Timo
¿Saben? La primera regla de un timo es que no se puede engañar a un hombre honrado. No se ha hecho nunca. No puede suceder. Imposible. Solo funciona si alguien quiere algo a cambio de nada. ¿Y qué hacemos? Pues le damos nada a cambio de algo.
Respiración artificial antediluviana
Seguro que todos vosotros conocéis cómo se hace la respiración boca a boca, y algunos incluso lo habréis podido practicar (espero que sólo haya sido en maniquíes). Pero, por si acaso no es así, os recuerdo lo típico: paciente inconsciente, con pulso pero sin movimientos respiratorios…
- Despejamos vía aérea (prótesis dentales, comida…).
- Realizamos maniobra frente-mentón (o tracción mandibular si sospechamos lesión cervical).
- Aplicamos nuestra boca contra la del paciente, pinzando su nariz con nuestros dedos.
- Insuflamos el aire (viendo cómo se eleva el tórax).
- Nos retiramos, para dejar salir el aire (y observamos cómo desciende el pecho).
- Repetir a un ritmo de unas diez veces por minuto.
Seis pasos. Es más: da lo mismo que ventilemos boca-a-boca que con un Ambú, la respiración es perfectamente efectiva, garantizando el intercambio de gases. El único problema (que no es ninguna tontería) es que parte del aire puede ir al estómago, provocando el vómito y una neumonitis. Y eso es bastante jodido…
Pero bueno, yo hoy no venía a eso. Sólo a enseñaros esta guía de principios del siglo XX para el tratamiento del shock eléctrico: la parte de «separar a la víctima de la fuente», es igual que ahora (con detalles como que los guantes hoy ya no son «de goma india»). Pero la de la respiración artificial llama la atención por su ingenuidad:


Después de la retirada:
Allons enfants de la Patrie
Si por algo me gustan los franceses Francia, es por su orgullo patrio; ellos no tienen de qué avergonzarse cuando les preguntan su nacionalidad. En España sería impensable que, cuando la Selección juega en televisión, se hiciera el silencio en las calles y sólo se oyese el himno cantado por los espectadores en los bares. Entre otras cosas, porque nuestro himno ni siquiera tiene letra (no, la del culo blanco no sirve).
Ese orgullo, ese pundonor nacional, se manifiesta especialmente en el ámbito de lo militar. Hace un par de años estuve en la Tiger Meet en Albacete, viendo las joyas que habían traído los franceses; esos Dassault Rafale fabricados en Burdeos, que no tienen comparación con el culopollo español. Y aún recuerdo la respuesta de un piloto francés cuando, en mi tierna ignorancia, se me ocurrió preguntarle por el Eurofighter, ese caza paneuropeo que habría de ser el arma del futuro: puso cara burlona, me miró, y me respondió: «¿Eurofighter? ¡Quita, quita! La Royale vuela Rafale.»
Vamos: que tienen la misma chulería que los yanquis, pero sin pistolas en casa y con un sistema sanitario socialista. Hasta tal punto llega su similitud con los americanos, que el otro día, escuchando canciones en Youtube, me encuentro con este videoclip (que no «vídeo de reclutamiento», aunque lo parezca):
Traduzco el principio de la canción:
Y que se acuerden todos de mí por la radio, y que me apoyen en mis elecciones en estéreo, y que me recuerden cada vez todos mis ideales; estoy tan lejos de todo… Y que se acuerden todos de mí por la radio, y que me apoyen en mis elecciones en estéreo, y que me ayuden a trazar mi camino aunque sea en vídeo; estoy tan lejos de vosotros…
Sin embargo, en esta joya han desbarrado con dos detalles. El primero y más grave: en un país donde se traducen al francés todos los eslóganes (no hay anuncio sin traducción en la parte inferior de la pantalla o de la página), ¿qué coño hace una cantante pronunciando en inglés (¡anatema!)? ¡Se dice «gadió» y «estegueó», no «reidio» y «estirio»! Y el segundo: ¿os habéis fijado en la escena del despegue, cómo se le menea la cabeza a la pobre? Joder, si lo que (nada veladamente) quieren es conseguir reclutas, lo último que deben sacar es a una chica con cara de susto mientras la centrifugan en un avión. Personalmente, si quisieran que me alistase, lograrían mucho más con esta otra perla (aquí el vídeo original):
Pero les vamos a perdonar el fallo, porque la verdad es que, cuando quieren, hacen auténticas virguerías; en 2005 se marcaron una peli, «Les chevaliers du ciel», que es un Top Gun a la francesa. Echad un vistazo a algunas escenas:
Aviso: son veinte minutos de vídeo.
