Videolog XVIII
Hace casi seis meses que no ponía una recopilación de joyas, y últimamente me han llegado varias que merecen estar por aquí. Así que ahora que empieza el fin de semana, os doy algo con lo que entreteneros.
Tócame el Windows
La melodía de Casiotone queda eclipsada por la coreografía, pero ninguna de ellas alcanza ni de lejos a la letra. Penita me dan las chicas que le acompañan: seguro que no les dijeron a qué iban cuando las contrataron (aunque la de la derecha, más que ambientar la canción, parece que sólo sabe mover el culo, como esta otra).
Kseniya Simonova: la Gran Guerra Patria
Os tengo que recompensar, y con creces, por tamaña afrenta. Así que disfrutad de este vídeo de Kseniya Simonova, campeona del Factor X ucraniano, representando con dibujos de arena la Gran Guerra Patria. Es largo pero merece la pena, así que lo pongo en grande y enmarcado.
Si os ha gustado la música del vídeo, aquí tenéis los links a varias de ellas: Cirque du Soleil – Jeux d’Eau, Mark Bernes – Tyomnaja noch (Тёмная ночь) (algo de contexto, por cortesía de Wikipedia), Apocalyptica – Harmageddon y Apocalyptica feat. Metallica – Nothing else matters (estas dos últimas son de mis canciones favoritas).
Veintiuna mentiras universales
Cambiando de estilo radicalmente, aquí tenemos las veintiún mentiras universales, glosadas por un chicharrero (dedicado para esos compatriotas suyos que frecuentan el blog):
Y, como este es un blog de medicina, tengo que poner algo relacionado… Por un lado, ¡niños, con la electricidad no se juega! Y por el otro: anda nene, échale algo de comer a los osos… ¡pero no ese mendigo! Aviso: son fuertecillos…
|
Esto es en el foso de los osos de Berna. |
Chuletas médicas
La profesión médica se caracteriza, además de por la bata blanca y el fonendo, por una memoria prodigiosa y un vocabulario incomprensible. Lo que la gente ignora es que lo segundo suple una carencia de lo primero: esas expresiones tan rebuscadas simplemente resumen una enfermedad o procedimiento, para que no tengamos que acordarnos de todo.
No obstante, hay momentos en los que no cabe palabrería o reglas nemotécnicas. Es el caso de las posologías de fármacos: ¿cuántos días? ¿veinte miligramos o mejor cuarenta? ¿dos o tres tomas? Para echar un capote y aliviar el trabajo de las guardias contamos con libros-chuleta: compendios que recogen el saber esencial en puerta de Urgencias o en la visita de un internista, todo ello en «tamaño bata» (si bien, a pesar de caber en un bolsillo, ladean la ropa notablemente: pequeños pero matones).
El mejor de todos ellos, el más extendido, el libro de cabecera del galeno, es el Medimécum. Basado en el clásico Vademecum de hilarante nombre (¿cómo puede llamarse «anda conmigo» un libro de 7 cm de grueso que pesa cinco kilos?), este pequeñín con siete ediciones a sus espaldas no se anda con zarandajas y te dice todo y sólo lo que quieres saber. Agrupa los fármacos por grupos terapéuticos (antihipertensivos, antidepresivos tricíclicos…) introducidos por breves explicaciones, y contiene todos los medicamentos de un mismo principio activo, indicando sus diferentes presentaciones y precio. Además cuenta con pequeños «capítulos» explicativos sobre fluidoterapia, profilaxis antibiótica o algoritmos de tratamiento que resultan muy socorridos. Por ~30€ podéis meteros todo ese conocimiento en vuestro bolsillo: 1100 páginas tipo pergamino con un tamaño de 20×11×3 centímetros.
