Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

¿Sabías por qué… da un vuelco el corazón?

18 comentarios

Por la presente queda inaugurada una nueva clase de entradas. Tras haber tomado conciencia de que en Medicina hay un montón de conocimiento de dudosa utilidad pero altamente curioso como chascarrillo o frikada (¿por qué a veces la orina hace espuma? ¿por qué hay que «vomitar la anestesia»? ¿por qué nunca es lupus?), he pensado que estaría bien hacer una serie de entradas breves (un párrafo) recogiendo esas pequeñas tonterías; veré qué acogida tienen… De momento, he aquí la primera:

¿Sabías por qué «da un vuelco» el corazón?

Obviamente, el corazón no se mueve a ningún lado: lo que percibimos cuando decimos que «nos ha dado un vuelco el corazón», sensación que puede ser bastante desagradable, generalmente es una extrasístole auricular. Las aurículas son unas cámaras del corazón que reciben la sangre antes de enviarla a los ventrículos y que, si se contraen a destiempo (por ejemplo, si hemos tomado café o nos dan un susto), encuentran cerradas las válvulas auriculoventriculares. De esta forma, en vez de mandar la sangre a los ventrículos, provocan una onda de presión que se propaga río arriba por las venas, dando esa sensación de «angustia» o palpitaciones.

Perpetrado por EC-JPR

junio 22nd, 2009 a las 12:34 am

Categoría: Medicina

Etiquetado como ,

Minutos musicales

13 comentarios

Después de presentaros a Dream Dance Alliance, aprovechando que hoy es sábado, y tras mucho tiempo sin poner música por aquí, vengo con un par de recientes descubrimientos. Aviso: no es música para pusilánimes. Si os gustan grupos como El Canto del Loco o El Sueño de Morfeo, mejor que no sigáis leyendo. Que los aborrezcáis tampoco significa que os vaya a agradar lo que viene… pero por lo menos hay una posibilidad. Aviso esto porque son dos tipos de música un poco peculiares: psy trance de un lado, power metal del otro.

Yo no conocía el psy trance hasta que oí a una amiga hablar de las raves que no había en mi ciudad, y del goa que ponían en las de la suya. A partir de ahí empecé a tirar del hilo y llegué a dos formaciones, ambas israelíes: Infected Mushroom y Skazi. De hecho, el siguiente vídeo (explicativo pero con algunos pequeños gazapos) tiene como banda sonora un tema de los primeros (Muse breaks, recomiendo escuchar la versión entera).

Pasamos ahora a algo más comercial: la versión para radio de Becoming insane, también de Infected Mushroom y que, curiosamente, tiene un cierto aroma… ¿pop?

Aunque, puestos a mezclar estilos, nada mejor que este I wish de Skazi en una versión en la que, a la eléctrica, le añaden también cuerda clásica obteniendo esta perla (embebida en alta calidad):

Cambiando de tercio, vamos ahora con algo un poco más dulce para los oídos. De hecho, me voy a marcar un baladón, qué coño: Avantasia es un grupo que, como Nightwish (al cual me recuerda mucho), toca power metal en muchas de sus canciones pero, de vez en cuando, el ramalazo sinfónico se les viene arriba, y te hacen una joya así (también en alta calidad, para que se oiga mejor):

No obstante, no se me amaricone la audiencia; el estilo de esta banda va más en la línea de esta otra canción.

Venga, y una última, algo más popular y comercial: Faudel, cantante parisino de raíces argelinas, que canta un estilo llamado raï, y al que conocí con Mon pays:

Y, si os ha gustado, ya sabéis dónde y cómo conseguir las piezas. A disfrutar.

Perpetrado por EC-JPR

junio 20th, 2009 a las 5:17 pm

Categoría: Videolog

Etiquetado como , , , ,

Dos meses y un día

10 comentarios

Realmente serán algunos días más, pero así me quedaba un título más resultón; el caso es que a partir de hoy, y durante ese período de tiempo, estaré fuera de mi base habitual, volviendo a ella sólo breve (no creo que llegue a 24 horas seguidas) y esporádicamente. Los lectores más veteranos ya han pasado por crisis similares y se conocen el procedimiento a aplicar en estos casos. A los que no, os comento que estos días actualizaré la página de «Recomendaciones del Chef», donde podéis encontrar todas aquellas entradas que en su momento no os debisteis perder.