Y ahora decidme que no tenéis ganas de daros un paseo hasta la oficina más cercana de l’Armée de l’Air, mientras vais tarareando la Marsellesa…
Soy del gobierno
Las nueve palabras más terroríficas son: «Hola, soy del Gobierno y he venido a ayudarles»
¿Te gustan los gatos?
A Eugenio, sí. A mí, también:

Y un bonus track, para los más observadores o los que tengan la mirada más sucia: ¿qué tipo de lencería suele llevar la protagonista de la foto?
Equis al cuadrado
¿Qué era lo que más decía Jesucristo a sus discípulos? − x2
Me he acordado de este chiste al ver este otro de Eugenio Manuel. Por favor, el que lo pille, que no lo destripe en los comentarios. Y, para el que no, mañana pondré una pista.
ACTUALIZACIÓN, 14:42: ¿Cuál es la representación gráfica de x2?
Un susto de muerte
Así empieza esta noticia de Diario Médico, titulada «El arresto policial provoca muerte súbita en jóvenes». Según dice, puede deberse a una liberación excesiva de catecolaminas (familiares de la adrenalina, para entendernos), que desencadenan arritmias malignas, las cuales culminan en la muerte del paciente. Podréis pensar: ya, pero… ¿no está traído por los pelos? Pues no tanto como podéis pensar. Es más: yo ya había oído (y visto) antes algo así. Y vosotros también deberíais saberlo… si yo me hubiera decicido de una vez por todas a pulir y publicar ese borrador que escribí sobre la cardiomiopatía de Tako-Tsubo.
¿Lo cualo? Lo repetiré sin epónimos: la discinesia apical transitoria o «síndrome del corazón roto». ¿Y en qué consiste? Pues, como siempre en medicina, el propio nombre lo explica: «discinesia» significa que se mueve mal, «apical» se refiere a la punta del corazón, y «transitoria»… bueno, pues eso. Ampliando un poco más, os diré que se trata de uno de los diagnósticos diferenciales del infarto agudo de miocardio: una patología que parece un infarto, pero que propiamente no es un infarto. Lo gracioso es que aparece en mujeres postmenopáusicas, secundariamente a un grave shock emocional (según la teoría más aceptada actualmente, por una liberación de catecolaminas que causa un cuadro de miocardio contundido).
Es un cuadro cuya clínica remeda totalmente el infarto agudo de miocardio; ese dolor centrotorácico opresivo que irradia a cuello y brazo izquierdo, ese cortejo vegetativo con sensación de muerte inminente, náuseas y sudor (el cortejo sucede, como en el infarto, porque el Takotsubo también provoca un bajo gasto cardíaco). Pero no sólo la clínica es la misma: también las pruebas complementarias. Cuando el médico de guardia vea el electro, apuntará en el informe «alteraciones de la repolarización«, pero lo que él ha visto realmente es la inversión de la onda T: eso significa que hay una parte del miocardio que no recibe la suficiente sangre, y por eso no tiene una actividad eléctrica normal. Mal asunto. Y, por si fuera poco, cuando nos llegan los resultados de la analítica de sangre vemos que «las enzimas» (unos marcadores de daño miocárdico) están elevadas: las células del corazón se están rompiendo y liberando su contenido a la circulación.