No obstante, si lo que os trae de cabeza son especialmente los antibióticos (yo me di por vencido hace mucho), os recomendaría la Guía Sanford de terapéutica antimicrobiana: otra pequeña guía, también en «formato bata» aunque con una maquetación menos cuidada, que contiene cientos de tablas agrupando tratamientos anti-bacterianos/micóticos/parasitarios/víricos por microorganismo y patología, indicando alternativas para alérgicos y organismos resistentes, y la bibliografía en que se basa (EBM en estado puro). Eso sí: es un libro que os puede regalar el visitador médico de turno, así que antes de comprarlo no estaría de más preguntar…
Pero claro, estos son manuales de tratamiento, y no podemos curar una enfermedad sin saber antes de qué se trata. Para ello tenemos la Cliniguía (actualización de diagnóstico y terapéutica): un manual de Medicina Interna que contiene todo lo que necesitas saber en una puerta de Urgencias o en una consulta general. Con un aspecto sospechosamente parecido al Medimécum (y un precio similar), es su complemento perfecto. Recoge las enfermedades más comunes (y otras que no lo son tanto), resumidas sin dejarse una coma y sin que sobre ni una palabra, y enfatizando la patología urgente (es a lo que se ciñen, por ejemplo, los temas de Oftalmología y Psiquiatría). Asimismo, está salpicada de recuadros tipo «¡Que no se te olvide!» y algoritmos y tablas de diagnóstico y tratamiento. Vamos: el Harrison de la práctica diaria.
En penúltimo lugar, y dedicado a una de las habituales de este blog (al otro no, porque ya no lo necesita), el pequeño «Handbook of Anesthesiology»; aunque no sirve para estudiar, es una especie de chuletario con todo aquello que conviene saber en un quirófano, desde las causas de fallo de un pulsi, a la posología de la fenilefrina. En el hospital lo introdujo un médico argentino, y ahora lo llevan en el bolsillo todos los residentes (y hasta algún consultor). Porque, ese es un dato importante, ¡cabe en el bolsillo del pijama! Eso sí: si lo vas a sobar mucho, te merece la pena gastarte unos euros más en encuadernarlo con anillas para no ir perdiendo hojas de conocimiento por ahí…
Y, por último, una joyita que me presentó una compañera que hizo un rotatorio en Estados Unidos: la guía Maxwell. Enamora a todo el que la ve con sus algoritmos de soporte vital, lista de valores normales, directrices para la redacción de informes (desde un parto hasta un alta) o una guía de exploración neurológica. Cosas que todos deberíamos saber… pero bueno, que no está mal llevarlas apuntadas en algún lado.
Ya tenéis algo que pedir a los Reyes Magos este año. Y no, no he cobrado nada por escribir esta entrada. ¿Tenéis alguna sugerencia que añadir?
¿Sabías por qué… se habla de disparos «a bocajarro»?
Todos hemos oído hablar de disparos efectuados a corta distancia: «a bocajarro» o «a quemarropa». La segunda expresión es bastante descriptiva: sabiendo que un disparo arroja una llamarada de unos cinco centímetros, todos entendemos qué significa eso de quemar la ropa; sin embargo, ¿por qué se llaman disparos a bocajarro?
De entrada, esas dos expresiones no son sinónimos: un disparo a quemarropa implica corta distancia, pero un disparo «a bocajarro» es un caso particular de disparo en contacto firme, o sea, con el cañón presionando sobre la superficie de impacto. Si apretamos con el cañón sellando la piel, todo lo que salga por él (bala, pólvora, gases) se introducirá en el abdomen o el tórax. Pero… ¿y si estamos sobre hueso? ¿Y si disparamos, por ejemplo, sobre el cráneo? En este caso, la bala lo atraviesa igualmente, pero los gases quedan retenidos entre el hueso subyacente y la piel, disecándola:

La piel entonces se desgarra, adoptando la forma de la boca de un jarro, como podéis ver en esta imagen (aviso: puede herir la sensibilidad). Para ser exactos, a esto se le llama efecto de Hoffmann o de boca de mina pues, al estar la piel «reventada», parece como si hubiese ocurrido una explosión dentro de la cabeza. Y, como último frikidato, también podremos observar el signo de Benassi, que es el ennegrecimiento del hueso en torno al orificio de entrada, debido al humo del disparo.
Por cierto, esta es la entrada número 100 de medicina en el blog. Me tomaré algo para celebrarlo.