Sin embargo, esta vez hay una diferencia crucial: cuento con un aliado que, unido al preceptivo WiFi, me dejará seguir escribiendo entradas y dándoos la brasa 😀 Y, aunque no tendré acceso a toda la bibliografía que suelo emplear, prometo no servir truños; de hecho, ¿cuándo habéis visto en este blog algo simplemente mediocre, eh?

Dicho esto, me voy a preparar la maleta; menos mal que cuento con estos 27 L de tecnología borroka como «equipaje de mano» porque, si no, estaba jodido…

Perpetrado por EC-JPR

junio 18th, 2009 a las 11:01 am

Categoría: Autobombo

Orlistat

20 comentarios

¿No habéis pensado alguna vez que sería genial tener una «pastillita mágica» que hiciera que las comidas no engordasen? ¿Algo que, tomándolo antes de una comida, nos hiciera «inmunes» a la grasa? Bueno, pues algo así ya existe desde hace tiempo y se llama orlistat, un fármaco que funciona disminuyendo la absorción de grasa en el intestino. O eso es lo que dice el laboratorio que lo vende: veamos en qué consiste exactamente…

Portacápsulas de alli con seis cápsulasAntes de que sigáis leyendo, resumo la entrada: los milagros, en Lourdes, y para perder peso, dejar de comer: el orlistat no es más que una pequeña (y cara) ayuda. Entonces, ¿por qué le dedico una entrada? Porque el orlistat, junto con la sibutramina, son los dos únicos fármacos aprobados en España para su empleo en el tratamiento de la obesidad moderada. Pero, además, el orlistat se vende sin receta desde mediados de abril: incluso es posible que algunos de vosotros hayáis visto ya el anuncio en la tele. El orlistat se ha venido comercializando como Xenical (orlistat 120 mg, Roche) desde hace más de diez años, necesitando receta médica para su dispensación; no obstante, la Agencia Europea del Medicamento aprobó a principios de este año su venta como especialidad OTC, bajo el nombre de alli (orlistat 60 mg, GSK).

Pero… ¿cómo funciona el orlistat? Es un inhibidor de la enzima que «fragmenta» las grasas para permitir su absorción, disminuyendo ésta en torno a un 30%. Este es el motivo de su eficacia, y la causa de sus efectos secundarios1 (¿qué pasa con las grasas si no se absorben? Imagínatelo).

Sin embargo, esto no implica que reduzca el peso en la misma proporción; de hecho, en un ensayo clínico aleatorizado doble ciego comparando contra placebo2 (el Rolls-Royce de la bioestadística), la reducción de peso debida a orlistat no llegaba al 5% tras dos años: un tipo de cien kilos que hiciese dieta pesaría 90 kg en vez de 94. Y este efecto es aún menor (2%)3 con la presentación OTC (alli), que tiene la mitad de dosis.

La siguiente pregunta, una vez sabemos cómo funciona, es: ¿en qué casos se puede tomar orlistat? La respuesta es obvia: cuando haga falta. No sirve para bajar ese michelincillo cara al verano; además, ¿sabíais que en inglés «michelín» se dice «agarradera del amor»? Bromas aparte, el orlistat está indicado en la obesidad tipo I, con un IMC superior a 30 kg/m2 (o 27, si hay patologías asociadas [diabetes, hipertensión…])3, y siempre junto con una dieta apropiada baja en grasa: la pastilla no sirve de nada si luego nos metemos medio litro de helado para el cuerpo, aparte de que, cuantos más lípidos tomemos, mayores serán los efectos secundarios. Y eso sin olvidarnos de que un mes de tratamiento cuesta cien euros, y no lo cubre la Seguridad Social (¡lógico! ¡con semejante efectividad!).

Y ahora llega la segunda parte, mucho más interesante: ¿qué efectos secundarios4 tiene el orlistat? De entrada, este fármaco actúa desde «dentro» del intestino: permanece en la luz intestinal sin absorberse, limitando la aparición de efectos secundarios. Pero el problema, como vimos antes, es que esa grasa que se quedaba en el intestino puede provocar flatulencia, incontinencia o urgencia fecal, diarrea y heces grasas (que flotan en el retrete). De hecho, se especula que sean esos efectos secundarios los que realmente juegan un papel en la pérdida de peso, por la reducción en el consumo de lípidos que hace el paciente para evitarlos. Y sin embargo, aunque molestos a la par que cómicos, estos problemas no son los más importantes, médicamente hablando: lo mismo que las grasas se van por el inodoro, también lo hacen las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) que lleva disueltas, y podría conducirnos a una carencia vitamínica (para evitarlo puede ser conveniente tomar algún suplemento vitamínico). Asimismo, también reducen la absorción de determinados fármacos como el Sintrom (un anticoagulante), la ciclosporina (un inmunosupresor), los anticonceptivos orales o ciertos anticonvulsivantes.

