Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

Medicinas alternativas y obtención de beneficios: otra diferencia

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Uno de los argumentos que emplean los defensores de las medicinas alternativas (las que sean: homeopatía, naturopatía, herbolarios, whatever) es que las empresas farmacéuticas son unas hijas de la gran meretriz, por lo del beneficio económico y tal. Sin embargo, los árboles no les dejan ver el bosque, y es que los «tratamientos alternativos» suponen un mamoneo económico que ya lo quisieran las farmacéuticas normales.

No me refiero a que los productos alternativos no tengan que amortizar unos costes de investigación y desarrollo. Tampoco a que se ahorren los costes de la materia prima (¡poco gastan en reactivos químicos!). No: voy a algo más grave. ¿Qué pensaríais si el médico que os diagnostica una enfermedad os vende él mismo un medicamento que ha preparado en su empresa? ¿No sería eso como dar al zorro las llaves del corral: te diagnostico lo que quiero para que me pagues mi medicina?

Para evitar esto, la legislación separa claramente la prescripción de la dispensación, la indicación de la ganancia económica. Así pues, un médico ni siquiera puede regentar una farmacia o similares: esto se establece, en su espíritu, desde la Ley General de Sanidad de 1985 (artículo 103). Más tarde se legisló específicamente en la Ley del Medicamento (25/1990) y, al ser derogada ésta, se recogió en el artículo tercero de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios (29/2006), que dice, entre otras cosas:

Artículo 3. Garantías de independencia.

1. Sin perjuicio de las incompatibilidades establecidas para el ejercicio de actividades públicas, el ejercicio clínico de la medicina, odontología y de la veterinaria serán incompatibles con cualquier clase de intereses económicos directos derivados de la fabricación, elaboración, distribución y comercialización de los medicamentos y productos sanitarios.

2. Asimismo el ejercicio profesional del farmacéutico en oficina de farmacia o en un servicio de farmacia hospitalaria y demás estructuras asistenciales será incompatible con cualquier clase de intereses económicos directos de los laboratorios farmacéuticos.

3. El ejercicio clínico de la medicina, odontología y de la veterinaria serán incompatibles con el desempeño de actividad profesional o con la titularidad de oficina de farmacia.

Y, sin embargo, los curanderos alternativos que he podido conocer se pasan esto por el forro: ellos te diagnostican, te preparan su pócima de Panorámix y te la venden a precio de orillo. ¡Coño, si alguno hasta tiene su propia empresa!

Lo dicho: desconfiamos de las farmacéuticas porque son unos monstruos desalmados, y nos entregamos en brazos del negociante alternativo que nos diagnostica, trata y cobra sin salir de su consulta. Si esto fuese política, Montesquieu se llevaría las manos a la cabeza…

Perpetrado por EC-JPR

septiembre 3rd, 2009 a las 1:09 am

Minusvalías

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La ceguera aísla de las cosas. La sordera aísla de las personas.

Autor desconocido.

Perpetrado por EC-JPR

agosto 31st, 2009 a las 7:55 pm

Categoría: Citas, Medicina

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Gripe A: ¿por qué (parece que) afecta más a los jóvenes?

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¡Atchís!Como no podía ser menos, en esta santa casa también vamos a tratar el tema de la gripe A. Y, como no podía ser menos en esta santa casa, toda entrada requiere su documentación previa.

Entre los datos que buscaba se encontraba una explicación del hecho de que la gripe A se cebase con la gente joven: ¿qué tendrá el virus contra nosotros? Una vez encontrada la información, y como anticipo de las entradas gruesas que están en el horno, la comparto con vosotros.

Por lo que he leído, parece que esa mayor incidencia (más casos) y morbilidad (más graves) del virus en jóvenes tiene dos posibles explicaciones. La de la incidencia es bien sencilla: se denomina sesgo diagnóstico, y puede llevar a multiplicar la contagiosidad aparente de una enfermedad. Se explica porque ciertos colectivos (vg. escolares) son más proclives que otros a ser diagnosticados: es más factible que una madre lleve al médico al niño de dos años («¿qué tendrá?») a que vaya el abuelete de setenta («esto no es más que un catarro: ¡en mis tiempos, eso sí eran pulmonías!»), del mismo modo que se hacen más análisis masivos en guarderías o colegios que en fábricas o residencias de ancianos. Este efecto se maximiza cuando la enfermedad tiene un curso benigno, como un catarro o una gastroenteritis, haciendo que el paciente no acuda al médico y muchos casos queden sin diagnosticar1.

