Per Ardua ad Astra

Tanto gilipollas y tan pocas balas

Lleno y, no obstante, tan vacío

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Big Brother isn’t watching. He’s singing and dancing. He’s pulling rabbits out of a hat. Big Brother’s busy holding your attention every moment you’re awake. He’s making sure you’re always distracted. He’s making sure you’re fully absorbed. […]
With the world always filling you, no one has to worry about what’s in your mind. With everyone’s imagination atrophied, no one will ever be a threat to the world. […]
There are worse things than finding your wife and child dead. You can watch the world do it. You can watch your wife get old and bored. You can watch your kids discover everything in the world you’ve tried to save them from. Drugs, divorce, conformity, disease. All the nice clean books, music, television. Distraction.
El Gran Hermano no está mirando. Está cantando y bailando. Está sacando conejos de una chistera. El Gran Hermano está ocupado manteniendo tu atención cada momento que estás despierto. Se está asegurando de que estás siempre distraído. Se está asegurando de que estás completamente absorto. […]
Con el mundo llenándote siempre, nadie se tiene que preocupar de qué hay en tu mente. Con la imaginación de todos atrofiada, nadie será jamás una amenaza al mundo. […]
Hay cosas peores que encontrar muertos a tu mujer y tu hijo. Puedes ver al mundo hacerlo. Puedes ver a tu mujer envejecer y aburrirse. Puedes ver a tus hijos descubrir todas las cosas del mundo de las que intentaste apartarlos. Drogas, divorcio, conformidad, enfermedad. Todos los libros, música, televisión amables y limpios. Distracción.

Chuck Palahniuk, Lullaby.

Lo cual, dicho sea de paso, me ha recordado a Ray Bradbury prologando Fahrenheit 451.

Perpetrado por EC-JPR

junio 15th, 2010 a las 2:21 am

Categoría: Citas, Educación

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Marihuana en el cáncer

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Hojas de cáñamoTodo empezó con estos tweets que se preguntaban la utilidad de la marihuana como tratamiento adyuvante en el cáncer. La verdad es que ya había oído eso de «la marihuana sirve para paliar los efectos secundarios de la quimioterapia», pero nunca he visto datos al respecto, y como es algo que suscita discusiones más o menos sesgadas, he decidido tirar por el camino de siempre: PubMed. Si pasas de los estudios, te ahorro el trabajo de leer la entrada y lo simplifico en una línea:

Ni la marihuana ni sus derivados han demostrado ser mejores que las alternativas ya disponibles en el tratamiento paliativo del cáncer.

Pero vayamos por pasos: como en toda investigación, lo primero es definir qué busco. En mi caso, quería datos de ensayos clínicos que comparasen la marihuana (o un derivado) con otras alternativas terapéuticas válidas, para ver si realmente aporta algo: ya sabéis que no me basta con que un fármaco esté aprobado, como lo está el dronabinol (forma sintética del tetrahidrocannabinol, principio activo del cannabis) en Estados Unidos desde 1985. Quiero pruebas de su efectividad. ¿Y con qué tipo de pruebas me conformo? Estaréis de acuerdo en que no es mucho pedir lo siguiente:

  • Un ensayo clínico aleatorizado doble ciego.
  • Comparando con alternativas válidas (¡esto es una cuestión ética!1): ondansetrón2, 3 para las náuseas, megestrol o corticosteroides4 para el apetito.
  • Con un tamaño muestral amplio.
  • Con «end points», variables de resultado, sólidas: una medida como «ganancia de peso al cabo del primer mes» es más fiable que «sensación de hambre del paciente en una escala de 1 a 5».

Dicho queda: pronto y bien mandado, fui a PubMed y usé la siguiente cadena de búsqueda: cancer (cannabis OR marijuana), limitando a ensayo clínico, RCT y metaanálisis. Esto devuelve la friolera de… veintiocho resultados. Vaya, parece que acabaremos rápido.

El dato más reciente es un metaanálisis de 20086 con más de diez mil pacientes estudiados, en el que se concluye que el dronabinol es más eficaz que el placebo y que los neurolépticos (que, recordemos, no son el fármaco de elección) en el tratamiento de las náuseas y vómitos. Sigamos buscando: en los «enlaces relacionados» que proporciona PubMed, me apareció una revisión7 que era coherente con el metaanálisis citado, pues también afirma que los derivados cannabinoides son mejores que los neurolépticos. No obstante, también añade que los pacientes que tomaban cannabinoides tenían más probabilidades de abandonar debido a los efectos adversos.

