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Respiración artificial antediluviana
Seguro que todos vosotros conocéis cómo se hace la respiración boca a boca, y algunos incluso lo habréis podido practicar (espero que sólo haya sido en maniquíes). Pero, por si acaso no es así, os recuerdo lo típico: paciente inconsciente, con pulso pero sin movimientos respiratorios…
- Despejamos vía aérea (prótesis dentales, comida…).
- Realizamos maniobra frente-mentón (o tracción mandibular si sospechamos lesión cervical).
- Aplicamos nuestra boca contra la del paciente, pinzando su nariz con nuestros dedos.
- Insuflamos el aire (viendo cómo se eleva el tórax).
- Nos retiramos, para dejar salir el aire (y observamos cómo desciende el pecho).
- Repetir a un ritmo de unas diez veces por minuto.
Seis pasos. Es más: da lo mismo que ventilemos boca-a-boca que con un Ambú, la respiración es perfectamente efectiva, garantizando el intercambio de gases. El único problema (que no es ninguna tontería) es que parte del aire puede ir al estómago, provocando el vómito y una neumonitis. Y eso es bastante jodido…
Pero bueno, yo hoy no venía a eso. Sólo a enseñaros esta guía de principios del siglo XX para el tratamiento del shock eléctrico: la parte de «separar a la víctima de la fuente», es igual que ahora (con detalles como que los guantes hoy ya no son «de goma india»). Pero la de la respiración artificial llama la atención por su ingenuidad:


Después de la retirada:
Un susto de muerte
Así empieza esta noticia de Diario Médico, titulada «El arresto policial provoca muerte súbita en jóvenes». Según dice, puede deberse a una liberación excesiva de catecolaminas (familiares de la adrenalina, para entendernos), que desencadenan arritmias malignas, las cuales culminan en la muerte del paciente. Podréis pensar: ya, pero… ¿no está traído por los pelos? Pues no tanto como podéis pensar. Es más: yo ya había oído (y visto) antes algo así. Y vosotros también deberíais saberlo… si yo me hubiera decicido de una vez por todas a pulir y publicar ese borrador que escribí sobre la cardiomiopatía de Tako-Tsubo.
¿Lo cualo? Lo repetiré sin epónimos: la discinesia apical transitoria o «síndrome del corazón roto». ¿Y en qué consiste? Pues, como siempre en medicina, el propio nombre lo explica: «discinesia» significa que se mueve mal, «apical» se refiere a la punta del corazón, y «transitoria»… bueno, pues eso. Ampliando un poco más, os diré que se trata de uno de los diagnósticos diferenciales del infarto agudo de miocardio: una patología que parece un infarto, pero que propiamente no es un infarto. Lo gracioso es que aparece en mujeres postmenopáusicas, secundariamente a un grave shock emocional (según la teoría más aceptada actualmente, por una liberación de catecolaminas que causa un cuadro de miocardio contundido).
Es un cuadro cuya clínica remeda totalmente el infarto agudo de miocardio; ese dolor centrotorácico opresivo que irradia a cuello y brazo izquierdo, ese cortejo vegetativo con sensación de muerte inminente, náuseas y sudor (el cortejo sucede, como en el infarto, porque el Takotsubo también provoca un bajo gasto cardíaco). Pero no sólo la clínica es la misma: también las pruebas complementarias. Cuando el médico de guardia vea el electro, apuntará en el informe «alteraciones de la repolarización«, pero lo que él ha visto realmente es la inversión de la onda T: eso significa que hay una parte del miocardio que no recibe la suficiente sangre, y por eso no tiene una actividad eléctrica normal. Mal asunto. Y, por si fuera poco, cuando nos llegan los resultados de la analítica de sangre vemos que «las enzimas» (unos marcadores de daño miocárdico) están elevadas: las células del corazón se están rompiendo y liberando su contenido a la circulación.