Por otra parte, hay otro mecanismo mucho más jugoso que explicaría tanto los contagios como su gravedad en la gente joven, y es el hecho de que los más mayores ya están inmunizados contra la gripe A. Y no, no tiene nada que ver con las vacunas anuales. Esa inmunización se debe a que la llamada «nueva gripe» tiene tanto de nueva como yo de cura: genealógicamente (lo veremos el próximo día) es descendiente directa de la de 1918, y estuvo campando a sus anchas entre los humanos hasta 1957. Por lo tanto, es muy probable que la gente que hoy tiene más de cincuenta y pico años ya hubiese pasado una forma similar de «gripe A» en su juventud, lo cual les proporciona una memoria inmunológica2, y especialmente si atendemos al concepto de «pecado antigénico original»3, que mantiene que el sistema inmunitario tiende a producir anticuerpos de manera predominante contra los antígenos de la primera variante del virus de la gripe al cual se exponen. O, en otras palabras, que las personas expuestas al H1N1 en su niñez podrán responder a él más eficazmente.

Una aclaración: como los más sagaces habrán observado, el último punto tiene un agujero. Es posible que sepáis que el H1N1 volvió a circular entre humanos desde 1977: ¿por qué entonces esa gente no habría de gozar de la misma protección que los mayores? La explicación es simple: si bien el H1N1 (no el triple recombinante pandémico, sino un hermano suyo) ha permanecido en circulación hasta hoy, su incidencia es bastante modesta4, lo cual explicaría que pocas personas hayan estado expuestas y que, a nivel poblacional, no cuenten con esa protección inmunológica.

Y esto es todo por hoy. Ya de vuelta en mi base habitual, prometo terminar en los próximos días las demás entradas sobre gripe para compartirlas con vosotros. Y, entre tanto, ya sabéis: no hagáis demasiado caso a los médicos…

Bibliografía:
1: Coming to grips with foodborne infection – peanut butter, peppers, and nationwide salmonella outbreaks. N Engl J Med. 2009 Mar 5;360(10):949-53. Epub 2009 Feb 11.
2: Severe respiratory disease concurrent with the circulation of H1N1 influenza. N Engl J Med. 2009 Aug 13;361(7):674-9. Epub 2009 Jun 29.
3: Inmunidad adaptativa a la infección. En: Janeway CA, Travers P, Walport M, Shlomchik MJ. Inmunobiología: el sistema inmunitario en condiciones de salud y enfermedad. 2ª ed., Masson; 2003, p.418
4: Global patterns in seasonal activity of influenza A/H3N2, A/H1N1, and B from 1997 to 2005: viral coexistence and latitudinal gradients. PLoS One. 2007 Dec 12;2(12):e1296.

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agosto 28th, 2009 a las 12:15 am

Categoría: Medicina

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Alimentación alternativa

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Viñeta
Alimentación alternativa vista por La pulga snob

Y lo peor es que, como linkan en los comentarios de la entrada, hay gente que se lo cree y lo practica

Por cierto, querido público: aprovecho esta entrada para anunciar que, ¡por fin!, habrá algo en este blog sobre la gripe A; como títulos provisionales, la próxima entrada es «Gripe A: ¿a qué nos enfrentamos?» (etiogenia del virus y relación con la de 1918) y «Gripe A: ¿es peligrosa? ¿Qué podemos hacer?» (morbi-mortalidad, Tamiflu y vacunación). Así pues, y aún a riesgo de meterme en un berenjenal, si tenéis alguna duda/cuestión al respecto, planteadla en los comentarios para que la responda al escribir la entrada.

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agosto 19th, 2009 a las 5:33 pm

Tu parcela en el cielo por mil cien pesetas

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Eso es lo que te cuesta garantizar un sitio a la derecha del Padre o, al menos, que digan una misa en tu honor, que nunca está de más en el currículum celestial:

Fotografía de un impreso para solicitar misas en tu honor
Si pides acuse de recibo, te lo firma San Pedro

Artículos de merchandising cristiano
Casi tan lisérgico como esto es el despacho de bendiciones: cada dos horas se pone el páter al otro lado de la reja a bendecir cualquier artículo que tú aportes, y que no tiene que ser necesariamente del merchandising que se vende fuera (ver foto); estuve tentado de acercarme con un condón y decirle que me lo bendijese para follar divinamente…

Visto en el monasterio de Einsiedeln.