¿Cuál es la conclusión de todo lo que he dicho? Que el orlistat (ahora de venta libre como alli) tiene un efecto insignificante en la pérdida de peso, a expensas de efectos secundarios molestos y un elevado coste económico. Porque, como ya se ha demostrado, lo mejor para perder peso es realmente querer hacerlo y estar dispuesto a sacrificarse: ni aliados, ni trucos de la abuela.

Bibliografía:
Agencia española de medicamentos y productos sanitarios. Madrid: Ministerio de Sanidad y Política Social; consultado el 15/06/09. agemed.es
1: Orlistat, a new lipase inhibitor for the management of obesity. Pharmacotherapy. 2000 Mar;20(3):270-9.
2: Randomised placebo-controlled trial of orlistat for weight loss and prevention of weight regain in obese patients. European Multicentre Orlistat Study Group. Lancet. 1998 Jul 18;352(9123):167-72.
3: Clinical practice. Nonsurgical management of obesity in adults. N Engl J Med. 2008 May 1;358(18):1941-50.
4: European Medicines Agency. European Public Assessment Report, Product information (Español). Publicado el 25/03/2009, consultado el 16/06/09. http://www.emea.europa.eu/humandocs/Humans/EPAR/xenical/xenical.htm

Perpetrado por EC-JPR

junio 16th, 2009 a las 1:06 pm

Anarrosear

18 comentarios

Los lectores más sagaces se habrán percatado de que últimamente me ha debido de entrar un ataque de ego, porque en casi todas mis entradas incluyo enlaces a otros textos de este mismo blog. Pues bien: en contra de lo que puede parecer, no es que me encante acariciarme el prepucio (y menos después de lo que se ha publicado), sino que este gesto responde a una calculada y efectiva estrategia (mwahahaha…).

Desde un principio este blog está licenciado como Creative Commons BY-NC-SA. Es decir: que me da lo mismo que copies las entradas, siempre que:

  • BY: digas de dónde lo has sacado. Me alegro de que te guste, pero el mérito (o la culpa) no son tuyos, figura.
  • NC: si yo no saco dinero con ello, tú tampoco. Aquí, o follamos todos, o la puta, al río.
  • SA: compartir bajo la misma licencia. Esto es más por proselitismo CC que por otra cosa…

El primer punto, el de la atribución, permite que cuando a alguien le gusta una entrada y se hace eco, yo me entere por el trackback o los links entrantes, y mi ego se alimente un poquito: no os olvidéis de que los bloggers subsistimos a base de visitas, comentarios y links (guiño-guiño).

Sin embargo, a pesar de esto, parece que hay gente que todavía no se ha enterado de qué va la feria. Que copian, pegan y hacen pasar por propio algo que no lo es. Entonces, ¿cómo me enteraría yo de que me han usufructuado un texto? ¿Buscando en Google frases aleatorias de todas las entradas? Nah, soy demasiado vago para eso. Basta con salpicar las entradas con algún link que apunte al blog: así, si alguien comete la osadía de copiar un texto sin dar crédito por él, yo me enteraré gracias a quien clique en los enlaces que aparecen en esa entrada apuntando a esta web.

Perpetrado por EC-JPR

junio 12th, 2009 a las 12:47 am

Categoría: Autobombo

Tenemos lo que nos merecemos

26 comentarios

No seré yo quien lo niegue, pero tampoco está de más recordar a quién ha votado una buena parte de la sociedad española.

– ¿No considera pertinente condenar el franquismo?
– No, por muchas razones. ¿Por qué voy a tener que condenar yo el franquismo si hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad? En mi tierra vasca hubo unos mitos infinitos. Fue mucho peor la guerra que el franquismo. Algunos dicen que las persecuciones en los pueblos vascos fueron terribles, pero no debieron serlo tanto cuando todos los guardias civiles gallegos pedían ir al País Vasco. Era una situación de extraordinaria placidez.