En defensa de los derechos fundamentales en Internet
Seguro que ya lo habéis visto en otros sitios, pero no por eso hay que dejar de darle repercusión. Para quien quiera más información, aquí tiene el texto del anteproyecto de ley: echadle un vistazo a la disposición final primera (necesitaréis también esta otra referencia).
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecúen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red, en España ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. Añado: como diría Stallman, «Que las empresas tengan especial influencia en la política significa que la democracia está enferma. (…) Las leyes que se obtienen de esta forma no tienen autoridad moral, sino la capacidad de hacer daño.» No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.
«En cinco años se nos hunde el chiringuito: no habrá carne ni leche frescas.»
Associated Ardua Press. Madrid.
En la manifestación celebrada esta mañana ante el Ministerio de Alimentación, la patronal del sector de vendedores de hielo se queja de la competencia ilícita proporcionada por empresas como Zanussi o Liebherr. Los convocantes leyeron un manifiesto diciendo que los frigoríficos amenazan en toda España los puestos de trabajo de más de setenta personas (con sus respectivos burros), y exigen la prohibición de los compresores eléctricos para evitar la extensión de esa tecnología del averno. «La refrigeración artificial es un crimen -afirman-: ¡la carne no sabe igual que después de cuatro días entre hielos chorreantes! De seguir así, en cinco años no quedará quien pueda comer alimentos frescos.»
Los vendedores de sal y los de fresqueras participaron también en la manifestación para demostrar su apoyo.
En otras palabras: he aquí el ejemplo de cómo mirar a otro lado y patalear en vez de enterarse de que tu modelo de negocio está acabado. Perdonad que me salga de la temática habitual, pero es que esta gente me está empezando a resultar graciosa…
Helicópteros extraños (esto va de colas)
Estoy seguro de que todos los lectores de este blog saben que los helicópteros son esas cosas que vuelan con una hélice grande encima suya y otra pequeñita en la cola. Salvando el hecho de que el nombre apropiado no es «hélice» sino «rotor», ¿para qué sirven? Está claro que la grande es la que mantiene el helicóptero en el aire, ¿pero la de atrás? Muy fácil: imaginaos que tenéis que hacer fuerza para girar una masa de chopocientos kilos, el rotor principal, a doscientas revoluciones por minuto. Recordad la tercera ley de Newton, la de acción y reacción, y decidme qué sucede si tengo que conseguir hacer esa misma fuerza mientras estoy suspendido en el aire. Exacto, empezaría a girar en sentido contrario: el rotor principal crea un par de reacción que tiende a hacer girar el fuselaje como una peonza. Por eso, para que el helicóptero pueda seguir volando, tiene que neutralizar ese giro. Y por eso en las películas derriban a los helicópteros disparándoles a la cola.
Pues nada: le ponemos otro rotor en la cola y así se arregla el problema, ¿no? Efectivamente: el rotor antipar es el método que emplean la inmensa mayoría de helicópteros, como este Bell UH-1 chileno, hermano del que usaba el Equipo A.
Podéis clicar en todas las fotografías de esta entrada para verlas en grande.
Vale: esto que hemos visto es la versión sencilla. Ahora vamos a complicarlo un poco. Sabemos que ese rotor de cola, girando con sólo dos palas, es muy ruidoso. Y peligroso. Entonces… ¿si pusiésemos más palas y más pequeñas para hacerlo más silencioso? ¿Y si además lo carenásemos para «englobarlo» en el puro de cola? Pues resultaría que tendríamos un helicóptero mucho más silencioso y elegante para la vista. Es el caso del sistema Fenestron™ desarrollado por Sud Aviation, posteriormente Aérospatiale, actual Eurocopter.
Si os fijáis con atención (aquí lo podéis ver desde el otro lado), el Fenestron tiene un plato de álabes estáticos que orientan el flujo de aire, y el rotor propiamente dicho, que lo impulsa. Además, en este rotor las palas están distribuidas irregularmente. Simétrico, pero irregular (especialmente obvio en esta o esta otra). Nuestros expertos en sonidos y armónicos podrían explicarlo mucho mejor, pero yo tengo entendido que sirve para repartir el ruido producido entre distintas frecuencias, disminuyendo la firma acústica global.