Así que el médico que ve a esta paciente, antes de antes de media hora ya ha emitido un diagnóstico provisional de infarto agudo de miocardio: el corazón no recibe (la suficiente) sangre, y eso tiene que ser porque los vasos que irrigan el corazón, las arterias coronarias, están obstruidas. Se llevan a la enferma a la sala de Hemodinámica para hacerle una coronariografía y ver qué pasa con esos vasos. El cardiólogo-hemodinamista ya está preparado, pertrechado con el delantal de plomo y la bata estéril. Empieza el cateterismo: pone los paños estériles de rigor, le pincha en la arteria femoral e introduce un catéter. Guia el tubito río arriba, hasta la raíz de la aorta, justo en la salida del corazón, donde emergen las coronarias. Miramos en el fluoroscopio (una pantalla de rayos X en tiempo real), y vemos que estamos en el sitio correcto. Ahora, para localizar la oclusión en las arterias, inyectaremos contraste yodado, que se ve opaco en los rayos X: donde fluya la sangre lo hará el contraste, y donde no veamos contraste estará la obstrucción. Pasamos el Hexabrix… y las arterias son permeables. Total y completamente permeables: no hay ni una sola estrechez.
Aquí el adjunto se mosquea: ¿Qué coño ha pasado aquí? ¡¡Residente!! ¡Trae esos electros! ¡Y la analítica! ¿No has dicho que había un infarto? Oye, pues es verdad: la “cepeká” elevada, la troponina que casi se sale de márgenes, la onda T que mira para abajo: ¡vamos, un infarto! Pero si veo las arterias limpias… Vamos a hacer una cosa: ya que no encuentro los elefantes, entonces buscaré dónde se levanta polvo. Es decir, en lenguaje médico, hagamos una ventriculografía: veamos cómo se contrae el miocardio, y eso nos dirá si realmente está dañado. Así que avanzamos un poquito más el catéter y pasamos de estar en la aorta a entrar en el ventrículo izquierdo. Inyectamos contraste otra vez, ahora a chorro: 40 mL a una velocidad de 13 mL/s. Y vemos que la punta del corazón no sólo no se contrae… ¡sino que parece que se hincha!

Viendo la ventriculografía, ¿a que se entiende por qué se le llama transienft left ventricular apical ballooning? Sin embargo, no he dicho nada del otro nombre, el raro: lo de «tako-tsubo» viene porque los primeros en describir este síndrome eran japoneses, y allí llaman así a una trampa para cazar pulpos cuya forma se parece a la del corazón con esta enfermedad (como un jarrón, má o meno).
Recapitulando: ¿qué tenemos? Un miocardio que no se contrae, dañado, según se cree, por el efecto de un gran estrés reciente. Una patología que parece isquémica (clínica y analíticamente), pero que realmente no tiene esa causa. ¿A que ahora ya no parece tan extraño eso de que hay chavales que mueren por la tensión de ser detenidos?
Ah, y, por si os pica la curiosidad, os diré que la movilidad y la función se recuperan al cabo de unos días, y el tratamiento es sólo sintomático (lo típico del cardiópata: betabloqueantes, IECA’s y estatinas, más HBPM’s para evitar que la sangre se trombose en la parte de corazón que no se mueve).
Seguimos para bingo
Menudo diíta llevo… Eso me pasa por leer la prensa que no debo. En fin, ya me callo, que tengo que estudiar. Pero, antes de eso, por favor, ¿alguien me hace el favor de explicarles a estos caballeros la diferencia entre curar y encarnizarse? ¿Entre eutanasia y limitación del esfuerzo terapéutico? ¿Entre ser médico y un cabrón? Gracias.
Sobre el aborto
Había preparado esta entrada hoy por la tarde, mientras escribía esta otra. La dejé guardada para los momentos de sequía posteril, pero creo que este es el momento oportuno para publicarla. Así que aquí la tenéis.
Aunque no lo he manifestado nunca, creo que los que leáis habitualmente este blog os podréis imaginar mi postura respecto a ese tema. Pero, por si acaso, lo voy a explicar. Creo que la ley actual (una Ley Orgánica de 1985) es un tremendo coladero. Recordemos los tres supuestos en los que es legal el aborto:
- Violación (según artº 429 del Código Penal): en las doce primeras semanas.
- Malformaciones del feto: en las veintidós primeras semanas.
- Peligro para la vida / salud física / psíquica de la mujer: en cualquier momento.