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agosto 8th, 2009 a las 4:32 pm

Categoría: A

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De fotos y cagadas

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Últimamente me estoy conviertiendo en un talibán fotográfico. Una cosa es que a uno le salgan las fotos mal (a mí el primero) y otra es que las hagas mal; lo primero tiene disculpa, lo segundo, ni de coña. Así que, para evitar que seáis objeto de envenenadas miradas mías si algún día nos encontramos por ahí, os comento:

  • Lo que lleva tu móvil puede ser muchas cosas, pero no una cámara de fotos. Porque esos borrones que saca a cuatro megapíxeles no merecen llamarse fotografías. Puede que sirva para salir de un aprieto (yo qué sé, si se estrella tu avión y es lo único que tienes a mano para inmortalizarlo), pero nada más.
  • Tu cámara compacta tiene un flash compacto que no llega más allá de cuatro palmos, así que si quieres sacar una foto de tu novia posando ante la Puerta de Alcalá, mejor hazlo de día. Y, obviamente, tu flash no sirve para paisajes o una catedral.
  • Te puliste mil euros en esa réflex en vez de trescientos en una buena compacta porque te gusta la fotografía, supongo. Entonces dime qué cojones haces disparando a los fuegos artificiales en modo automático*. Te preguntarás cómo sé que estás tirando en Auto; muy fácil: nadie con dos dedos de frente usaría el flash para unos fuegos artificiales (léase punto anterior).
  • El zoom digital sólo tiene de zoom el nombre. La foto que consigas va a tener la misma calidad que si la agrandases con el ordenador: un zurullo. Con una diferencia: si usas el zoom digital, la foto ya está echada a perder desde el momento cero, mientras que si sólo usas el óptico, tendrás tiempo de cargártela después.
  • Si quieres que en tu tarjeta de memoria quepan muchas fotos, lo correcto es comprar una tarjeta más grande, no reducir la resolución a 640×480. Aplícate lo del punto anterior: si la imagen es grande, ya tendrás tiempo de recortarla. Pero si es pequeña, no hay nada que hacer.

Dicho queda. Ahora, el que haga una de estas pifias no tendrá excusa para librarse de que le masajee la nuca. Quien tenga algo que añadir, que hable ahora o calle hasta la próxima entrada.

* → Cierto, no siempre hay tiempo de andar ajustando la cámara, y el modo automático te permite disparar cuando sólo tienes una oportunidad. Pero entonces, por favor, ¿serías tan amable de seleccionar el modo «Auto sin flash»? Sí, ese que está justo al lado.

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agosto 6th, 2009 a las 9:05 pm

Categoría: Fotografía

¿Sabías por qué… sientes hormigas en las manos cuando estás nervioso?

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¿A alguno de vosotros le ha ocurrido alguna vez sentir un hormigueo en las manos o los brazos cuando se ponía nervioso, quizás en una montaña rusa o antes de un examen? Incluso es posible que la cosa haya pasado a mayores, esos hormigueos se extendiesen por brazos y pies, sintiéseis que os falta el aire y pudiéseis llegar a desmayaros o caer presas de un ataque de pánico.

Pues bien: a pesar de lo incómodo de la sensación (algunas personas llegan a decir incluso que «pensaban que se morían»), lo que ha ocurrido es simplemente que estábais hiperventilando, respirando más deprisa de lo normal. Esto es algo que hacemos inconscientemente cuando nos ponemos nerviosos y que, en contra de lo que puede parecer, no aumenta el oxígeno de la sangre (los «camiones» que la transportan ya están llenos): la consecuencia de respirar mayores volúmenes (más rápido y/o más profundo) es «limpiar» la sangre de CO2, descendiendo la concentración de ácido carbónico. El resultado es un aumento del pH (alcalosis), cuyos síntomas son los que he enumerado en el primer párrafo: desde las parestesias (hormigueos) hasta la pérdida de conciencia.