Así que el médico que ve a esta paciente, antes de antes de media hora ya ha emitido un diagnóstico provisional de infarto agudo de miocardio: el corazón no recibe (la suficiente) sangre, y eso tiene que ser porque los vasos que irrigan el corazón, las arterias coronarias, están obstruidas. Se llevan a la enferma a la sala de Hemodinámica para hacerle una coronariografía y ver qué pasa con esos vasos. El cardiólogo-hemodinamista ya está preparado, pertrechado con el delantal de plomo y la bata estéril. Empieza el cateterismo: pone los paños estériles de rigor, le pincha en la arteria femoral e introduce un catéter. Guia el tubito río arriba, hasta la raíz de la aorta, justo en la salida del corazón, donde emergen las coronarias. Miramos en el fluoroscopio (una pantalla de rayos X en tiempo real), y vemos que estamos en el sitio correcto. Ahora, para localizar la oclusión en las arterias, inyectaremos contraste yodado, que se ve opaco en los rayos X: donde fluya la sangre lo hará el contraste, y donde no veamos contraste estará la obstrucción. Pasamos el Hexabrix… y las arterias son permeables. Total y completamente permeables: no hay ni una sola estrechez.
Aquí el adjunto se mosquea: ¿Qué coño ha pasado aquí? ¡¡Residente!! ¡Trae esos electros! ¡Y la analítica! ¿No has dicho que había un infarto? Oye, pues es verdad: la “cepeká” elevada, la troponina que casi se sale de márgenes, la onda T que mira para abajo: ¡vamos, un infarto! Pero si veo las arterias limpias… Vamos a hacer una cosa: ya que no encuentro los elefantes, entonces buscaré dónde se levanta polvo. Es decir, en lenguaje médico, hagamos una ventriculografía: veamos cómo se contrae el miocardio, y eso nos dirá si realmente está dañado. Así que avanzamos un poquito más el catéter y pasamos de estar en la aorta a entrar en el ventrículo izquierdo. Inyectamos contraste otra vez, ahora a chorro: 40 mL a una velocidad de 13 mL/s. Y vemos que la punta del corazón no sólo no se contrae… ¡sino que parece que se hincha!

Viendo la ventriculografía, ¿a que se entiende por qué se le llama transienft left ventricular apical ballooning? Sin embargo, no he dicho nada del otro nombre, el raro: lo de «tako-tsubo» viene porque los primeros en describir este síndrome eran japoneses, y allí llaman así a una trampa para cazar pulpos cuya forma se parece a la del corazón con esta enfermedad (como un jarrón, má o meno).
Recapitulando: ¿qué tenemos? Un miocardio que no se contrae, dañado, según se cree, por el efecto de un gran estrés reciente. Una patología que parece isquémica (clínica y analíticamente), pero que realmente no tiene esa causa. ¿A que ahora ya no parece tan extraño eso de que hay chavales que mueren por la tensión de ser detenidos?
Ah, y, por si os pica la curiosidad, os diré que la movilidad y la función se recuperan al cabo de unos días, y el tratamiento es sólo sintomático (lo típico del cardiópata: betabloqueantes, IECA’s y estatinas, más HBPM’s para evitar que la sangre se trombose en la parte de corazón que no se mueve).
Seguimos para bingo
Menudo diíta llevo… Eso me pasa por leer la prensa que no debo. En fin, ya me callo, que tengo que estudiar. Pero, antes de eso, por favor, ¿alguien me hace el favor de explicarles a estos caballeros la diferencia entre curar y encarnizarse? ¿Entre eutanasia y limitación del esfuerzo terapéutico? ¿Entre ser médico y un cabrón? Gracias.
Sobre el aborto
Había preparado esta entrada hoy por la tarde, mientras escribía esta otra. La dejé guardada para los momentos de sequía posteril, pero creo que este es el momento oportuno para publicarla. Así que aquí la tenéis.
Aunque no lo he manifestado nunca, creo que los que leáis habitualmente este blog os podréis imaginar mi postura respecto a ese tema. Pero, por si acaso, lo voy a explicar. Creo que la ley actual (una Ley Orgánica de 1985) es un tremendo coladero. Recordemos los tres supuestos en los que es legal el aborto:
- Violación (según artº 429 del Código Penal): en las doce primeras semanas.
- Malformaciones del feto: en las veintidós primeras semanas.
- Peligro para la vida / salud física / psíquica de la mujer: en cualquier momento.
