrasia y la integridad psicopedagógica de cada estudiante (también conocido como «pobrico, no se vaya a frustrar»). El brillante es acogotado, y el mediocre, aplaudido.
¿El resultado? Carencias formativas que se agravan a cada nivel, y que desembocan en Universidades más parecidas a un plató de La Noria que a un lugar de conocimiento. A mí me engañaron; me dijeron que la Universidad era el lugar de la élite, donde iban los más capaces, para devenir también los más preparados. Pero claro, estamos en la era de los derechos, y todo el mundo tiene derecho a entrar a la Universidad, ¡y a licenciarse, faltaría más! ¿Por qué el vecino del cuarto sí, y yo no? La solución sería que, una vez pasada la PAU (a la que «Selectividad» es un nombre que le viene grande), le preguntaran al retoño qué quiere estudiar, le diesen el título y unos libros para que se leyese. El resultado sería el mismo: sólo estudiaríamos cuatro gilipollas. Pero el resto se habrían ahorrado los cinco años de fiesta y jarana: ¿tú sabes lo que desgasta salir jueves, viernes y sábado?
Y eso, por no hablar de la oposición (cualquier oposición), a la que le falta tiempo para deshacer lo que hizo el anterior, dejándolo igual que estaba, pero más manoseado. La última: Rajoy diciendo que quitará «Educación para la Ciudadanía»… sustituyéndola por «Formación Cívica». Tal cual. Que yo me pregunto: o es dejar la misma asignatura (¿para qué lo tocan entonces?), o vuelven a hacer la religión obligatoria (…y el Sagrado Corazón reinará en España). Salimos de Guatemala…
Pero bueno, siempre me consuela encontrar gente que se da cuenta de este mamoneo y comadreo, porque eso significa que aún quedamos unos pocos que sacaremos adelante el país. Aunque cada vez acaricio más la idea de nacionalizarme andorrano.