Pero no obstante, a pesar de toda esta ingeniería, la idea es la misma: poner otro molinillo en la cola para que contrarreste el par. Tendríamos que irnos al enorme Chinook y sus rotores en tándem para encontrar un concepto diferente:
Este helicóptero es el Boeing-Vertol CH-47 Chinook, un bicharraco que empezó a operar en los años sesenta con motivo de la guerra de Vietnam, y que aún hoy ocupa un lugar privilegiado en las flotas de muchos ejércitos (incluido el español) gracias a su velocidad y gran capacidad de carga. Volviendo al tema de la entrada, su sistema de rotores se conoce como rotor en tándem. Emplea dos rotores contrarrotatorios, y es de crucial importancia que vayan sincronizados (si se rompe el eje de transmisión que los une, las palas pegarán unas con otras, y el helo se irá al garete). Este sistema tiene la ventaja de que toda la potencia del motor se emplea en impulsar la aeronave, evitando la pérdida del 5-15% de potencia que supone el rotor antipar. Y una última curiosidad: esos «michelines» que tiene a los lados le sirven para alojar el combustible y unas cámaras de flotabilidad: el Chinook es capaz de posarse en el agua para descargar sus tropas.
Y, si aquí teníamos un rotor delante de otro… ¿por qué no poner uno al lado de otro? Esa es la idea que tuvieron los rusos en 1968: diseñaron el Mi-12, el helicóptero más grande jamás construido (ya sabéis que en la URSS todo tenía que ser gigante), con una disposición de rotores side-by-side:
En este caso, el helicóptero es muy similar a un avión «normal»: en esta otra foto vemos cómo tiene una estructura de ala alta arriostrada (también denominada semicantilever), que le proporciona una sustentación adicional a altas velocidades. Pero si hay un helicóptero que se parezca a un avión, ese es el convertiplano V-22 Osprey. Simplificando, se trata de un avión al que le hemos puesto dos turboejes con hélices talla XXL en los extremos del ala, así que puede despegar sin moverse del sitio, como un helicóptero, y rotar después sus motores para avanzar como un avión normal (llamado por ello tiltrotor o rotor basculante):
![]() |
![]() |
Y atención porque, si eso fuera poco, las palas del rotor y las alas se pueden plegar para meterlo en un portaaviones o un carguero: ¿se puede pedir más versatilidad?
Pero sigamos, sigamos con más modelos extraños. Vimos el rotor antipar, el Fenestron™, rotores en tándem y side-by-side. ¿Qué opciones nos faltan por probar? ¡Coño, poner un rotor encima de otro: rotores coaxiales! Y, como no podía ser menos, el ejemplo típico también es ruski: hablamos del Kamov Ka-32. Es un morlaco, usado en España en la lucha contra incendios, que cuenta con dos rotores coaxiales girando en sentidos contrarios: así, el par de uno anula el del otro. La gran complejidad técnica y susceptibilidad a fallos de este rotor han sido las causas principales de su escaso éxito.
Y terminando con los helicópteros curiosos de dos rotores, échale un vistazo a esta foto y dime si ves algo raro (aparte de la leyenda «Peligro: aproximarse por delante»). ¿No? Entonces acerca el cursor del ratón para moverte unos pasos y mirarlo de frente. ¿Ahora mejor?
Ese bicho con cuernos, como si fuese una cabra montesa, es un helicóptero con rotores entrelazados, el Kaman K-Max. Simplemente son dos rotores girando en sentidos contrarios (si no, chocarían uno con otro) y con el eje de giro inclinado unos pocos grados entre sí. Sin embargo, esto supone que a los lados del helicóptero los extremos del rotor pasan notablemente más bajos (ver esta fotografía o esta otra), haciendo poco aconsejable acercarse desde el lateral.