Volviendo a nuestros veintiocho resultados, llegamos a otro estudio que pretende averiguar los efectos del cannabis en el síndrome de anorexia-caquexia8. Y el resumen es demoledor, traduzco: «Un panel independiente de revisión de datos recomendó la terminación del reclutamiento por diferencias insuficientes entre los brazos del estudio […] No se encontraron diferencias en el apetito o la calidad de vida de los pacientes entre extracto de cannabis, tetrahidrocannabinol y placebo. Asimismo, yendo a este otro ensayo9 mencionado en su bibliografía, que compara megestrol con dronabinol, leemos en las conclusiones que «acetato de megestrol proporcionó superior paliación de la anorexia entre pacientes con cáncer avanzado, comparado con dronabinol solo. La terapia en combinación no pareció conferir un beneficio adicional»

El resto de los artículos son anteriores a 1985, y echan tierra encima del cannabis y derivados (que si es igual a la metoclopramida, que si no hay diferencia con la tietilpirazina…). Por otra parte, tras estos resultados hice otra búsqueda sustituyendo marijuana por dronabinol, en la que obtuve sesenta y cinco resultados (de los cuales dieciséis tienen menos de veinte años). El más actual10 intenta averiguar la efectividad como coadyuvante analgésico, con un efecto positivo estadísticamente significativo (pero clínicamente marginal). Este otro11 compara dronabinol versus ondansetrón, y no encuentra diferencias (no obstante, el estudio es muy pequeño).

¿Cuál es mi conclusión en todo esto? Que ni el cannabis ni sus derivados son la panacea que algunos pretenden dar a entender. Aprobar el uso terapéutico de un derivado de la marihuana, como lo está en Estados Unidos (o, haciendo el símil, como están en España los derivados del opio: morfina, fentanilo, oxicodona…), supondría añadir a la farmacopea unas moléculas de eficacia más que cuestionable. ¿Se puede hacer? Claro: como dije al principio, ya tenemos otros muchos medicamentos que apenas son útiles. ¿Serviría de algo? La verdad, lo dudo mucho.

Bibliografía:
1: Asociación Médica Mundial. Declaracion de Helsinki de la AMM – Principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos. http://www.wma.net/es/30publications/10policies/b3/index.html [Accedido el 09/06/2010]
2: Jordan K, Kasper C, Schmoll HJ. Chemotherapy-induced nausea and vomiting: current and new standards in the antiemetic prophylaxis and treatment. Eur J Cancer. 2005 Jan;41(2):199-205.
3: Gómez-Raposo C, Feliú-Batlle J, González-Baróna M. Prevención y control de las náuseas y los vómitos inducidos por quimioterapia. Med Clin (Barc). 2006 Feb 4;126(4):143-51.
4: Centeno Cortés C, Gómez Sancho M, Nabal Vicuña M, Pascual López A. Manual de medicina paliativa. 1ª ed. Pamplona: EUNSA; 2009.
6: Machado Rocha FC, Stéfano SC, De Cássia Haiek R, Rosa Oliveira LM, Da Silveira DX. Therapeutic use of Cannabis sativa on chemotherapy-induced nausea and vomiting among cancer patients: systematic review and meta-analysis. Eur J Cancer Care (Engl). 2008 Sep;17(5):431-43. Epub 2008 Jul 9.
7: Tramèr MR, Carroll D, Campbell FA, Reynolds DJ, Moore RA, McQuay HJ. Cannabinoids for control of chemotherapy induced nausea and vomiting: quantitative systematic review. BMJ. 2001 Jul 7;323(7303):16-21.
8: Cannabis-In-Cachexia-Study-Group, et al. Comparison of orally administered cannabis extract and delta-9-tetrahydrocannabinol in treating patients with cancer-related anorexia-cachexia syndrome: a multicenter, phase III, randomized, double-blind, placebo-controlled clinical trial from the Cannabis-In-Cachexia-Study-Group. J Clin Oncol. 2006 Jul 20;24(21):3394-400.
9: Jatoi A, et al. Dronabinol versus megestrol acetate versus combination therapy for cancer-associated anorexia: a North Central Cancer Treatment Group study. J Clin Oncol. 2002 Jan 15;20(2):567-73.
10: Johnson JR, Burnell-Nugent M, Lossignol D, Ganae-Motan ED, Potts R, Fallon MT. Multicenter, double-blind, randomized, placebo-controlled, parallel-group study of the efficacy, safety, and tolerability of THC:CBD extract and THC extract in patients with intractable cancer-related pain. J Pain Symptom Manage. 2010 Feb;39(2):167-79. Epub 2009 Nov 5.
11: Meiri E, et al. Efficacy of dronabinol alone and in combination with ondansetron versus ondansetron alone for delayed chemotherapy-induced nausea and vomiting. Curr Med Res Opin. 2007 Mar;23(3):533-43.