Luego me tocará joderme y sufrirlo en silencio, como a todos. Pero no me importará demasiado: ¿tú sabes lo que me voy a reír sabiendo que tenía razón? En fin, como diría aquel, «esto con Franco no pasaba».

Vía Mi Mesa Cojea

Perpetrado por EC-JPR

junio 9th, 2009 a las 1:17 pm

Categoría: Citas

Etiquetado como , , ,

¿Hubieses podido escapar del Airbus de Air France?

40 comentarios

Puerta de un Airbus 321En una lista de correo que sigo acaban de preguntar si sería posible abrir la puerta de un avión y escapar, volando éste a nivel y velocidad de crucero (10 km de altitud, 0,80 Mach). Yo no lo he probado nunca, ni creo que lo haga, pero apuesto a que no. ¿Por qué no es viable escapar de un avión en crucero?

Lo primero, no podrías abrir ninguna puerta. La presión diferencial (mayor dentro de la cabina), te lo impide: las puertas de los aviones, por seguridad, se abren hacia dentro, al menos el primer movimiento de desbloqueo. Esto resulta muy conveniente para evitar que salgan despedidas en vuelo por efecto de la presión interior: más bien al contrario, esa presión es la que las asegura cerradas.

Suponiendo que fueses un superhombre y consiguieses hacer los más de 6.000 kilos de fuerza que necesitarías para poder abrirla, un chorro de aire a presión saliendo del avión te empujaría al exterior, donde te espera una temperatura de -50 ºC y un contenido de oxígeno casi inexistente, como respirar oxígeno al 4% en tierra (lo normal es 21%). Supongo que primero te asfixiarías y luego te congelarías, pero tampoco lo aseguro. Y luego está esa corriente de aire que te golpearía que, como se suele decir, «te mete una hostia que te viste de torero». Aunque en este caso sería al contrario: el problema que tienen los pilotos militares al eyectarse, es que a altas velocidades el aire los puede despelotar en cuanto les impacta, así que ya sabes lo que te toca en cuanto asomes la cabeza.

A partir de ahí, y contando con que no te hayas golpeado con el ala o el estabilizador de cola (a esa velocidad son como cuchillos), empezarías a caer hacia el suelo, acelerándote cada vez más hasta alcanzar una velocidad terminal de unos 200 km/h, que mantendrías hasta impactar con el agua. A esa velocidad, el agua no es líquida: es una pared de hormigón. Así que te harías cachitos en cuanto la tocases.

Resumiendo los tres párrafos: estás jodido. Del todo.

Datos obtenidos con ayuda de:
Carmona AI. Aerodinámica y actuaciones del avión. 12ª ed. Madrid: Thomson-Paraninfo; 2004.

Perpetrado por EC-JPR

junio 7th, 2009 a las 12:37 am

Sex checklist

14 comentarios

Cessna 172 en parking de LESOEn aviación todo está regulado y protocolizado, nada se deja al azar. Para evitar errores fatales, hay señores muy listos que se reúnen en tierra y piensan cómo se deberían hacer las cosas de modo que no quede ningún cabo suelto, y luego lo ponen todo en forma de listas de verificación de ítems. Así pues, hay checklists para la revisión externa del avión o sobre qué hacer si falla el generador de un motor. Para los que no sepan de qué va el tema, aquí va un ejemplo de la checklist real de una Skyhawk:

C172 normals checklist

Lo que yo no conocía es esta otra versión que vi en el blog de Windshear: la sex checklist. Para que, al igual que los pilotos, te asegures de que no falte nada.

Sex checklist

Perpetrado por EC-JPR

junio 6th, 2009 a las 11:03 am

Categoría: Aviación, Humor, Sordideces

Etiquetado como

No hace falta que me lo pidan

33 comentarios

Cuando hacemos algo sin que nadie nos lo haya pedido antes, por nuestra propia iniciativa, podemos describirlo con la locución latina motu proprio. Sin embargo, mucha gente emplea la forma «de motu propio»; supongo que porque parece más acorde con la definición del DRAE en la que se explica que proprio equivale a propio, pero que es un arcaicismo en desuso (de hecho, no aparece en el María Moliner).

No obstante, una consulta rápida al Panhispánico de Dudas revela que la única forma aceptada es motu proprio, sin preposición y con la «r» en el adjetivo.

Hale, una cosa más con la que ya no hay excusa para confundirse.