Hecha la ley, hecha la trampa. Y como en España inventamos el género de la picaresca y a perros no nos gana nadie, pronto supimos cómo darle la vuelta a la tortilla. Lo que significa «violación» es algo tan obvio como el hecho en sí mismo. Las malformaciones del feto, casi que también (aunque sólo sepa verlas el ecografista). El peligro para la vida de la madre… bueno, no quisiera yo estar en puerta y que me llegara una embarazada con una eclampsia; ahí es la vida de la madre o nada. Sin embargo, eso de la salud psíquica… Es lo que decíamos de las «pseudociencias». ¿Qué implica esto? Que ese supuesto, el del mal psíquico, se transformó en el agujero al que recurren casi todos los casos (creo recordar que hablamos de más del 90% de los abortos).
Personalmente opino que es de cajón que, con el estado de conocimiento actual, no se puede hablar de ser humano, persona, o lo que sea, antes de la semana doce. Los argumentos que mantienen lo contrario recurren, en muchos casos, a la sensiblería. Pero no me parece que una amalgama de células, por mucha «potencialidad» que tenga, merezca ser llamada ser humano. Es falaz. Y también opino lo contrario: un feto de veinticuatro, treinta semanas, es un pequeño churumbel. Vale que todavía no sepa decir «papá» o «mamá», pero grosso modo está completamente formado, es demasiado parecido a ti o a mí para decir que no es una persona. Por consiguiente, creo que acabar con ese montón ordenado de células previa a la semana doce no tiene mayor repercusión moral que la extirpación de un tumor (así de duro y así de real). Y hacerlo en las fases finales del embarazo es un auténtico crimen (en el sentido literario de la palabra).
Y ahora volvemos al principio: la ley actual del aborto. Esa ley que permite acabar con la vida de un feto o embrión, en cualquier fase de la gestación, en base a dudosísimos criterios. Dije que era un coladero por dos razones: una, es que permite de facto efectuar un aborto voluntario en cualquier momento. Y otra es que, para que una mujer pueda abortar, tiene que recurrir a chanchullos. Si lo que queremos es permitir que una mujer pueda abortar libremente, ¿no sería mejor admitirlo sólo cuando eso no implica acabar con una vida humana y sin que la madre tenga que recurrir a argucias? ¿De forma libre, antes de la semana doce (o de la ocho, para estar más seguros)? Creo que en dos meses (o uno, si es distraída con las reglas) ha tenido tiempo de sobra para pensar qué es lo que quiere hacer. De hecho, la inmensa mayoría de los abortos en España ocurren antes de la semana ocho (y la práctica totalidad, ~90%, antes de la doce).
Perdonad el final abrupto, pero prometí que la publicaría tal cual estaba.
Mal empezamos
Esta tarde, cuando llego a mi casa, abro Firefox para ver qué hay de nuevo bajo el sol, y en la portada de Diario Médico veo este titular:
Y pienso: ya la hemos jodido.
¿No os chirría nada? Veamos: ¿qué tiene que decir la ministra de Igualdad a ese respecto? Es como que el Mº de Educación, Cultura y Deporte promueva una ley sobre condones (por lo del ejercicio, digo). En todo caso, eso sería competencia de Sanidad (aunque al pobre Bernat, desde lo del Carlos III, lo hayan dejado temblando). Si se quiere regular sobre un tema sanitario (y no me negaréis que el aborto lo es), debe hacerlo el Ministerio responsable. Si lo que quiero es propaganda y titulares de periódicos, se lo damos a la miembra más guachi del Gobierno.
Cuando he leído la noticia entera, no he podido evitar contrastar opiniones. ¿Primer sitio? Lisergia Digital: quería oler a pólvora. Allí copiapegan la nota de Europa Press y no dicen nada más. Cagüensos, yo que esperaba ver sangre… ¡y no han explotado el filón! ¿Cuál? Os doy una pista: leed los nombres del panel de expertos. ¿No veis ningún hospital que os suene? ¿Seguros? Os doy otra pista: caso Montes. Fíjate que habérseles escapado esa perla…
Así mismo, tampoco creo que meter un poco de variedad en el comité les hiciera mucho mal. El resultado sería el mismo pero, por lo menos, podrían justificar que han oído todas las opiniones involucradas.
En fin, veamos en qué para esto. Yo ya me estoy haciendo una bolsa de palomitas.
Factor humano (II): regresión
EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD: Este no es mi tema: sólo escribo sobre él porque leí un libro que me pareció interesante. Así que si detectáis cualquier error, os agradecería enormemente que lo dijerais y lo explicarais.