Perpetrado por EC-JPR

junio 10th, 2010 a las 11:41 am

Calidad asistencial, satisfacción del paciente: una cuestión de formas

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En este tiempo entre tipos con bata blanca y tipos con batas que dejan el culo al aire, he podido constatar que la calidad de la asistencia médica, al menos la que percibe el paciente, y su satisfacción, no depende de factores técnicos sino de pequeños detalles mucho más corrientes. Al enfermo se la trae bastante floja que le suturen con seda en vez de Prolene™: lo que le importa es que el cirujano no le miraba a la cara en los sesenta segundos que duraba su visita diaria. No he oído a ningún paciente quejarse de aspectos técnicos, pero sí de la atención recibida.

Y no soy el único que se ha dado cuenta. Todos los alternativólogos se han percatado de lo mismo y han hecho de ello su bastión. Sí, les tengo envidia. Envidia de que haya quien se esté lucrando porque algunos de mis compañeros hacen las cosas mal. Y es que, en mi experiencia (y algunos lo admiten manifiestamente), la mayoría de la gente que recurre a terapias pseudomédicas lo hace porque no se ha sentido apropiadamente escuchada por su médico, ese que prestaba más atención a la analítica que a lo que el paciente le contaba.

¿De qué estoy hablando en esta entrada? De dos cosas: empatía y atención (y la segunda se deriva de la primera). Es muy sencillo: párate diez segundos y, como en los videojuegos, cambia el punto de vista, ponte en su lugar. Siéntate en la silla o túmbate en la cama del enfermo y mírate. ¿Qué te pareces? ¿Un médico profesional, un capullo engreído o un incauto superado por la situación? Imagina que esa abuelita brasas es la tuya, que ese hombre cascarrabias es tu padre: ¿actuarías igual? Imagina que estás tumbado en una camilla, tapado con una sábana, y viendo pasar las luces del techo sin saber a dónde te llevan, ¿estarías tranquilo? Imagina que de repente entra una persona en tu habitación, el tercer desconocido en dos días, te destapa y te empieza a pedir que te toques la nariz y muevas el pie. Cómodo, ¿verdad?

¿Qué estoy pidiendo? Nada complicado: sólo unas palabras al paciente, decirle quiénes somos, por qué estamos ahí y qué le vamos a hacer. Mirarle a los ojos y hablar con lenguaje llano: ¡es un enfermo, coño, no un tribunal de oposición! Cuando franquees su puerta, que los trombos sean grumos, las estenosis, estrecheces, y las parestesias, hormigueos. No te preocupes por demostrar tu conocimiento: el paciente ya tiene bien claro que él está jodido y tú eres el médico. Si le dejas preguntar algo, la inmensa mayoría ni siquiera lo harán («confío en usted, doctor»), pero se sentirán reconfortados por haber tenido esa oportunidad. Puedes probar a cronometrar todo esto: apuesto que no llega a un par de minutos. Y, cuando salgas de la habitación, habrán sentido que te importaban. Sí, puede dar por culo cuando estás en la sala y te llaman de urgencias para una consulta, pero no cuesta nada bajar a echar un vistazo. Responderás lo mismo, pero el paciente sentirá que le has prestado atención y que se ha hecho lo que se ha podido.

Honestamente, no entiendo por qué hay médicos que descuidan estos pequeños detalles. Es algo que no cuesta nada: es mucho más sencillo (y barato, y cómodo) emplear un par de minutos hablando con el paciente que mantenerse actualizado leyendo mil revistas y artículos. Entonces, ¿por qué no se hace? Sinceramente, creo que por dos motivos: soberbia o ignorancia (o ambas). Soberbia, porque soy «el doctor» (¿estás seguro, licenciado?), y no tengo por qué perder mi importante tiempo. Ignorancia, no sea que me pregunten y no sepa responder o no sepa explicarme (Einstein dijo «No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela.»). Y un último punto: cuando te empiece a molestar que el paciente está inquieto, irascible, deprimido, acuérdate, pequeño cabrón con ínfulas, que tú no te irás a dormir esta noche con un cáncer de colon.

EDIT 07/06/10 0200: Me corrige muy apropiadamente mi anestesista favorita: olvidé un factor más, a añadir a la soberbia y la ignorancia. El cansancio. Cierto, los pacientes no tendrían que pagar que la guardia haya sido una mierda (o que tengamos al crío con gastroenteritis y no hayamos podido pegar ojo). Pero la realidad es la que es, y muchas veces no podemos estar en las condiciones que nos gustaría para atender al enfermo como se lo merece. Bueno, tal vez siendo conscientes de ello podamos intentar paliarlo, y recordar que no debe servirnos de excusa: bastante la podemos cagar ya por el hecho de estar cansados, como para encima permitirnos alguna licencia.

Perpetrado por EC-JPR

junio 5th, 2010 a las 10:58 pm

Categoría: Medicina, Opinión

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Seis años, y aún queda mucho por hacer. Afortunadamente.