Perpetrado por EC-JPR

junio 3rd, 2009 a las 11:20 pm

G-LOC: se me va la cabeza (1/2)

42 comentarios

Volar es la hostia. Discúlpenme los oídos finos, pero no encuentro una forma mejor de expresarlo con pocas palabras. Hacedme el favor de notar que cuando digo «volar» no me refiero a encerrarse en un latazo durante seis horas con otras trescientas personas: eso se puede llamar de muchas formas (operación salida, transporte de ganado), pero no volar. Un respeto, coño. Volar es libertad, es jugar con las cuatro dimensiones, es sobrevolar la pista a doscientos cincuenta por hora, tirar de los mandos, y sentir cómo te hundes en el asiento. Es lo que algunos se pueden permitir hacer con una avioneta. Y es a lo que otros se dedican, con casco, uniforme, y unas estrellas en las hombreras: esos sí que saben lo que es desgarrar el aire a mil trescientos kilómetros por hora.

Estos, en concreto, saben especialmente bien en qué consiste esa sensación de sentirse empujado contra el asiento y que los brazos pesen treinta kilos: cuando pilotas un reactor militar, la velocidad y las maniobras generan unas fuerzas brutales que sufren tanto la estructura del avión como el piloto que va dentro. Bien, pero ¿cuáles son los efectos de la aceleración en el hombre?

Base física: aceleración e inercia.

Como toda explicación teórica, es un coñazo. Os recomiendo omitirla pero, si hace falta que le echéis un vistazo, está aquí abajo.

¿Por qué nos interesa la aceleración?

Uno: porque eres un friki, como yo. Si no, no lo estarías leyendo. Y dos: porque la aceleración es la causante de los efectos en el organismo. Todo esto viene porque nuestro cuerpo tiende a seguir como estaba: el avión sube, pero nuestro culo se quiere quedar abajo. Sin embargo, afortunadamente, nosotros también subimos con el avión. Vale, ahora aumentemos el zoom: nuestro cuerpo sube, pero lo que hay en él tiende a permanecer abajo. Por ejemplo, la sangre. En un pull-up (tirar de los mandos), la sangre se nos bajará a los pies. Si tiramos un poco, la sensación será parecida al cosquilleo de una montaña rusa. Sin embargo, si nos llevamos los mandos al pecho, la sangre se empezará a acumular en nuestras piernas y llegará a la cabeza con más dificultad, pudiendo llegar a perder la conciencia. Y de eso es de lo que venía a hablar hoy: de la

G-LOC: G-induced Loss Of Consciousness

De todas las fuerzas que puede sufrir un piloto en su aeronave, sólo nos interesan por sus efectos biológicos las que ocurran en el eje vertical. Las aceleraciones longitudinales, como las de la catapulta de un portaaviones, pueden ser muy excitantes, pero no tienen efectos fisiológicos importantes. Tampoco las laterales, además de que no suelen ser grandes. Por el contrario, las fuerzas ejercidas en el eje vertical sí que tienen más enjundia. En este casos, sus consecuencias dependen de distintos parámetros:

  • El primero, la magnitud. No es lo mismo una aceleración de 1,1 g que otra de 11 g: en la primera apenas sentiríamos algo más de presión en el culo, mientras que en la segunda perderíamos el conocimiento.
  • También hay que tener en cuenta la duración: si es breve, los efectos son menores y la tolerancia es mayor. Por ejemplo, saltando con el asiento eyectable, el piloto puede alcanzar fuerzas de hasta 19 g sin mayores problemas, mientras que 5 g mantenidos durante una maniobra pueden llegar a hacerle perder el conocimiento.
  • Por último, la velocidad de establecimiento (onset rate): siempre son preferibles los cambios progresivos a los cambios bruscos, es más agradable acelerar en un tren que en un avión.

Efectos de las aceleraciones verticales.

A efectos prácticos, la aceleración «multiplica» nuestro peso. Si nuestro brazo pesa siete kilos en la superficie de la Tierra, a 1 g, y ahora nos metemos en un avión acrobático y hacemos un looping a 4 g, tendremos la misma sensación que si nos pusiesen un saco de 21 kg sobre el brazo: un poco difícil moverse en esas condiciones, ¿no os parece?