Creo que lo mejor para entender en qué consiste eso de la regresión es poner un ejemplo, aprovechando que la mayoría de vosotros conducís. Pongamos que tienes el carné desde hace… cinco años, con unos cuantos kilómetros a tus espaldas. El domingo llegaste a Dublín con unos amigos: has ido a visitar a un colega que está estudiando allí y, como él acaba de terminar los exámenes, decidís alquilar un coche para dar una vuelta por el país. Putada: allí conducen por el lado izquierdo. Bueno, no pasa nada: los primeros quinientos kilómetros vas bastante tenso, sin hablar con nadie, centrándote en la carretera. Pero después ya le has cogido el tranquillo: al fin y al cabo, basta con no intentar adelantar. Se os ha hecho tarde y la noche os ha cogido en el camino. Pero, aparte del pequeño retraso, conseguís llegar a vuestro destino sin problema.
Ahora voy a cambiar la situación… Pero después ya le has cogido el tranquillo: al fin y al cabo, basta con no intentar adelantar. Se os ha hecho tarde y la noche os ha cogido en el camino y, como no podía ser menos en este país, se ha puesto a llover. A jarrear, mejor dicho. Encima, como el coche es de alquiler, no aciertas con la palanquita del limpiaparabrisas (¡y la rueda de las luces, que es de noche!). Además, la miiiierda de carreteras que tienen en Irlanda, que te tienes que comer los setos si no quieres chocarte con el de enfrente. Los cristales se empañan: ¿dónde está el botón del antivaho? ¡No veo un carajo! ¡Límpiame esa luneta! Sales de una curva y, de repente, te deslumbran unos faros que se te echan encima.
¿Qué creéis que es más probable que ocurra? ¿Que recuerde que estoy en Irlanda y siga por la izquierda, o que puedan más los cinco años conduciendo en España y pegue un volantazo a la derecha?
Crash: hostiazo. O, cuando menos, un buen susto. ¿Por qué? Porque, bajo una condición de estrés, tendemos a volver a la condición previamente aprendida: lo que los técnicos llaman regresión. La regresión es un mecanismo de defensa contra una experiencia difícil o frustrante. ¿Alguna vez habéis visto un guiri que hable en español cuando se enfada? ¡Ninguno! Además, en una situación así, también tendemos a asumir que nuestra memoria y nuestra atención son mejores de lo que realmente son, razón por la cual es más probable que regresemos al conocimiento aprendido primeramente.
Además, se da la peculiaridad de que a mayor similaridad similitud de los estímulos, mayor es la posibilidad de confusión. Recordad uno de los aforismos de la anestesia: si tenemos que correr al antequirófano, es muy posible que confundamos la ampolla de atropina con la de fenilefrina (así que igual es conveniente que las guardemos separadas…).
Factor humano (I): introducción
Esta es la primera entrada de una (brevísima) serie sobre psicología, y por eso la dedico a hacer la introducción. Estoy a punto de terminar (me queda la parte más aburrida, la de la gestión empresarial) el libro The Naked Pilot que, en contra de lo que pudiera parecer en un primer momento, no es una lasciva recopilación de fotografías de caballeros del aire, sino que se trata de una amena explicación de los factores psicológicos que subyacen en los accidentes de aviación.
El autor, David Beaty, es un psicólogo y veterano piloto que escribió este libro en 1991 para explicar el factor humano de los accidentes aéreos, sirviéndose de su conocimiento en ambos campos para hacerlo de una forma asequible y proporcionando numerosos ejemplos con casos reales. Y, a pesar de emplear un lenguaje un poco antiguo (¿motor de babor y estribor? ¡número uno y número dos, de toda la vida!) resulta bastante interesante.
¡Esperad, esperad, no os vayáis todavía, que aún no he empezado! ¿Psicología y aviación? ¡Qué coñazo! No señor. Me consta que no somos pocos los frikis que nos leemos los informes de las comisiones de accidentes, porque de ellos se pueden sacar lecciones muy útiles para la vida diaria: conceptos como el CRM (Crew Resource Management) o MCC (Multi-Crew Co-operation) pueden, bien entendidos, aplicarse al ámbito cotidiano. Independientemente de que seamos pilotos comerciales, médicos de urgencias o conductores de taxi, la mente humana siempre es la misma, así que es útil saber qué «agujeros» tiene para poder anticiparnos a ellos y evitar o paliar sus consecuencias.