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Ciento ochenta y un nuevos médicosNo suelo programar las entradas para su publicación, pero hoy hago una excepción. Sólo para decir que, mientras vosotros leéis esto, yo estoy (estaré) disfrazado de cantante de coro de gospel, con una toga negra y una muceta amarilla, recibiendo un papel que me reconoce un gran poder y, con él, una enorme responsabilidad. Por fin soy médico.

Como he dicho en el título, han sido seis años. Seis años de estudio; a los que dicen que Medicina es una carrera para listos, les respondo que están confundidos: Medicina es una carrera para tontos con tiempo libre. No hay que tener una gran inteligencia, sino muchas ganas de aprender y una enorme voluntad para calentar la silla. Pero para ser médico no basta con ser «Licenciado en Medicina»: hay que tener un ansia de saber, un amor por el conocimiento en sí mismo y no porque entre en el examen. Leer, leer y leer. Ver, preguntar, hacer. Vivir la Medicina. Quien no sienta esa pasión, malamente podrá ser médico: ni sabrá, ni se preocupará por saber ni por atender a sus pacientes. Será un simple funcionario de la sanidad.

Perdón por el desbarre. Eso: seis años. Seis años de hacer grandes amigos, de vivir experiencias de todo tipo: de la primera vez que reanimé a una persona y la primera vez que me dijeron que era simplemente un buen amigo. La primera vez que suspendí (¡y la última!), que piloté un avión (avioneta, vale) o que me operaron (todo médico debería verse alguna vez al otro lado). Seis años de los cuales más de dos he estado embarcado en el proyecto de este blog, y cada día me alegro más por ello.

Pero hoy se rompe la baraja. Cuando esta noche nos recojamos después de cenar, unos se irán a Oviedo, otros seguiremos aquí, algunos se volverán a sus ciudades y otros a sus países. Antes de un año nos volveremos a dispersar: a algunos los veré muy pronto, a otros no tanto como quisiera, y muchos pasarán a ser un simple nombre en el anuario.

Pero como no me gusta hablar en pasado sino en futuro, ya tengo la mente puesta en ese examen en el que tengo que demostrar que soy capaz de memorizar con todo detalle 2.000 páginas de Medicina. En ese momento en el que, con esfuerzo y suerte, tendré que decidir si me dejo guiar por el corazón y no elijo cardio, o por la razón y no hago anestesia. Afortunadamente, hoy no acaba una etapa: hoy empieza otra. El momento de hacer las maletas y salir de la casa y la ciudad donde he vivido más de veinte años, yendo a donde me lleva una persona. El momento de verme cara a cara con mi paciente (y con mi primera muerte). De, ¡por fin!, poder sacarme la licencia de piloto. Y, en general, de no desfallecer, siempre con la mirada al frente y el paso firme. Una anécdota: hace unos años, mientras cruzaba el país para ver a alguien, me di cuenta de que sin padrinos ni heredades, sólo con una mochila a mi espalda, ya llevaba todo lo que necesitaba. Todo lo que soy, y lo que puedo ser, lo llevo conmigo y depende sólo de mí: no necesito nada más, me basta con mi conocimiento, mi experiencia y mi actitud. Eso lo vi claro hace unos años, y me alegré cuando hace unos meses nos lo recordó la que hoy tenemos la suerte de que sea madrina de nuestra licenciatura.

En resumen, hoy acaba el capítulo de estos seis años. Y empiezo a escribir el de los que vienen: tengo muchas páginas por delante y el boli lleno de tinta. Voy a ello. ¿Me acompañáis?

Perpetrado por EC-JPR

mayo 22nd, 2010 a las 12:00 pm

Categoría: Autobombo

Si es antiguo, es bueno

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Much of the time, complementary and alternative medicine isn’t complementary, alternative or medicine. Other than that, the name’s right on the money. Clearly, as a society we feel that some ancient traditions are passé. We are far too sophisticated to gargle with goat urine or submit to bloodletting. Yet why do we yearn for other ancient cures and customs born of the same logic, from an era when most people died young from diseases we’ve since licked?
La mayor parte del tiempo, la medicina alternativa y complementaria no es complementaria, alternativa o medicina. Más que eso, el nombre está justo en el dinero. Claramente, como sociedad nos parece que algunas antiguas tradiciones están demodé. Somos demasiado sofisticados para hacer gárgaras con orina de cabra o someternos a sangrías. No obstante, ¿por qué anhelamos otras antiguas curas y costumbres nacidas de la misma lógica, de una era cuando la mayoría de la gente moría joven de enfermedades que hemos machacado desde entonces?

Christopher Wanjek, Bad Medicine: Misconceptions and Misuses Revealed, from Distance Healing to Vitamin O.