Asimismo, vimos que la aceleración no sólo la sufría nuestro cuerpo, sino también su contenido y, en especial, la sangre. Si tiramos de los mandos, la sangre tenderá a bajar hacia las piernas, disminuyendo la presión en las partes más elevadas del organismo como, por ejemplo, los ojos. La retina recibe menos irrigación y empieza a funcionar mal: con una presión de perfusión de ~90 mmHg perderíamos la visión periférica, obteniendo lo que se conoce como visión túnel. Y si seguimos tirando de los mandos, aumentando la aceleración hasta unos 5 g, cuando alcanzásemos una presión tan baja como 30 mmHg perderíamos transitoriamente la visión (blackout). Ahora imaginaos la putada que supone quedarse ciego, aunque sea unos segundos, mientras estás enzarzado en un dogfight con otro avión…

Como frikidato, añadir a lo anterior que las células de la retina tienen una reserva de oxígeno de unos cinco segundos: durante ese tiempo no habría forma de provocar un blackout. De ahí que, como vimos al principio, la duración de la aceleración sea importante. Y, poniéndome truculento, eso significa que un guillotinado es capaz de ver su cuello cortado cuando la cabeza cae a la cesta.

Y no se os habrá escapado que esto mismo que le ocurre a los ojos le puede pasar también al cerebro: si mantenemos esa situación durante suficiente tiempo, no le va a llegar sangre y perderemos la conciencia. Esto generalmente va precedido de los efectos visuales, pero si la aceleración se establece lo suficientemente rápido (la onset rate de antes), pueden ocurrir simultáneamente, como le ocurría al pobre incauto del vídeo.

Efectos en la presión arterial de una fuerza de 3,3 gPero, afortunadamente, el organismo tiene mecanismos de compensación para esto: en el cayado de la aorta y el seno carotídeo hay unos sensores de presión (aquí hay tema para otra entrada) que, para mantener el riego, desencadenan un aumento de la frecuencia y la fuerza con la que se contrae el corazón. Sin embargo, esta adaptación tiene un retraso de hasta quince segundos (ver gráfico), por lo que sólo serviría para fuerzas de baja magnitud y larga duración.

Para terminar con este punto sin dejar nada pendiente, comentar también que las g positivas pueden provocar el obvio desplazamiento de la piel (¿visteis los carrillos del tipo del vídeo?) y pequeñas hemorragias (petequias) por la rotura de capilares en las zonas inferiores, llegando incluso a provocar hematomas escrotales…

El próximo día hablaremos de…

  • g’s negativos
  • Prevención y tratamiento de los efectos

Bibliografía:
Manual de fisiología aeronáutica: nociones de equipos de soporte de vida, paracaidismo, supervivencia y primeros auxilios. Miguel Romero de Tejada y Picatoste. Valladolid: Quirón, 1994.
Medicina aeronáutica: actuaciones y limitaciones humanas. Carlos Velasco Díaz, et al. Madrid: Paraninfo, 1995.
Aviation, high-altitude and space physiology. En: Guyton AC, Hall JE. Textbook of medical physiology. 11th ed. Philadelphia: Elsevier; 2006. p.537-43.


Base física: aceleración e inercia.
Lo primero, y sin detenerme mucho, ¿de dónde salen las fuerzas que sufre el piloto? Aviso que en este apartado es donde simplifico y miento. La primera ley de Newton, la de la inercia, dice que todo cuerpo tiende a permanecer en el estado en que se encuentra; si vamos en el coche y giramos en una curva, nuesto cuerpo se desplaza hacia fuera porque quiere seguir recto. O sea (mentira al canto), sentimos una fuerza «contraria» al movimiento: si el avión sube, «la fuerza» nos empuja hacia abajo. Si el avión acelera, «la fuerza» nos empuja hacia atrás. Creo que es bastante intuitivo.
Ahora cuantifiquemos esa fuerza. Todos sabemos que fuerza es masa por aceleración. Por consiguiente, en este ámbito podemos referirnos a fuerza y a aceleración indistintamente: nos da lo mismo decir que nuestro cuerpo sufre una fuerza de «x» Newtons, a decir que sufre una aceleración de «y» metros por segundo cuadrado. Pero esto no lo entiende nadie; no obstante, todos conocemos muy bien qué es el peso, y sabemos que depende de la aceleración de la gravedad (g = 9,81 m/s2). Así que ¿os parece que expresemos la aceleración en función de g? Así podremos referirnos a ella como un múltiplo de g o, lo que es similar, «tantas veces el peso»: es más fácil decir «una fuerza de 3g» que hablar de chorropocientos Newtons.

Perpetrado por EC-JPR

junio 1st, 2009 a las 11:56 am