Hecha la ley, hecha la trampa. Y como en España inventamos el género de la picaresca y a perros no nos gana nadie, pronto supimos cómo darle la vuelta a la tortilla. Lo que significa «violación» es algo tan obvio como el hecho en sí mismo. Las malformaciones del feto, casi que también (aunque sólo sepa verlas el ecografista). El peligro para la vida de la madre… bueno, no quisiera yo estar en puerta y que me llegara una embarazada con una eclampsia; ahí es la vida de la madre o nada. Sin embargo, eso de la salud psíquica… Es lo que decíamos de las «pseudociencias». ¿Qué implica esto? Que ese supuesto, el del mal psíquico, se transformó en el agujero al que recurren casi todos los casos (creo recordar que hablamos de más del 90% de los abortos).
Personalmente opino que es de cajón que, con el estado de conocimiento actual, no se puede hablar de ser humano, persona, o lo que sea, antes de la semana doce. Los argumentos que mantienen lo contrario recurren, en muchos casos, a la sensiblería. Pero no me parece que una amalgama de células, por mucha «potencialidad» que tenga, merezca ser llamada ser humano. Es falaz. Y también opino lo contrario: un feto de veinticuatro, treinta semanas, es un pequeño churumbel. Vale que todavía no sepa decir «papá» o «mamá», pero grosso modo está completamente formado, es demasiado parecido a ti o a mí para decir que no es una persona. Por consiguiente, creo que acabar con ese montón ordenado de células previa a la semana doce no tiene mayor repercusión moral que la extirpación de un tumor (así de duro y así de real). Y hacerlo en las fases finales del embarazo es un auténtico crimen (en el sentido literario de la palabra).
Y ahora volvemos al principio: la ley actual del aborto. Esa ley que permite acabar con la vida de un feto o embrión, en cualquier fase de la gestación, en base a dudosísimos criterios. Dije que era un coladero por dos razones: una, es que permite de facto efectuar un aborto voluntario en cualquier momento. Y otra es que, para que una mujer pueda abortar, tiene que recurrir a chanchullos. Si lo que queremos es permitir que una mujer pueda abortar libremente, ¿no sería mejor admitirlo sólo cuando eso no implica acabar con una vida humana y sin que la madre tenga que recurrir a argucias? ¿De forma libre, antes de la semana doce (o de la ocho, para estar más seguros)? Creo que en dos meses (o uno, si es distraída con las reglas) ha tenido tiempo de sobra para pensar qué es lo que quiere hacer. De hecho, la inmensa mayoría de los abortos en España ocurren antes de la semana ocho (y la práctica totalidad, ~90%, antes de la doce).
Perdonad el final abrupto, pero prometí que la publicaría tal cual estaba.
Mal empezamos
Esta tarde, cuando llego a mi casa, abro Firefox para ver qué hay de nuevo bajo el sol, y en la portada de Diario Médico veo este titular:
Y pienso: ya la hemos jodido.
¿No os chirría nada? Veamos: ¿qué tiene que decir la ministra de Igualdad a ese respecto? Es como que el Mº de Educación, Cultura y Deporte promueva una ley sobre condones (por lo del ejercicio, digo). En todo caso, eso sería competencia de Sanidad (aunque al pobre Bernat, desde lo del Carlos III, lo hayan dejado temblando). Si se quiere regular sobre un tema sanitario (y no me negaréis que el aborto lo es), debe hacerlo el Ministerio responsable. Si lo que quiero es propaganda y titulares de periódicos, se lo damos a la miembra más guachi del Gobierno.
Cuando he leído la noticia entera, no he podido evitar contrastar opiniones. ¿Primer sitio? Lisergia Digital: quería oler a pólvora. Allí copiapegan la nota de Europa Press y no dicen nada más. Cagüensos, yo que esperaba ver sangre… ¡y no han explotado el filón! ¿Cuál? Os doy una pista: leed los nombres del panel de expertos. ¿No veis ningún hospital que os suene? ¿Seguros? Os doy otra pista: caso Montes. Fíjate que habérseles escapado esa perla…
Así mismo, tampoco creo que meter un poco de variedad en el comité les hiciera mucho mal. El resultado sería el mismo pero, por lo menos, podrían justificar que han oído todas las opiniones involucradas.
En fin, veamos en qué para esto. Yo ya me estoy haciendo una bolsa de palomitas.