Y, al hilo de esto, un poco de lectura complementaria por cortesía de Sophie: Las falacias más repetidas al hablar de Medicina y pseudomedicina, y Las falacias de la homeopatía. Que vuesas mercedes lo disfruten.

Perpetrado por EC-JPR

mayo 20th, 2010 a las 12:19 pm

Categoría: Citas, Medicina

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Error humano y quesos suizos

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Los errores existen: la gente la lía parda, y los médicos también. De hecho, la asistencia sanitaria causó aproximadamente 400 muertes en España durante 20081, y se estima que en torno a un 10% de los pacientes hospitalizados2 sufre yatrogenia (la mitad de cuyos casos3 pueden ser evitados). Pero, ¿por qué ocurren estos errores?

Los errores se pueden abordar bajo dos puntos de vista4: de personas y de sistemas.

  • En el personal se carga toda la culpa sobre el individuo en primera línea (cirujanos, anestesistas, pilotos, controladores…), que es quien lleva a cabo la acción dañina debido a su distracción, temeridad o negligencia. Esta aproximación es desgraciadamente común en Medicina: se tratan los errores casi como problemas morales, asumiendo que las cosas malas les ocurren a los malos profesionales («algo habrá hecho»), y separando los actos peligrosos de su contexto. Además, culpar a un individuo puntual resulta más satisfactorio (personal y económicamente) que hacerlo con una institución u otros factores.
  • Por otra parte tenemos el enfoque de sistemas, que asume la falibilidad del humano y la inevitabilidad de los errores (que son casi más consecuencias que causas), por lo que deberemos instaurar barreras y salvaguardas. Lo explica muy bien Enrique Piñeyro en esta escena de su documental Fuerza Aérea, sociedad anónima.

Para explicar esto con claridad, el psicólogo James Reason propuso en 1990 el modelo del queso suizo4. En este modelo, cada sistema tiene distintas barreras que separan la exposición del desenlace, los riesgos de las pérdidas. Sin embargo, cada barrera tiene fallos, «agujeros» (como si fuesen lonchas de queso Emmental), cuya posición varía aleatoriamente, de modo que el accidente ocurre cuando se alinean estos agujeros:

Ilustración del modelo de queso suizo de Reason

El problema no es pues que aparezca una falla en el sistema, sino que concurran varias a la vez. El accidente del Spanair 5022 no ocurrió sólo porque se sobrecalentase la sonda del medidor de temperatura, el mecánico quitase el fusible correspondiente, ese fusible alimentase un dispositivo de alarma, el piloto olvidase poner los flaps o la checklist no se completase; cada uno de estos elementos por separado eran causas necesarias pero no suficientes. Fue al juntarse todos cuando ocurrió la tragedia.

Estos «agujeros en el queso» pueden ser de dos tipos: fallos activos, que son los cometidos por personas en contacto directo con el sistema, y que generalmente tienen un impacto de duración muy breve, y las condiciones latentes, que son problemas residentes (y generalmente ocultos) en el sistema, propios de su diseño. En el caso del Spanair, el fallo activo fue el olvido de desplegar los flaps (una omisión de un individuo que sólo tenía repercusiones en ese momento concreto), y la condición latente fue el diseño del sistema eléctrico (una característica del avión que invalidaba un dispositivo de seguridad). Si nos fuésemos a un quirófano, un fallo activo sería el de la enfermera que carga un medicamento sin comprobar la etiqueta porque hay prisa, y una condición latente es guardar en el mismo cajón propofol del 1% y 2% (o adrenalina 1:1000 y 1:10000).

Así pues, el modelo del queso suizo de Reason subraya la importancia del sistema en vez del individuo, y de la aleatoriedad en vez de la acción deliberada6, siendo actualmente el empleado más a menudo para explicar la génesis de los accidentes. Por lo tanto, la forma más apropiada de prevenir esos problemas es limitar la incidencia de errores peligrosos y crear sistemas más capaces de tolerar esos errores y detener sus efectos dañinos. Mientras que en los esquemas tradicionales se atribuyen los fallos a la falibilidad y variabilidad humana, intentando eliminarla al máximo posible, la experiencia indica que esa misma variabilidad puede ser empleada para aumentar la seguridad del sistema permitiendo su adaptación a situaciones cambiantes: echadle un vistazo a este recorte de la película Juegos de guerra (1983) y a este ejemplo real ocurrido dos meses después, cuando estuvo a punto de desencadenarse la Tercera Guerra Mundial.