Y el último de la tarde, el más ingenioso y silencioso de todos, el sistema NOTAR: NO TAil Rotor. Esta técnica, desarrollada por McDonnell Douglas, permite que el helicóptero no tenga otro rotor ni detrás, ni a los lados, ni inclinado: sólo el rotor principal. ¿Cómo neutraliza entonces el par de giro? Con dos mecanismos suplementarios: un chorro de aire que sale por el extremo de la cola, y el efecto Coanda.
Como todos entendemos eso del chorro de aire orientable en la cola, ahora debería explicar qué es el efecto Coanda. Sin embargo, esta entrada me ha quedado ya demasiado larga, y una imagen vale más que mil palabras, así que os remito a una ilustración de la Wikipedia que me parece muy clarificadora. Si hiciese falta una explicación detallada, nos vemos en los comentarios.
Espero que alguien haya llegado hasta aquí. Y la próxima entrada prometo que será más corta y con menos retraso que esta.
Autoengaño
It is morally as bad not to care whether a thing is true or not, so long as it makes you feel good, as it is not to care how you got your money as long as you have got it.
Moralmente es tan malo no preocuparse de si una cosa es verdad o no, siempre que te haga sentir bien, como lo es no preocuparse sobre cómo conseguiste tu dinero siempre que lo tengas.
Edwin Way Teale, Cirle of the Seasons,
apud Carl Sagan, «The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark».
It is far better to grasp the Universe as it really is than to persist in delusion, however satisfying and reassuring.
Es mucho mejor comprender el Universo como es realmente, que persistir en el engaño, aunque sea satisfactorio y tranquilizador.
Carl Sagan, «The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark».
Este libro promete.
Partos y ciclos lunares
Seguro que muchos de vosotros sabréis eso de que las fases lunares influyen en los partos, que con Luna llena todas las embarazadas se ponen de acuerdo para parir, etcétera. Yo lo volví a oír el otro día, de manos de un amigo, que lo ampliaba con una explicación del tipo: «La gravedad de la Luna causa las mareas, ¿no? Entonces, ¿por qué no van a tener influencia la gravedad y el campo magnético lunar en las embarazadas? De hecho, yo he oído a varias matronas decir que, en determinadas fases lunares, sus guardias son de lo más moviditas…».
Como lo defendió con tanta seguridad, no me atreví a replicarle a pesar de que sabía que se trataba de un bulo. Coño, igual era yo el que estaba confundido… Así que hice dos cosas: examinar sus argumentos y buscar pruebas. Vayamos con sus razones:
- La gravedad de la Luna causa las mareas.
Cierto en un 66%. Basta un vistazo a la Wikipedia para comprobar que, grosso modo, la atracción gravitacional de la Luna es responsable sólo de dos terceras partes de la oscilación mareal. El otro tercio se debe al Sol, pero nadie lo menciona al hablar de los partos: qué raro, ¿no? - El campo magnético lunar.
Recuerdo la Física que di en Bachillerato, que decía que el campo magnético terrestre se debe a las corrientes de metales fundidos en el interior, y no me suena que la Luna tenga volcanes… La Wikipedia vuelve a confirmar mis sospechas: la Luna no tiene campo magnético. Dos de dos. - El error de relacionar mareas con partos: ¿dónde están la coherencia y plausiblidad biológica? ¿Acaso conocemos un mecanismo que pueda explicar la posible vinculación entre la gravedad, los partos y las mareas?
- Matronas (o ginecólogos, o…) lo dicen.
La clásica falacia del argumento de autoridad: magister dixit, lo dijo Blas, punto redondo. El que algunos médicos recomienden vitamina C para el catarro, no significa que sirva para algo…
De modo que este amigo mío habló pero no dijo nada: cada uno de sus argumentos se desmonta en dos líneas. Pero, ¿y si, no obstante, él estuviese en lo cierto? Si un estudiante no sabe explicar el funcionamiento de una dinamo no significa que no funcione: que no conozcamos el mecanismo por el que algo ocurre tampoco implica que no suceda. Y que los cumpleaños de la gente no se concentren en dos días al mes no significa que… bueno, a lo que iba: examinemos las pruebas.