Por dar un par de ejemplos: si sabemos que en una situación de estrés tendemos a focalizarnos sobre un único hecho, la próxima vez que el monitor se ponga a pitar, no nos fijaremos sólo en el parámetro en rojo, sino que controlaremos todos los demás. Si sabemos que no tendemos a hacer aquello que nos mandan, sino aquello que esperamos que nos manden, nos cuidaremos muy mucho de colacionar las instrucciones («Pásale media ampolla de atropina. − ¿Media ampolla de adrenalina? − ¡No, no: de atropina!»).
Para terminar la introducción, sólo hacer un pequeño disclaimer: sabéis el cariño que profeso a pseudociencias como la psicología, así que creedme que no me metería en este berenjenal si no me pareciese interesante. Prometo intentar hacer que sea interesante también para vosotros.
Amateur Transplants (II)
Los que llevéis por aquí mucho tiempo, seguro que sabéis de quién os hablo. Otros puede que ya los conocieseis de antes. Si no sois de los unos ni de los otros, os recomiendo que hagáis un viaje en el tiempo en este blog, y luego volváis a esta entrada. ¿Listos? Sigamos. Me repito con el mismo tema a raíz de un comentario de H@n. He ido a comprobar en Google qué especialidad tenían estos dos físicos, y me he encontrado con este vídeo:
¡He conseguido insertar en una entrada un Flash alojado… por mí mismo!
Me encanta esto de ser el dueño y señor de mi blog.
De todas formas, si queréis poder ir atrás y adelante y pararlo, podéis ver el correspondiente vídeo donde siempre.
Y también tienen otra joya, esta ya de tema médico, criticando el sistema de salud británico. No sé hasta qué punto será verdad lo que dicen, porque no tengo conocimiento de causa, pero no por ello la canción es menos buena. A disfrutarla:
Y, si queréis, aquí tenéis la letra (no os quejaréis, que os lo doy todo mascadito…). Ah, eso sí, para entender una de las bromas, conviene saber que MRSA significa «Methicillin-resistant Staphylococcus aureus»: una bacteria que es una mala puta, porque se las sabe todas (sólo hay un par de antibióticos eficaces contra ella) y que se mueve a sus anchas en los hospitales (es la pesadilla de las UCI’s).
Frikanciones médicas
Como ya hacía mucho que no ponía una de mis frikadas médicas, aquí va una de calidad suprema (as usual). Respecto a las letras, fui incapaz de transcribirlas totalmente, así que conté con la ayuda de otros blogs y una simpática irlandesa (thank you, Caragh!)
UAB Emergency Room rap
Ka-boom! We’re the UAB Emergency Room,
and we treat every single patient from the womb to the doom.
Any kind of patient is accepted,
our skills are well perfected,
we expect the unexpected:
that’s why we’re well respected.
We’re ER nurses,
medications we disperses:
when things get the worses
our talents just emerges.
Room 10: there’s a patient with a hurt in the belly
Look! There goes the intern with the KY jelly.
‘got a CAT Scan in Room 6
X-rays in Room 8,
there’s a chest pain in Room 1
that really can’t wait!
He’s got a positive history,
get the 12 lead EKG
Better draw from blood for lab work
when you start that IV.
Got a migraine in Room 2
Room 3 has got the flu,
Room 4 can’t poopoo,
Room 5 is playing cuckoo
But the trauma’s on the way,
right into the trauma bay!
It can get a little wild
but for sure we like it that way!
Yeah, it gets hectic that is clear,
there’s no job that can compare,
but don’t sweat it, have no fear,
we’re saving lives up in here!
Yeah, we’re state-of-the-art,
So yo come play your part
Of this, one of a kind family
That’s a hundred per cent heart.
Diagnosis: Wenckebach
Una breve introducción, para los que no sepan exáctamente de qué va esto… El fenómeno de Wenckebach es un signo que se observa en el bloqueo AV de 2º grado Mobitz I. ¿Qué es el bloqueo AV? Una anomalía en la conducción eléctrica del nodo aurículoventricular que, como su nombre indica, comunica aurículas y ventrículos, permitiendo que el impulso eléctrico recorra (y contraiga) todo el miocardio. ¿Y el de 2º grado? Aquel en el que alguna onda P no va seguida de complejo QRS: o sea, que a veces se contraen las aurículas pero no los ventrículos. ¿Y el Mobitz I? Que la pérdida de un QRS va precedida de un alargamiento progresivo en el PR: es decir, antes de perderse un latido ventricular ha ocurrido un distanciamiento progresivo entre latido auricular y ventricular.