Bibliografía:
1: Instituto Nacional de Estadística. Defunciones según la Causa de Muerte 2008. Resultados nacionales. 1.1: Defunciones por causas (lista detallada), sexo y edad. Madrid: INE. [Incluye códigos CIE-10 Y40 a Y84]
2: Vincent C, Neale G, Woloshynowych M. Adverse events in British hospitals: preliminary retrospective record review. BMJ. 2001 Mar 3;322(7285):517-9.
3: Haynes AB, et al. A surgical safety checklist to reduce morbidity and mortality in a global population. N Engl J Med. 2009 Jan 29;360(5):491-9. Epub 2009 Jan 14.
4: Reason J. Human error: models and management. BMJ. 2000 Mar 18;320(7237):768-70.
5: Reason J. Human error. New York: Cambridge University Press; 1990. (apud nº 4).
6: Perneger TV. The Swiss cheese model of safety incidents: are there holes in the metaphor? BMC Health Serv Res. 2005 Nov 9;5:71.

Perpetrado por EC-JPR

mayo 16th, 2010 a las 6:22 pm

Categoría: Aviación, Frikadas, Medicina

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Después de las pulseritas… ¡los chalecos! Fir-Tex y falacias

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Prototipo de usuario del chaleco FirTexLa imaginación de los charlatanes no conoce fronteras. Después de las pulseritas Power Balance y similares engendros, ahora llegan los chalecos energéticos Fir-Tex. Se presentan con un comunicado de prensa en el que anuncian la firma de un acuerdo con Red-Bull (cada uno tira su dinero como quiere), y que hace afirmaciones del calibre de «Protege de las radiaciones electromagnéticas estresantes, aumenta la energía, fuerza y resistencia» o «mejoran la (micro)circulación, así como el equilibrio , la concentración y el bienestar». Y esta frase me ha puesto palote: «Las afirmaciones de FIR-TEX están basadas en hechos científicamente probados». ¡Aquí hay tema, señores!

¿Por qué todo esto es un embuste? Sus «pruebas» científicas.

No lo es porque cada chaleco valga 300€ ni porque en su web se hagan la picha un lío al atribuirse propiedades curativas (ver siguiente punto). Lo es porque no se apoyan en principio científico alguno. Mejor dicho: sí lo hacen, pero mal y al revés.

En su propia web tienen un dossier explicando «los hechos científicos y la literatura». Dicen que sus tejidos emiten rayos infrarrojos, y que esto tiene un efecto beneficioso. Yo añado: claro, dan calorcito. De hecho, los infrarrojos ya se usan en rehabilitación (con limitada efectividad). Y, como cualquier estudiante de secundaria sabe, todos los cuerpos emiten infrarrojos en función de su temperatura. Hasta aquí, de acuerdo.

Lo lógico entonces es que, si me pongo su camiseta, cuando ésta se haya calentado a la temperatura de mi cuerpo, emita los mismos infrarrojos que mi tripa al descubierto. Idénticos. Sin otra fuente de energía distinta de mi calor corporal, no hay más radiación que esa. Pero ellos dicen que no, que tiene unos óxidos metálicos supermegaguais, y que emite «rayos de la vida» (literal).

Después de esto siguen desbarrando: afirman que los infrarrojos ya se usan y que molan cantidubi. Cuelan alguna falacia, diciendo que sus infrarrojos son distintos de los de una botella caliente, del mismo modo que el calor del sol no es igual que el del vapor: ¡normal! ¡Como que uno se transmite por radiación y otro por conducción! Citan un artículo de 1977 que dice que el color de la luz fluorescente afecta a la secreción de hormonas de estrés. Yo añado: el ruido también, ¡pero es que no estamos hablando de eso! A ellos no sólo les da igual: además cuelan una morcilla, diciendo que fueron prohibidas en los hospitales alemanes. Sin embargo, no he conseguido encontrar ninguna referencia a tal prohibición o ley, sólo repeticiones calcadas de la misma frase. Si alguien me consigue la DIN 5035-3:2006-07, podríamos salir de dudas.

El resto del dossier sigue diciendo chorradas parecidas: que los infrarrojos se usan en Medicina (ya lo sabemos), que su tejido usa una versión «de muy alta tecnología» de los infrarrojos (fíjate, como si hubiese ondas de primera y segunda categoría) y que ellos emplean una fórmula secreta (¡coño, como la CocaCola!) en su tejido para que funcione como un espejo reactivo. Que digo yo, que según las leyes de la termodinámica, si no enchufo la camiseta a ningún lado, lo máximo que hará será mantener el calor de mi cuerpo…

Lo dicho: otro timo como el de las pulseras, pero este con siete páginas de gráficas a todo color y literatura en inglés. Pero la conclusión es muy sencilla:

Las prendas Fir-Tex son muy calentitas. Nada más.

Nada de aumentos de equilibrio, bienestar ni feroces erecciones nocturnas.

Ojo al parche: ¿cómo se defienden?