Seguro que hay más gente que ha oído esto de la Luna y los embarazos, ha cogido el registro de partos del hospital y ha hecho unas estadísticas. Así que fui a PubMed y busqué lo primero que se me ocurrió, la secuencia pregnancy delivery rate moon, con quince resultados (que reducimos a cinco, si quitamos los artículos de gente apellidada Moon). Y los resultados son unánimes:
Six thousand seven hundred and twenty five deliveries were retrospectively analyzed from 01 January 2000 to 31 December 2006 (…) The analysis revealed no significant correlation of birth rate to lunar phases. There were also no significant differences regarding birth complications, neonatal outcome and gender to the lunar cycle at the time of conception.
Birth records (…) between 1995 and 2000 (n = 167,956). Daily birth counts were merged with daily surface weather statistics from the National Weather Service for Sky Harbor Airport, and records of lunar phase for the same period. The analyses revealed no significant correlates of birth rate.
This was a retrospective cohort, secondary analysis of 564,039 births (…) from 1997 to 2001. (…) we found no significant differences in the frequency of births, route of delivery, births to multigravid women, or birth complications across the 8 phases of the moon or between documented high- and low-volume intervals of the lunar cycle.
7842 spontaneous deliveries (…) between January 1988 and November 1992, covering 58 synodic lunar months. (…) Non significant differences were found in the incidence of spontaneous birth throughout the lunar cycle.
The distribution of all births during 51 lunar cycles, from March 17, 1974, to April 30, 1978, was analyzed (…) There were 11.691 live births, (…) In none of the 4 samples was the mean number of births occurring on the date of the full moon above average, showing that the birthrate during the period surveyed did not in any way correlate with the cycle of lunar phases.
Se puede decir más alto, pero no más claro: la Luna no tiene nada que ver con los partos. Lo gracioso es que esto está demostrado desde hace treinta años, fecha del último estudio, y aún hay gente que lo cree así…
¿Sabías por qué… los abuelitos se curvan hacia delante?
La verdad es que siempre me había llamado la atención que algunos ancianos, según iban ganando años, se iban agachando hacia delante. Y no me refiero a que les saliese «chepa»: la joroba (también conocida como hipercifosis) se distingue claramente, se puede seguir la línea de la columna para ver cómo se incurva, y la cabeza adopta una posición adelantada respecto al eje del cuerpo.
Sin embargo, lo que les suele pasar a los ancianos es que se «caen» hacia delante, como si fuesen la torre de Pisa. De hecho, si los puedes ver desnudos, observarás que las costillas están más bajas, en algunos casos llegando a tocar las palas ilíacas. ¿Qué demonios pasa aquí?

Perdonad la flecha, pero no podía escanear la placa de un paciente,
y tuve que cogerla de un anuncio…
Pues que con los años, las cosas se gastan, la osteoporosis hace de las suyas, y aparecen las fracturas vertebrales: lo que era un bloque de hueso duro como hormigón se ha vuelto enclenque y se aplasta, adoptando la forma de una cuña, inclinando hacia adelante el eje de la columna y disminuyendo la altura. Y doliendo. Pero para esto último estoy preparando una entrada sobre analgésicos y antiinflamatorios…
Amnesia
Somos nuestra memoria, pues el presente ya ha pasado y el futuro no existe. Imagínate entonces qué supone tener un síndrome de Korsakoff en el que, como Leonard, el protagonista de Memento, eres incapaz de fijar nuevos recuerdos. Una enfermedad en la que no existiese mañana ni ayer, en la que cada día fuese nuevo pero distinto a ninguno.
[El paciente] se daba cuenta y no se la daba a la vez de esta pérdida interior trágica y profunda, pérdida de sí mismo. Si un hombre ha perdido una pierna o un ojo, sabe que ha perdido una pierna o un ojo; pero si ha perdido el yo, si se ha perdido a sí mismo, no puede saberlo, porque no está allí ya para saberlo.
Oliver Sacks, en «El hombre que confundió a su mujer con un sombrero».