Frikidato para los colegas: además de que el P-R se alarga, también ocurre que el R-R se acorta. Por lo tanto, la morfología del pulso será tal que se acelerará hasta que falte un latido (tap…..tap….tap…tap..tap…….tap).
Diagnosis Wenckebach (What?)
It’s AV nodal block and that’s a fact (yeah)
Take PR interval and lengthen that (yeah)
Bradyarrhythmia and heart attack (Oh no!)
Take it to the node!
Oh P wave
My PR interval, it elongates
The QRS gets missed, oh what a shame
I think the AV block in me’s to blame
[Chorus]
(Take some more recordings!)
Check lead II (AV type I Mobitz)
What you gonna do? (AV type I Mobitz)
Doctors don’t hurt me please (AV type I Mobitz)
I’m walking all threes (AV type I Mobitz)
Show me what you’ll treat me with (AV type I Mobitz)
Restore my rhythm to sinus (AV type I Mobitz)
I don’t really wanna die (AV type I Mobitz)
Please just keep me alive (AV type I Mobitz)
(and)
Get this node going (AV type I Mobitz)
Get this node going (AV type I Mobitz)
Get this node go-iing (AV type I Mobitz)
Get this node going (AV type I Mobitz)
(x2)
[Verse 2]
Diagnosis Wenckebach (lurp)
Ever since we started on this cardiac (yurp)
I’ve turned into a hypochondriac (lurp)
I’m all filled up with those sclerotic plaques (oh no!)
Take it to the node!
Mobitz I
You see those extra P waves are no fun
I need some atropine or else I’m done
You say benign oh no but you’re just dumb.
[Chorus]
[Verse 3]
(You ready?) x 3
Yes I got Wenckebach (That’s correct)
Them other rhythms don’t know how to act (Uh-huh)
Got those group beats you know and that’s a fact (Yep)
Slowing conduction down the AV tract (That’s right)
[Chorus]
¿Por qué salir con un médico?
Por…
El estetoscopio.
Te pueden hacer una consulta gratuita.
Te ahorras la vergüenza de ir a tu médico de cabecera por una cistitis.
¡Son inteligentes!
Conocen muy bien la anatomía (saben qué funciona, dónde y cómo).
¡Juguemos a médicos y enfermeras!
Están entrenados para escuchar.
Saben cómo te sientes… ¡o al menos lo fingen bien!
Siempre tienen alguna anécdota curiosa que contar.
Te ofrecen un pañuelo cuando vas a llorar (es un reflejo).
Pueden estar despiertos toda la noche si quieres que lo hagan.
¡Artículos de propaganda de los laboratorios!
Saben lo que quieres oír, y lo dicen.
Siempre intentan vestir bien.
Consiguen que los eches de menos, porque siempre están currando.
Y el bonus track:
Te levantas a las siete el fin de semana, aunque no tienes que ir a trabajar.
El sonido de la marcha atrás de una furgoneta te hace palpar el bolsillo para sacar el busca.
Sientes que falla algo si no tienes un examen en ciernes.
Ves «Hospital Central» y sientes vergüenza ajena.
No te puedes relajar.
Puedes dominar un libro de 300 páginas en dos días.
Siempre estás cansado.
Escribes más de mil palabras por día.
Miras a una mujer en pelotas en la playa, y lo primero que ves es la cicatriz de la cesárea.
Siempre llevas un boli encima, aunque estés saliendo de fiesta.
No tienes vida privada.
Te olvidas de afeitarte / cortarte el pelo.
Te llevan al quinto pino para que veas a / hables con alguien.
Te despiertan a las cuatro de la mañana para que firmes un papel.
No tienes privacidad.
Piensas que tienes una enfermedad que estás estudiando ahora.
Se espera que lo sepas todo.
No entiendes a qué se refiere la gente cuando hablan de «olor a hospital».
Puedes ver los intestinos de alguien y tener hambre.
La frase anterior no te da asco.
Se supone que puedes estar en dos sitios a la vez.
No puedes acordarte de qué comiste ayer, pero consigues recordar los resultados de las analíticas de cada paciente que tienes.
Estás leyendo esto.