Cuando me he enterado de esto, he ido a su web, a beber de la fuente. Pero para entrar antes tienes que aceptar una lisérgica exención de responsabilidad (las negritas y las anotaciones son regalo de la casa):

FIR-TEX is special, FIR-TEX is not just a simple fabric on the market, FIR-TEX is UNIQUE and this leads many people (ellos incluidos, obviamente) to sometimes exaggerate the potential benefits FIR-TEX can have on subjects and make unfounded or false claims which FIR-TEX categorically rejects (claro, como en el comunicado de prensa…).
[…] you must first acknowledge that FIR-TEX has not been designed for and does not make any claims whatsoever to be any kind of medical cure. Because it isn’t! […] since there is no scientific evidence (¿pero no decía el comunicado que las tenían?), if you have any doubt about any potential side effect on you originated from the use of our products, because there can always be, you should refrain from using them and/or consult a physician (doctor) for medical advice first. […] All our performance claims are based on 3rd party (double cross and blind) tests results (¡me encantará verlos!) conducted by and on subjects who have or had no relation whatsoever with FIR-TEX such as the NOC-NSF for example. […]

Lo resumo: si aquí te hablamos de unicornios rosas y elefantes voladores, son todo invenciones nuestras (para las cuales tenemos pruebas, no obstante). Pero para los pagos, no aceptamos dinero del Monopoly. Por lo menos tienes treinta días para devolverlo…

Un punto gracioso: dicen que no son ningún tipo de remedio médico. Y, no obstante, en su web tienen una sección llamada «Pacientes» que afirma que puede ser usado para «reducir la fatiga, dolor crónico, optimización de la curación de heridas o postoperatorio», entre otras virguerías. Vamos, el mejor invento desde la penicilina, y más versátil que una navaja suiza. Además, dicen que también funciona en animales (¿para evitar que sus efectos sean tachados de placebo, quizás?). Me están empezando a caer bien estos chicos.

Perpetrado por EC-JPR

mayo 6th, 2010 a las 6:37 pm

Categoría: Ciencia, Medicina

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Ruido (e iluminación)

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Monumento a los Caídos, PamplonaEsta es una de esas cosas de las que no te percatas hasta que la cagas, como lo de los reflejos. Érase una vez un tierno incauto con su flamante trípode y su modesta cámara que se fue a sacar una foto nocturna, de las que quedan gonitas. Pero nuestro protagonista era todo un novatazo en estas lides, así que cuando volvió a casa y examinó las fotos que acababa de tomar, no pudo contener una expresión de sorpresa: «Oh, ¡diantres!», exclamó. ¿Qué era lo que había enojado a nuestro héroe?

Al mirar la foto más de cerca, como la tenéis vosotros ahora, vio que el cielo no era azul. Bueno, sí, pero de muchos colores distintos: unos cuadraditos más claros, otros más oscuros, como si la foto estuviera… grumosa. De hecho, en fotografía química (la de los carretes y el revelado, ¿os acordáis?), a eso se le llama «grano».
Detalle de la imagen, relación 1:1
¿Por qué aparece? Resumidamente: porque el sensor no tiene suficiente información, así que se la inventa. Un ingeniero diría que, como está a oscuras y le llega poca luz, la señal es muy baja y tiene que amplificarla, aumentando con ello la cantidad de información indeseada, de ruido. Prefiero poner un ejemplo: imagínate que estás escuchando la radio. Los locutores hablan alto y claro, y tú los escuchas perfectamente. Sí, hay un pequeño zumbido y unos chasquidos de fondo, pero es inaudible: queda oculto por las voces y la música. Ahora resulta que el locutor empieza a hablar bajito, así que tienes que subir y subir el volumen para conseguir oírle. Sin embargo… el zumbido imperceptible ahora está casi tan alto como la voz, y te molesta al escucharlo; ¡mierda de radio!

Vale, pues ese es el concepto. Ahora vamos al campo de la fotografía: en un día claro y soleado (y de espaldas al sol), cualquier foto sale bien. Lo jodido viene cuando estamos dentro de un edificio, y no queremos que la foto nos salga oscura porque hay poca luz que pueda entrar y dar información al sensor. Así que tenemos tres opciones:

  • Abrir más el diafragma, pero esto no suele dar mucho de sí…
  • Aumentar el tiempo de exposición, haciendo que el obturador esté abierto y el sensor capte información durante más rato. Sin embargo, cuanto más tiempo esté expuesto el sensor, más cartas tenemos de que nos demuestre que seríamos unos malos ladrones de panderetas. Con tiempos más lentos que 1/30 de segundo, y eso no es nada si hay poca luz, tenemos muchas cartas de que la foto salga movida. Así que no sirve. Tercera opción:
  • Aumentar la sensibilidad. Electrónicamente, lo que se hace es aumentar la ganancia, el voltaje de cada celda del sensor. O sea, decirle a la cámara: «invéntate los colores, y cuando veas algo tirando a rojo, dime que es muy rojo». La sensibilidad se mide en función del número ISO, que puede tomar valores entre 100 y 800 para cámaras compactas, pudiendo alcanzar los 6400 en el caso de algunas réflex.