Esto además tiene el inconveniente de que, al ser una sensación incómoda y extraña, nos pone más nerviosos, haciendo que ventilemos más y agravando el problema. ¿Cuál es la salida de este círculo vicioso? La mitiquérrima bolsita de papel para respirar dentro de ella o, si le quieres vacilar al incauto, pedirle que silbe. Con lo primera estará respirando su propio aire, aumentando el contenido en CO2, y con la segunda disminuyes la frecuencia y profundidad de la respiración.

Un último frikidato, y ya me voy: ¿sabías que hay un tipo de crisis epiléptica en adolescentes que se puede desencadenar por una hiperventilación? Son las crisis de ausencia, también conocidas como petit mal. Sin más, sólo era por comentarlo.

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julio 30th, 2009 a las 9:39 pm

La luz que no se ve

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Cuando uno toma una fotografía, generalmente se fija en lo que tiene delante. Si hablamos de la luz, uno suele intentar que sea lo más homogénea y potente posible (poniéndose con el sol de espaldas y/o usando el flash, si fuese necesario y sin abusar). Ajustas los parámetros de la cámara en función de lo que te dice el exposímetro, para no quemar la foto ni dejarla subexpuesta (más negra que el sobaco de Barragán). Apuntas, disparas y revisas la foto en la pantalla. Y entonces, si tienes suerte, te das cuenta de que te habías puesto justo debajo de un foco halógeno. Y aprendes que el parasol también se puede usar dentro de una iglesia.

Un ejemplo:

      

¿Qué había ocurrido? Al situarme debajo del halógeno, la luz de éste incidía oblicuamente sobre la lente, «iluminando» el cristal (el color verde es por el tratamiento antirreflectante que lleva), que es lo que vemos en la fotografía. Esto puede pasar fácilmente desapercibido cuando no se le presta atención: tuve buen cuidado de no retratar ningún foco, porque uno de esos puede quemarte la imagen, pero no caí en la cuenta de que su luz puede reflejarse en el cristal y darme un regalito así.

Como curiosidad, días después me ocurrió algo parecido; esa vez la luz impactó con el filtro (que no lleva tratamiento antirreflectante verdoso), en vez de con la lente del objetivo. Menos mal que ahora ya me lo sabía, y pude repetir la foto en condiciones. He aquí el resultado:

      

Conclusión: como me dijo una vez un amigo, «Cortando cojones aprendí a capar».

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julio 18th, 2009 a las 11:54 pm

Categoría: Fotografía

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Pérdida de conciencia

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El otro día, Ulukai planteaba una duda sobre una palabra escuchada muy a menudo dentro y fuera del ámbito hospitalario: ¿cuál es la forma correcta, «conciencia» o «consciencia»? Supongo que el problema viene porque el adjetivo correspondiente es «(in)consciente», con s, por lo que parece que el sustantivo más adecuado es el que también la incluye, debiendo hablar pues de «pérdida de consciencia» y similares. No obstante, yo siempre he preferido la forma sin s, y no sé muy bien por qué: bebamos de las fuentes para ver qué es lo correcto.

Si vamos al DRAE, leemos que se acepta tanto consciencia como conciencia, con un significado muy similar pues, de hecho, ambas comparten la misma raíz latina conscientia. Es más: si la memoria no me falla, diría que la diferencia es que «conciencia» está un paso más evolucionada, más alejada del latín, que su hermana con s. En cualquier caso, como decía, ambas formas son potencialmente intercambiables excepto en un punto: cuando la empleamos para referirnos a la moral (el «conocimiento interior del bien y del mal», como lo llama el DRAE), acepción que sólo corresponde a la palabra «conciencia» (vg. objeción de conciencia, actuar en conciencia, etcétera), como lo deja bien claro el Panhispánico de Dudas.

Por lo tanto, respondiendo a la pregunta de Ulukai, podemos perder la conciencia o la consciencia, como más nos guste, pero teniendo siempre cuidado de no golpearnos la cabeza al caer.

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julio 6th, 2009 a las 12:35 am

Categoría: Ortografía y gramática

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Me gusta la noche

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Dicen que la gente que vivimos de noche morimos antes. Y qué, si puedes ver cosas como esta:

Relámpago

Recién sacada de la cámara de fotos, sólo la he modificado para reducirle el tamaño y añadir la marca.

Perpetrado por EC-JPR

junio 25th, 2009 a las 5:27 am

Categoría: Fotografía

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