La ventaja de subir la sensibilidad es que nos da un margen de acción mucho más amplio, permitiéndonos trabajar en condiciones de menor luminosidad (o juguetear con los demás parámetros). Pero nada es gratuito, y el precio a pagar en este caso es el ruido, que puede echarnos a perder una buena fotografía. Atentos:

13 s e ISO 200 vs. 2/3 s e ISO 3200
Mantén el ratón encima para cambiar de ISO 200 a ISO 3200 (cuatro pasos).
(No sé por qué, esto sólo funciona si entras en la entrada, no desde la portada)
¡Gracias por el consejo, Iñaki!

Para terminar esta entrada, ¿qué factores pueden aumentar el ruido en una fotografía digital? Además de la sensibilidad, también la temperatura o el tiempo de exposición darán más ruido en la imagen final. Y otro que se suele pasar por alto a la hora de comprar una cámara, como es el tamaño del sensor: a igualdad de megapíxeles, cuanto más grande es el sensor, tanto más «pura» es la señal que proporciona y, por lo tanto, menor ruido. Una Nikon D3 con un sensor full frame tiene un CCD de 36×23,9 mm y 12 Mpx, mientras que una D90 monta uno de 23,6×15,8 mm. Y si nos vamos al segmento de las compactas, esta Coolpix se va hasta los 6,2×4,6 mm para la misma resolución. Huelga decir cuál meterá menos ruido… y cuál podremos llevar en el bolsillo.

Perpetrado por EC-JPR

mayo 2nd, 2010 a las 3:23 am

Categoría: Fotografía

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¿Sabías por qué… las judías (y otras legumbres) dan pedos?

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Vale, el título es escatológico. Pero no negaréis que a vosotros también os ha pasado eso de comer alubias blancas con sus sacramentos y tener luego una tarde movidita. Así que se impone escribir una entrada: ¿por qué algunos alimentos hacen que nos pase como al cerdo del vídeo?

Una como esta llenaba yo con un plato de alubias...La explicación es sencilla: algunas legumbres y verduras (col, cebolla, coliflor…) tienen azúcares complejos como la rafinosa y la estaquiosa, que no son digeribles (hidrolizables) por nuestras enzimas. Y, del mismo modo que sucede con la celulosa, si no se rompe, no se absorbe. Pero con una diferencia: el que nosotros no podamos aprovecharlos no significa que las bacterias de nuestro intestino se queden de brazos cruzados: se alimentan de ellos, fermentándolos y produciendo gases como desecho. Y, aunque parte de ese gas se absorbe, otra parte importante se expulsa en forma de pedos y bufas. Dicho sea de paso, es el mismo mecanismo que explica la flatulencia en personas con intolerancia a la lactosa.

Y un frikidato: sabéis que ese gas tiene un cierto porcentaje de metano. Y el metano es inflamable. Por eso, al hacer colonoscopias, puede formarse una mezcla potencialmente explosiva: no sería la primera vez que alguna tripa ha hecho «¡bang!» al usar el electrocauterio.

Perpetrado por EC-JPR

abril 26th, 2010 a las 2:52 am

Categoría: Medicina

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A la naturaleza se la traemos floja

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Many of the myths about nutrition come from the notion that nature cares about us. Nature doesn’t care about us at all. She’ll wipe us out in a second if we lean too far over a canyon’s edge or stand too close to the waves breaking along the shore. (…) All an apple tree cares about is passing on its genetic information to another generation. Nature doesn’t consider apples as food. If humans can eat the apples to survive, fine. If only other animals can digest apples, then that’s fine, too. (…) There’s no consistency to nature’s way. Nature has no intent, so there is no such concept as «the way nature intended it».
Muchos de los mitos acerca de la nutrición surgen de la noción de que a la naturaleza le importamos. A la naturaleza no le importamos en absoluto. Nos borrará en un segundo si nos inclinamos demasiado lejos sobre el borde de un cañón o nos quedamos demasiado cerca de las olas que rompen en la costa. (…) Todo lo que le importa a un manzano es transmitir su información genética a otra generación. La naturaleza no considera las manzanas como comida. Si los humanos pueden comer las manzanas para sobrevivir, bien. Si sólo otros animales pueden digerir las manzanas, bien también. (…) No hay consistencia en las maneras de la naturaleza. La naturaleza no tiene propósito, así que no existe el concepto de «como la naturaleza lo quiso».

Christopher Wanjek, Bad Medicine: Misconceptions and Misuses Revealed, from Distance Healing to Vitamin O.

Perpetrado por EC-JPR

abril 22nd, 2010 a las 11:08 pm

Categoría: Citas

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